Columnistas 10/02/2018 - 12:01 a.m. sábado 10 de febrero de 2018

Palabras vitales

La Doctrina Monroe, el Destino Manifiesto y la política del Garrote, colisionan con la vocación de los panameños 

Carlos Iván Zúñiga (1926-2008)
opinion@laestrella.com.pa

Los intereses geopolíticos de Washington de hacer un canal que facilite su política de expansión se hacen realidad en 1903. La Doctrina Monroe, el Destino Manifiesto y la política del Garrote, colisionan con la vocación de los panameños de consolidar una república ajena a la jurisdicción colombiana, aspiración expresada durante el Siglo XIX en distintos actos separatistas y finalmente con la Guerra de los Mil Días.

El Estado panameño surge sumiso al humillante Tratado Hay-Bunau Varilla del 18 de noviembre de 1903. La perpetuidad impone en el corazón geográfico del país un enclave colonial. ‘Perpetuidad', término que los panameños cambiamos etimológicamente, ya no es ad infinitum , ahora tiene un término de 97 años.

‘Soberanía' es la contraparte de la perpetuidad. La juventud en el devenir republicano desarrolla gestas heroicas por la soberanía en las décadas de 1920, 1940, 1950 y 1960 al levantar con patriotismo las banderas por la recuperación de nuestra jurisdicción en la zona canalera. El rechazo del Tratado Kellogg-Alfaro de 1926 y del Convenio Filós-Hines de 1947, la Operación Soberanía del 2 de mayo de 1958, la Marcha Patriótica del 3 de Noviembre de 1959 y los sucesos de enero de 1964 fortalecen los derechos territoriales del Estado panameño.

El protagonismo colectivo rompe el hechizo de la perpetuidad y demostramos que el civismo y valentía de los panameños vencen al Coloso del Norte. Soberanía es la determinación de una nación que lucha contra la adversidad. Soberanía es para los panameños sangre, dolor y lágrimas, es la alegría de ver ondear nuestra bandera en el cerro Ancón.

‘Rebeldía' es otro vocablo presente en el acontecer nacional. Quibián es el primero en levantar a su pueblo contra el invasor europeo que horada sus tierras, y expulsa a Cristóbal Colón de Santa María de Belén. Luego Urracá, París, Bayano y Felipillo se enfrentan a España. Belisario Porras y Victoriano Lorenzo liderizan la Guerra de los Mil Días contra el dominio colombiano del istmo panameño.

La democratización político-electoral es una de las aspiraciones del II Congreso Extraordinario de la Federación de Estudiantes de Panamá realizado el 12 de diciembre de 1957. Cerro Tute encarna ese propósito. La Generación del 58, en abril de 1959, aglutina a dirigentes de las luchas estudiantiles de 1947 y 1950. Samuel Gutiérrez, Álvaro Menéndez Franco, Polidoro Pinzón, Eduardo Santos Blanco, Domingo García, Rodrigo Pinzón, Rodolfo Murgas, Isaías Chang, Rubén Urieta, José Rogelio Girón entre muchos otros, suben a las veragüenses cimas del cerro Tute en un empeño temerario de justicia popular y enarbolan la bandera de la insurrección contra la oligarquía.

Rebeldía es la palabra de orden para una nación en busca de su destino. Hoy, ante la corrupción y el juegavivo, nuevas voces demandan una acción militante contra la sociedad amoral que afecta nuestras instituciones.

‘Dictadura' es un período trágico de la nación panameña. Polidoro Pinzón en 1959 vaticina el golpe de Estado del 11 de octubre de 1968, cuando declara que los militares cansados de los presidentes de papel asumirán sin caretas el poder político del país imponiendo a sus presidentes de a dedo.

Floyd Britton, Narciso Cubas, Heliodoro Portugal, Jorge Camacho, Rita Ward son asesinados por la dictadura de Torrijos, Paredes y Noriega. La violencia castrense desaparece a muchos como al sacerdote Héctor Gallego.

El juegavivo y la corrupción se hacen política de Estado. Dictadura es el cinismo institucionalizado del Panamá político.

Los panameños, ante la adversidad, vivimos una épica de la esperanza.

La nación es un sendero de millares de pasos, son ríos de historia, los cuales confluyen en un delta de maravillosas experiencias. La nación surge de la voluntad de vivir juntos a través de una comunidad de vivencias y de valores compartidos.

Los panameños, en las ciencias, artes, deportes y actividades profesionales son íconos emblemáticos que nos enorgullecen por sus logros. Entre ellos: Reina Torres de Araúz, Sara Sotillo, Belisario Porras, Mariano Rivera, Ignacio Mallol, Al Brown, Benjamín Boyd, Roberto Durán, Gloria Guardia, Irving Saladino, Roque Cordero, Rod Carew, José Benjamín Quintero, Michael Morales, Rogelio Sinán, Roger Carrillo, Rosa María Britton, Olga Sinclair, Rubén Blades, Chong Neto, Danilo Pérez, Román Torres.

Oro, perpetuidad, unión, rebeldía, soberanía, dictadura, esperanza son palabras claves de la historia nacional.

Los panameños tenemos muchas otras palabras que sumar, entre ellas ‘corrupción' y ‘juegavivo'. La nación se hace todos los días con sudor y utopías. Somos una nación de palabras esenciales.

HISTORIADOR Y ESCRITOR.

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