Columnistas 14/05/2016 - 12:01 a.m. sábado 14 de mayo de 2016

Nuevo orden mundial

Las normas del trabajo deben ser establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con su estructura tripartita

Gisela Pérez – Polo
opinion@laestrella.com.pa

En medio de la crisis política, económica y social que vivimos, el Gobierno de Varela ya ha aceptado tener conversaciones con el macabro Acuerdo sobre el Comercio de Servicios ( Trade In Services Agree ), cuyas siglas son TISA. Negociaciones que comenzaron en el 2012, con un plazo suave de finalización para el 2014. Estos acuerdos son al margen de los TLC, TPC y otros que tanto daño le han hecho al agro y al sector industrial.

El TISA son acuerdos comerciales y de inversión, basados en poderes jurídicamente vinculantes que institucionalizan los derechos de los inversores y prohíben las medidas gubernamentales en una amplia gama de ámbitos solo incidentalmente relacionados con el comercio.

El TISA impedirá que los Gobiernos puedan devolver los servicios públicos a manos públicas cuando las privatizaciones fracasen. Restringirá las reglamentaciones nacionales relativas a la seguridad de los trabajadores, limitará las reglamentaciones en materia de medio ambiente y protección de los consumidores, así como la autoridad reguladora en ámbitos tales como la concesión de licencias para centros de cuidado de la salud, centrales eléctricas, instalaciones de eliminación de desechos y la acreditación universitaria y escolar.

Las normas del trabajo deben ser establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con su estructura tripartita. No obstante, este acuerdo tratará a los trabajadores migrantes como mercancías. Limitará la capacidad de los Gobiernos de garantizar sus derechos y no estar cubiertos por acuerdos comerciales.

En plena crisis financiera mundial, el TISA también pretende desregular aún más los mercados financieros. Sabemos que los grandes intereses corporativos están fuertemente implicados en las negociaciones del TISA. Y que actualmente se están realizando grandes esfuerzos por mantener secretas las negociaciones.

Tratar a los servicios públicos como mercancías destinadas al comercio, crea una aberración conceptual acerca de la dignidad humana. Los servicios públicos existen porque los mercados no producirán los resultados que necesita la población. Están diseñados para satisfacer las necesidades sociales y económicas vitales, tales como la atención de la salud y la educación en función de las necesidades del hombre.

TISA se está negociando, actualmente, en secreto y fuera de las normas de la Organización Mundial del Comercio. Es un intento deliberado por privilegiar los beneficios de las empresas y países más ricos del mundo por encima de los que tienen mayores necesidades.

Gracias a los WikiLeaks que empezaron a salir en diciembre del 2014, el mundo empezó a enterarse y a investigar. Debido a todas las investigaciones que se siguen haciendo, se ha iniciado una campaña mundial liderada por diversas organizaciones defensoras de la autodeterminación de los pueblos y del derecho humano a tener servicios públicos de calidad.

Lo más grave para nosotros los panameños, es que en nota con fecha del 17 de diciembre de 2015, de la Oficina de Negociaciones Comerciales Internacionales, le confirma al Lic. Pedro Acosta Isturaín que sí están participando desde el 2012 de los acuerdos TISA y textualmente dice así: ‘Actualmente cuenta con un texto principal y 17 anexos bajo negociación, los cuales mencionamos a continuación: transparencia, regulación doméstica, servicios financieros, telecomunicaciones, servicios eléctricos, localización, transporte marítimo, transporte terrestre, transporte aéreo, movimiento de personas naturales, servicios profesionales, servicio rápido, movilidad de pacientes, servicios de ventas directas, servicios relacionados con la energía, servicios ambientales y compras públicas '.

¿Cómo es posible que todo esto se negocia desde el 2012 a espaldas del pueblo?

Actualmente, las negociaciones incluyen a 23 Gobiernos que representan a 50 países. Son estos países los responsables de más de las dos terceras partes del comercio mundial de servicios, pero más del 90 % de esta cuota se compone de servicios comerciales de los países desarrollados. Es decir, los miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). ¿Tendrá esto alguna relación con la presión para la información automática a la que han arrodillado vergonzosamente al Gobierno del presidente Varela? ¿Acaso el escándalo de los ‘Panama Papers ' será parte de una conspiración mundial?

Necesitamos un gobernante con pantalones largos, con dignidad, con valentía. Un gobernante que diga ‘¡No me da la gana de decirle que sí a esta actual situación! ¿Por qué lo que ustedes quieren? ¡Y me niego a decirle que sí, porque entiendo que pueda haber otra solución, y por tanto no asumo esta podredumbre! ¡No participo de ella! ¡Y lucho, junto a mi pueblo, contra ella! '.

FINANCISTA

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