Columnistas 13/02/2015 - 12:00 a.m. viernes 13 de febrero de 2015

El neocolonialismo chino

América Latina se ha convertido en otro campo de disputas económicas y estratégicas entre China y EE. UU.

José E. Mosquera
opinion@laestrella.com.pa

La política crediticia y las inversiones de China en África y América Latina encarnan un nuevo tipo de colonialismo. Los llamados gobiernos progresistas de América Latina y buena parte de los mandatarios y líderes políticos africanos, obnubilados por las ‘generosidades’ chinas, les están dando la bienvenida a los grandes capitales chinos con mantos de terciopelo, pero sin detenerse a examinar que detrás de esas ofertas de créditos ‘generosos’ y las danzas de inversiones en sectores económicos estratégicos, se esconde un neocolonialismo.

De hecho, las crecientes inversiones de China en África y América Latina representan nuevas oportunidades económicas y de inversiones para estos países. Pero más allá de ser socios comerciales estratégicos, detrás de las movidas políticas y económicas de los chinos se configura un nuevo dominio imperial. Los préstamos con intereses irrisorios que los chinos otorgan a los países africanos y de América Latina sin muchos condicionamientos están propiciando unos excesivos endeudamientos y con ellos un nuevo tipo de dependencia imperial.

Es evidente que estos países se han sacudido hasta cierto punto de las garras imperiales de Estados Unidos y de las potencias europeas, como lo cacarean los mandatarios del grupo del Alba. Sin embargo, están cayendo en la zaga del imperialismo chino, que de generoso no tiene nada.

Es claro que el imperialismo chino se sustenta sobre un nuevo tipo de colonialismo, en donde no se involucra en los asuntos políticos ni en los problemas de derechos humanos y de libertades ciudadanas de los países, pero a través de su estratégica política crediticia y de inversiones paso a paso controla renglones económicos claves y estratégico de los países. Las principales metas de su política se encaminan hacia el control de recursos naturales estratégicos, el comercio y las infraestructuras.

En el caso de los países africanos, China desde hace seis años superó a Estados Unidos como principal socio comercial de los africanos y en América Latina desplazó a las potencias europeas y se sitúa como el segundo socio comercial de los latinoamericanos y como la principal fuente de inversión en la región. El comercio bilateral de China con América Latina llegó el año pasado a los USD260 000 millones, un comercio que se basa en explotaciones de recursos naturales: petróleo, oro, cobre, hierro, gas, productos agrícolas, préstamos para construcciones de infraestructuras y apertura de mercados para los productos chinos.

Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile, Perú, Nicaragua y México son los principales destinos de sus inversiones. En consecuencia, se ha convertido el principal destino de las exportaciones de Brasil, Chile, Argentina y Perú. Entre tanto, Venezuela está hipotecada a los chinos, al recibir empréstitos por más de USD70 000 millones a cambio de petróleo. En Perú y Bolivia más del 40 % del sector minero-energético está en poder de empresas chinas y ahora en la reciente cumbre de La Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), China anunció que los próximos diez años invertirá USD 250 000 millones en la región.

En cambio en África, en 15 años, el comercio bilateral con los africanos pasó de USD10 000 millones a USD215 000 millones y cuentan con más de 40 centros de promociones comerciales y de cooperación en África. Ahora más de 2650 empresas chinas operan en 50 países africanos y sus inversiones directas son del orden de USD27 000 millones. Empresas que controlan más del 65 % de los contratos de obras de infraestructura y dominan grandes negocios mineros, petroleros, de telecomunicaciones y energéticos. África se ha convertido en el nuevo dorado para China y América Latina en otro campo de disputas económicas y estratégicas con Estados Unidos.

PERIODISTA

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