Columnistas 17/03/2017 - 12:00 a.m. viernes 17 de marzo de 2017

Monopolio vs. desarrollo

Cuando en el 2006 se eleva la propuesta para la ampliación del Canal, se hizo con base en las necesidades del sector naviero a nivel mundial 

Demóstenes Sánchez Torres
opinion@laestrella.com.pa

Cuando en el 2006 se eleva la propuesta para la ampliación del Canal, se hizo con base en las necesidades del sector naviero a nivel mundial debido a la construcción de buques más grandes para reducir tiempo y gastos.

Esta propuesta proporcionaría validez a la economía de escala, haciendo referencia a las reducciones en el coste unitario a medida que el tamaño de una nave y los niveles de utilización de inputs aumentan. Eso fue lo que hizo el Canal de Panamá, abrir las puertas a la industria naviera mundial gracias a esa contribución que hicimos como país.

Ahora transitan por las nuevas esclusas buques de dos y hasta tres veces más capacidad que las naves que antes pasaban por las viejas esclusas.

La importancia de la ampliación del Canal trajo como consecuencia nuevos retos, como la evolución y desarrollo del conglomerado que rodea a la vía interoceánica. Entre estos retos, puertos con mucha más capacidad, incrementos en las profundidades y calados, nuevos equipos, como remolcadores con mayor potencia y grúas pórticas con la capacidad para los buques neopanamax que aunque desde principios del 2000 ya estaban navegando, todavía no podían transitar por nuestro Canal.

Esto conlleva a que en toda la región se implementaran estrategias para poder atraer a estas navieras con estos monstruos del mar, poder arribar a sus puertos y aprovechar esas economías de escala.

Mientras tanto, otros países cercanos al Canal, como Costa Rica, Colombia y Perú, se han adelantado a la modernización y la extensión de nuevos puertos en sus costas para impulsar la libre competencia portuaria y darle el valor agregado a dichas cargas en sus puertos.

En Panamá, por motivos políticos - egoístas, se ha atrasado un proyecto como el puerto de Corozal, cuya intención es aprovechar un área del Canal que no se está utilizando actualmente para incrementar la capacidad portuaria del Pacífico, promover la competencia dando oportunidades a nuevos operadores y, a la vez, generar cientos de empleos directos e indirectos.

En 2005 se impulsaba la propuesta del megapuerto de Farfán, que era un proyecto ya respaldado por un operador chino y otro norteamericano, pero este proyecto naufragó por motivos no políticos, sino monopolistas, pues un operador portuario del área pacífica demandaba al Estado solo por razones de interés propio, que causaron su atraso hasta que la Corte Suprema fallara en favor del Estado. Pero ya era demasiado tarde, los interesados en el megapuerto se retiraron y queda la obra a la deriva.

Doce años después, en 2017, nos enfrentamos con la misma práctica egoísta de evitar que se extienda nuestra oferta portuaria hacia Corozal y de esta manera aumentar nuestro desarrollo logístico, creando un clima de inestabilidad jurídica para que ninguna naviera ni operador portuario quiera invertir en nuestro país.

Mientras sigan estas prácticas monopolísticas político- egoístas se seguirá atentando contra el desarrollo y la libre competencia del país.

MAGISTER EN GESTIÓN PORTUARIA.

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