Columnistas 19/01/2019 - 12:02 a.m. sábado 19 de enero de 2019

Misterios del asesinato de Remón (III)

Empero, aunque es posible que haya estado en la escena del crimen durante su ejecución, y tal vez hasta haber sido uno de los tiradores

Ricardo D. Salcedo Suárez
opinion@laestrella.com.pa

En otro ángulo, en el ámbito vernáculo, un misterio marginal fue el de la capacidad de una rama de la oligarquía local de continuar en el poder político, a pesar de supuestamente no haber participado en el complot del asesinato para asumirlo completamente. Evidentemente que contó con la venia del poder internacional dominante en esa área de su influencia mundial —independientemente de la eliminación de Remón—, para derrocar al Ing. Guizado, primer vicepresidente de Remón, a quien le tocaba asumir la Presidencia por la muerte de este, con la falsa acusación de haber participado en el asesinato. Él era un excorreligionario arnulfista —seguidor político de Arnulfo Arias— y no confiable para someterse a órdenes superiores de esa rama, o a sus designios, como sería la de paralizar las investigaciones del asesinato. Estas fueron interrumpidas cuando el investigador, Dr. Castellanos, contratado en el extranjero, abandonó su trabajo por la obstaculización de las autoridades. Pero, ¿por qué ese poder mundial habría preferido eso?

En el juicio que se le siguió a Guizado se le quiso involucrar con las andanzas de Rubén Miró, un atormentado abogado capaz de participar en un complot como ese, y acérrimo enemigo de Remón, a quien presumiblemente los verdaderos conjurados le habrían lavado el cerebro para que se arriesgara a una aventura en la que demostraría una temeraria e intrépida valentía como supuesto ejecutor. Empero, aunque es posible que haya estado en la escena del crimen durante su ejecución, y tal vez hasta haber sido uno de los tiradores, más bien sirvió como chivo expiatorio y cortina de humo para esfumar a los autores intelectuales, a los tiradores, y a su equipo de apoyo. Y aquí surge otro enigma: ¿por qué Miró, aunque reveló algunas de sus andanzas para coordinar el asesinato, y guardó la ametralladora utilizada en casa de sus padres, nunca dijo todo lo que sabía y se prestó para confundir las investigaciones? ¿Era ese su papel en la trama?, o ¿le temía a los conspiradores? ¡Qué casualidad que fuera a su vez asesinado durante la posterior dictadura de Omar Torrijos —a quien también se ha mencionado como ligado en alguna época a la CIA—, período en el que toda la gente estaba convencida de que no ocurrían ‘accidentes' ni ejecuciones sin el consentimiento de este! ¿Creyó Miró que siempre estaría a salvo de venganzas o de daños físicos; o de una verdadera investigación de las autoridades judiciales, debido a la protección de un poderoso conjurado?

Lo cierto es que no tenía el elenco pandillero ni militar ni la capacidad organizacional para la ejecución de un complot de tales dimensiones a título personal; ni ganaba algún rédito político o económico con el magnicidio. Él solo podía ser instrumento —y colateralmente—, y estaba consciente y posiblemente satisfecho con ello. Su íntimo ego interpretaría su papel como uno que cabía dentro de los linderos de su gallardía, —y conducente a la eliminación de una figura por él detestada—, pero no el de un tonto útil.

Por un tiempo fue hostigado por familiares y amigos de Remón, durante un corto lapso en que estos detentaron algún poder político inmediatamente después del crimen, pero sin llegar a acorralarlo ni a hacerle daño. Y estos son otros de los misterios: ¿por qué se canceló esa protección cuando otras personas acababan de hacerse con el poder, siendo la cabeza visible aquel oficial Torrijos, mencionado a la sazón como ligado a una agencia de inteligencia y contraespionaje de otro país?, y ¿qué significado tiene, o quisieron darle los que a su vez ejecutaron a Miró, el que lo hayan acribillado en 1970 un mismo 2 de enero —día del asesinato de Remón— días después de retornar al poder político de la nación —como dictador de hecho— ese aludido militar depuesto por horas por compañeros de armas? ¿Coincidencia, a la fuerza, para insinuar venganza y remachar el desvío de atención acerca de los verdaderos autores y motivaciones del asesinato de Remón? ¿Tiene alguna connotación que Torrijos también haya muerto violentamente en un accidente de aviación? ¿Es casualidad que exista un paralelismo entre la eliminación de los chivos expiatorios para silenciarlos –como presuntos asesinos de Kennedy y de Remón– o es un patrón de procedimientos ejecutado por la misma gente en la misma era? Por otra parte, Miró nunca estuvo conectado con ninguna mafia ni con comunistas, por lo que un tercero —los autores intelectuales— tuvo que coordinar toda la operación.

Otro enigma —pero seguramente no el último— es que extrañamente el asesinato no produjo consecuencias en la relación entre las fuerzas políticas locales ni entre las internacionales —aparentemente— ni de nadie con el bajo mundo. Todo estaba y quedó controlado. Tampoco el militarismo —entronizado como fuerza política e iniciado en fase primaria en Panamá por Remón siguiendo: o la tendencia imperante, o directivas de la potencia dominante de la época— concluyó con el asesinato. Afloró más de una década después, igual a como sucedía en casi todo el subcontinente latinoamericano. En cuanto a Remón: resultó asesinado, sus leales allegados quedaron impotentes, y todos los misterios perduran.

INGENIERO CIVIL.

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