Columnistas 16/03/2015 - 12:00 a.m. lunes 16 de marzo de 2015

Miguel Antonio Bernal

La injusticia que a estas alturas y en plena ‘¿era democrática?’ se está cometiendo contra el catedrático Miguel Antonio Bernal 

Nancy Grim
opinion@laestrella.com.pa

La injusticia que a estas alturas y en plena ‘¿era democrática?’ se está cometiendo contra el catedrático Miguel Antonio Bernal y el silencio de los que ven pasar este asunto, me ha causado indignación y he decidido levantar la voz como un llamado a la conciencia de los panameños.

Al dar una mirada retrospectiva en la trayectoria del profesor Bernal, me viene de inmediato a la mente su lucha por la democratización de Panamá, su genuina e inquebrantable vocación por la docencia, al dedicar cuatro décadas de su vida a la enseñanza, no solo a varias generaciones de estudiantes en la Casa de Méndez Pereira, sino a la población panameña a través de diversos medios de comunicación. También vienen a la memoria esos años cuando clamaba por la democracia y por la libertad de expresión en las calles de Panamá y su sacada del país por nuestros gorilas. Era la época del general Torrijos. El profesor Bernal siempre ha estado al frente de todas estas batallas por la democracia en Panamá.

Y un hecho que impresionó y aún impresiona es cuando vemos las imágenes, gracias a la maravilla del video: el grito de ‘ahí esta Bernal’. El doctor Bernal lo identifica como Tomas Heron De Diego, de quien recibió el primer golpe en la cara y comienzan los genízaros del general Torrijos, encabezado por el tristemente célebre Fred Gibson Pérez, alias ‘Sangre’, quien sería premiado en el Gobierno de Ernesto Pérez con un cargo, quien, hasta donde recuerdo, nunca pagó por este abuso, que casi le cuesta la vida al profesor Bernal.

¿Qué delito cometió Bernal para ser golpeado salvajemente? Protestar por la presencia de otro dictador que nos tocó refugiar: ‘El Sha de Irán’. En ese momento estaba la crisis de los rehenes estadounidenses en Irán. Era el 19 de diciembre de 1979.

El New York Times se hizo eco de esa brutal paliza, salvajismo jamás visto en Panamá, ante la mirada de los panameños, medios nacionales e internacionales, que se encontraban en las inmediaciones de la Basílica Menor Don Bosco. Mi último recuerdo de este suceso fue cómo llevaban al profesor Bernal al carro patrulla de la Guardia Nacional, con su guayabera ensangrentada y su mirada ausente, producto de los fuertes golpes recibidos. Recuerdo ver a la señora Elvia Lefevre y unas cuantas personas que, junto a Bernal, fueron subidas en dicha patrulla.

Regresa a mi memoria su ingenio para protestar, tal como lo hizo con un altoparlante en las afueras de la Escuela República de Venezuela, concientizando a los panameños y la recolección de monedas de un centésimo de Balboa para cancelar la multa impuesta, junto con la cancelación de su licencia de comentarista. Después el pago de su multa con la solidaridad del pueblo panameño que, centavo a centavo, contribuyó para el pago de la misma, pasando a la historia como ‘los centavos de la dignidad’.

Muy recientemente, nos desayunamos con la sorpresa de la cancelación de su programa de radio en KW Continente, donde era la conciencia del pueblo panameño y en donde los oyentes no dejábamos de escuchar su programa. Y no faltaron quienes, en la era postinvasión, trataron de expulsar de la Casa de Méndez Pereira al profesor Bernal y hoy, como en los viejos tiempos de la dictadura, vuelve a aparecer un expediente que se le da trámite ‘en el término de la distancia’.

Pero hoy estaremos acompañando a quienes muchos catalogan ‘de loco o que se opone a todo o que lo único que le falta es oponerse a él’, pero la diferencia es que es un tipo de loco distinto, de los que se opone a las injusticias, a la corrupción y al juegavivo.

Panamá tiene una deuda con este hijo que a lo largo de su vida se ha dedicado a la enseñanza y a la defensa de los DDHH. El tratar de silenciar al profesor Bernal es tratar de cercarlo de hambre.

Hoy es el Profesor Bernal, mañana no sabemos quién pueda ser. La Universidad de Panamá no puede darse el lujo de perder a este educador de vocación, tal como aconteció durante la era dictatorial, cuando expulsaron a profesores de lujo.

Y así como fue apoyado años atrás, centavo a centavo, apoyemos hoy al profesor Bernal con la dignidad de nuestra presencia en la Universidad de Panamá, porque eso significa Defender la Dignidad.

PENSIONADA

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