Columnistas 15/11/2017 - 12:02 a.m. miércoles 15 de noviembre de 2017

La mejor defensa no es el ataque

Presidente Varela, ¿usted sabe el daño que con sus declaraciones le hace a la Iglesia a la que usted dice pertenecer?

Álvaro Alvarado
opinion@laestrella.com.pa

El jueves de la semana pasada, mientras el país esperaba con ansias el resultado de la audiencia de homologación de los acuerdos firmados entre el Ministerio Público y ejecutivos de Odebrecht, todos fuimos testigos de las declaraciones del presidente Juan Carlos Varela al ser cuestionado sobre las supuestas donaciones de la empresa brasileña a su campaña en el 2009.

El presidente confirmó que en esa campaña política, donde corrió para vicepresidente, recibió ayuda de una persona vinculada con Odebrecht, momentos en que dicha empresa constructora no era cuestionada por ningún tema irregular y que estas ayudas fueron reportadas al Tribunal Electoral.

La confesión del presidente Varela se produce luego de que se hiciera pública la indagatoria del ex embajador de Panamá en Corea del Sur, Jaime Lasso, quien reveló ante la Fiscalía Especial Anticorrupción que Odebrecht consignó 700 mil dólares a la fundación Don James, que fueron a parar al Partido Panameñista para su campaña en el 2009.

Lo que más llamó la atención fueron los gestos del presidente Varela cuando los periodistas lo cuestionaban por el tema Odebrecht. La incomodidad del mandatario fue tal que tuvo que recurrir al ataque para salirse del tema cuando expresó que medios como TVN y Medcom recibieron pagos de pautas, al igual que la Iglesia católica.

Señor presidente Juan Carlos Varela, comparar la contratación de servicios publicitarios que hace una empresa a medios televisivos, escritos y radiales con una donación, coima o regalo a la campaña política de un partido o candidato es irresponsable.

¿Pueden los políticos o partidos justificar que estas donaciones se dieron a cambio de nada? Sin embargo, los medios sí pueden sustentar cada centavo contratado por Odebrecht que desde su llegada a Panamá durante el Gobierno de Martín Torrijos hizo uso de diferentes estrategias de comunicación para proyectar sus obras.

Comparar los millones de dólares que dio la empresa bajo la mesa a funcionarios, partidos políticos y candidatos con los aportes que pudieron haber dado a iglesias y fundaciones es injusto. No me cabe duda de que aquí el presidente juega a lo que en el interior conocemos como la Junta de embarra. Es como encender el abanico para salpicar a todo el mundo y así distraer la atención sobre su persona y su partido.

Presidente Varela, ¿usted sabe el daño que con sus declaraciones le hace a la Iglesia a la que usted dice pertenecer?

Aplaudo la forma enérgica en la que el arzobispo José Domingo Ulloa salió inmediatamente a expresar su rechazo a las declaraciones del presidente y a señalar que cada centavo que Odebrecht aportó a la Iglesia católica en concepto de donación lo hizo en momentos en que nadie en Panamá conocía todo lo que estaba pasando con la empresa brasileña. La política se maneja en Panamá como un negocio, puntualizó monseñor Ulloa. Solo hay que sacar algunos números y nos daremos cuenta de que la inversión que hacen algunos candidatos no coincide con los sueldos que devengan. Las donaciones que se dan a clubes cívicos, fundaciones e iglesias tienen un objetivo muy diferente, añadió Ulloa.

Es que una cosa es una donación en busca de beneficios personales, políticos o partidarios y otra muy diferente las donaciones que se dan a organizaciones sin fines de lucro.

Veo con mucha tristeza cómo algunos enemigos de la Iglesia han comenzado a cuestionar a monseñor Ulloa con calificativos de toda índole. Lo extraño es que algunos de los que lo atacan no han dicho ni esta boca es mía en relación con todos los atracos de que fue víctima el país en la pasada administración.

Veo gente que exige a la Iglesia devolver los dineros donados, pero si esto es así, entonces todos los estudiantes universitarios que ganaron el Premio Odebrecht durante los años que se hizo este evento en Panamá deben hacer lo mismo. También los ganadores del concurso Rana Dorada, cuyo objetivo era reconocer las iniciativas y buenas prácticas ambientales y conservacionistas.

Por esa misma vía deben devolver el dinero los diferentes equipos deportivos, las aseguradoras, las agencias de viajes, los distintos proveedores que ofrecieron servicios de cualquier tipo a Odebrecht, los profesionales y hasta los trabajadores que han laborado para esta empresa desde su llegada al país.

Soy de la posición que la justicia debe castigar a todo aquel que fue beneficiado con coimas a cambio de favores desde su posición de Gobierno en materia de agilización de trámites o consecución de obras. También a los políticos que recibieron beneficios previos acuerdos con la empresa, pero no hagamos el ridículo ahora tratando de enlodar a todo el mundo para salvar a otros.

PERIODISTA

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