Columnistas 20/07/2019 - 12:00 a.m. sábado 20 de julio de 2019

¡Mátame!

‘Dispara, yo ya estoy muerto' hace gala de un diseño narrativo que suma muchas técnicas al estilo cervantino

Ricardo Arturo Ríos Torres
opinion@laestrella.com.pa

La novela de Julia Navarro es una de mis lecturas más apasionantes, cada página es una sorpresa, una invitación a descubrir un complejo mundo de emociones de contrapunto.

La acción dramática es de un suspenso de vértigo, hay momentos que sueltas el libro obligado por las tensiones que te afectan el alma. Los múltiples personajes son de tal fuerza sensitiva que te haces parte de ellos, sufres con sus angustias, eres feliz con sus ilusiones, y te involucras en sus vidas impredecibles.

‘Dispara, yo ya estoy muerto' hace gala de un diseño narrativo que suma muchas técnicas al estilo cervantino. Los diálogos electrizantes, la prosa fluida, los monólogos intuitivos, la trama con ritmos subyacentes, el uso de los tiempos simultáneos en un final abierto cautivan al lector más exigente. La obra demanda un lector libre de prejuicios conceptuales y de ilimitados horizontes, de pensamiento crítico y con cultura literaria. La lectura es un desafío existencial.

Julia Navarro enmarca el texto en un período histórico de permanentes paradojas. Una periodista llega a Israel con el propósito de investigar las repercusiones de los asentamientos ilegales de los judíos en Palestina. Ella entrevista a árabes e israelitas y así surgen historias paralelas de dos familias que padecen un vía crucis en una tierra plena de conflictos geopolíticos. Las dos familias comparten con amor y respeto mutuo La huerta de la esperanza ante un laberinto apocalíptico.

La huerta de la esperanza hermana a dos familias de árabes y judíos, la praxis vital está por encima de las diferencias religiosas, culturales, políticas e ideológicas; lo esencial son los valores éticos y morales que los sustentan, surgen amores imposibles pero eternos, afectos que dejan huellas imborrables, son seres humanos en su plenitud existencial.

El espacio narrativo oscila entre la Rusia zarista, Varsovia, París, Londres, Jerusalén, la Alemania nazi, la URSS y el siglo XX en el Medio Oriente. La geopolítica juega contra los intereses nacionales de los pueblos, las grandes potencias imponen soluciones irracionales y antihistóricas e ignoran a los millones de hombres, mujeres y sobre todo a los niños que son las víctimas de cualquier conflicto bélico.

Palestina es gradualmente ocupada por judíos que huyen de la persecución de los países europeos, los pioneros son socialistas opuestos al régimen zarista. La tierra desértica la trabajan con ahínco y al inicio son acogidos por los árabes. La invasión se acrecienta durante el siglo XX y se dan choques contra la aspiración de una gran nación árabe que va del Líbano, Siria, Jordania, Iraq y Palestina. La meta es un Estado que los aglutine, pero los intereses de los turcos, franceses y británicos son otros.

‘Dispara, yo ya estoy muerto' confronta los diferentes matices de las pasiones ideológicas, allí confluyen todos los extremismos. La intensidad de cada acontecer te oprime como igualmente te ilusiona; hay tragedias y oprobios, el hombre es el lobo del hombre, su principal depredador.

Los árabes y judíos tienen el derecho de coexistir, el espacio geográfico les pertenece a las dos comunidades. El Estado palestino se lo han ganado los árabes con su sangre y sacrificios.

La paz solo es posible respetándose y tolerando el compartir un desierto fecundado por miles de cadáveres y que las potencias saquen sus manos del Medio Oriente.

Julia Navarro, todo eso y más lo narra con tinta de sangre en cada una de sus páginas. La composición literaria se complementa con un glosario histórico y cultural. Julia nos conmueve con una novela magistral, al leer ‘Dispara, yo ya estoy muerto', nunca la olvidarás.

Recomiendo para ampliar información sobre la importancia geopolítica del Medio Oriente y los conflictos bélicos que allí se dan, la novela ‘De parte de la princesa muerta' de Kenizé Mourad. Al terminar la Primera Guerra Mundial, los franceses e ingleses dominan la región y trazan fronteras artificiales entre Siria, el Líbano y Palestina, creando una situación explosiva aún sin resolver. La novela de Kenizé Mourad fascina por la policromía de la prosa y belleza descriptiva. Seduce por su erotismo y sensibilidad dramática. Aborda la historia con serenidad.

Referencia bibliográfica : Navarro, Julia. ‘Dispara, yo ya estoy muerto' / Barcelona: Plaza & Janés, 2013. 912 págs .

DOCENTE, HISTORIADOR Y ESCRITOR.

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