Columnistas 24/06/2018 - 12:01 a.m. domingo 24 de junio de 2018

Martinelli y Varela

‘Lo que se inició como una amistad personal que iba más allá de una alianza política de beneficios mutuos entre Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, llegó a convertirse en una irreconciliable disputa [...]'

Samuel Lewis Galindo
opinion@laestrella.com.pa

Mi avanzada edad (91 años) y totalmente apartado de la política, me permite ser muy objetivo en mis planteamientos sobre el Panamá de hoy y lo que nos depara el futuro. Yo había renunciado en el 2008 a la Presidencia de Solidaridad y en mi reemplazo fue escogido el Lic. José Raúl Mulino. Cuando se unieron Solidaridad y los liberales en Unión Patriótica, fue su presidente don Guillermo Ford (q. e. p. d.).

Como cualquier ciudadano, voté en el 2009 por Ricardo Martinelli, quien era un viejo amigo.

Lo que se inició como una amistad personal que iba más allá de una alianza política de beneficios mutuos entre Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, llegó a convertirse en una irreconciliable disputa, que le ha causado al país graves perjuicios en su economía, en la política y en la moral de la ciudadanía.

Al principio para ellos todo era ‘color de rosas'. Martinelli gobernaba a su antojo, sin mayores problemas. Varela, por otro lado, parecía feliz sintiéndose candidato presidencial del oficialismo para las elecciones generales de mayo del 2014. Ambos decían, cada vez que se le presentaba la ocasión, que ellos eran ‘uña y carne', que pensaban y actuaban siempre de común acuerdo. Eran, en síntesis, una ‘moneda con dos caras'.

Martinelli y Varela cometieron muchos errores antes y después del rompimiento de la alianza, que vale la pena destacar algunos de ellos.

Ricardo Martinelli, mientras era presidente, promovió ‘el transfuguismo' en la Asamblea y después, buscó, desde que terminó su mandato, la protección del Parlacen, órgano que había atacado anteriormente con muy fuertes epítetos. Luego hizo una gira por varios países centroamericanos para hacer del dominio público ‘las persecuciones de que era objeto por parte del actual Gobierno'. Posteriormente, Martinelli se radicó en Miami, EE.UU., donde inicialmente solicitó asilo político; después, cuando este le fue negado, tomó otras acciones legales para permanecer en ese país. Sus abogados hicieron toda clase de gestiones para lograrlo. Fracasaron y Martinelli terminó pasando cerca de un año detenido en una cárcel de la ciudad florideña. Después fue deportado y enviado a Panamá, atendiendo el Departamento de Estado de los EE.UU. la solicitud que hizo el Gobierno de Varela. Hoy día, está en Panamá y sus numerosos amigos y copartidarios esperan que se defienda de las acusaciones de corrupción que a él y a sus allegados les ha estado haciendo, por cuatro años, el presidente Varela a través de la procuradora Porcell. Además, hay que agregar casos como el de los ‘pinchazos', donde cinco o seis ciudadanos han presentado públicamente denuncias personales. Con la extradición del expresidente Martinelli el tema de las ‘escuchas telefónicas' es muy comentado en la mayoría de los medios de comunicación. Algunos ciudadanos sostienen que los avances de la tecnología ponen a disposición de muchos Gobiernos, incluyendo el actual, sus nuevos sistemas que les permiten conocer muy fácilmente qué hablan y qué dicen las personas, aunque usen ‘celulares'. Lo que hacen los mandatarios, por lo regular se sabe, después que dejan el poder.

Martinelli buscó la justicia norteamericana, ya que siempre pensó que aquí en Panamá ‘se le trataría, por el Gobierno de Varela, como un perseguido político y que se le consideraría como un delincuente común, sin tomar en cuenta su condición de expresidente de la República'.

Martinelli ha dicho repetidas veces que el ‘odio que le tiene Varela es tan grande que busca humillarlo, verlo esposado y preso'.

Al expresidente Martinelli hay que reconocerle, sin egoísmo y pequeñeces, que hizo muchas obras, como el Metro en nuestra capital, la vía ampliada de Arraiján a La Chorrera; las carreteras a cuatro carriles de Divisa a Chitré y de David a Boquete; la Cinta Costera II y III. Inició la Ciudad Hospitalaria, al igual que el Centro de Convenciones, la extensión del Aeropuerto de Tocumen y culminó los estudios logísticos de la Línea II del Metro. Estas obras, y otras más, fueron muy criticadas por el sobrecosto de ellas, por el actual Gobierno a través de la procuradora Porcell, quien llevó a cabo las investigaciones de los cercanos a Martinelli. Varios de ellos fueron enviados a la cárcel de El Renacer, como medida preventiva antes de que fueran a juicio. Allí llevaron, poco después, al expresidente Ricardo Martinelli, en espera de un pronunciamiento de la CSJ. Esta manifestó el 19 que él debe permanecer en El Renacer.

Juan Carlos Varela, con una campaña populista, hizo muchísimas promesas atractivas para los electores, contó para ello con mucho dinero. Triunfó en las elecciones pasadas con un 37 % de los votos emitidos.

Desde el primer día de su mandato trató, por todos los medios, de hacer distancia del Gobierno anterior del cual formó parte por dos años y medio (valdría la pena que alguna autoridad revise las actas del ‘Consejo de Gabinete' para determinar cuál fue la posición del Sr. Varela en el Gobierno de Ricardo Martinelli).

Al igual que Martinelli, Varela ha cometido grandes errores. Entre ellos: el haberle facilitado el dinero a algunos diputados de la Asamblea Nacional, con el objeto de que lo respaldaran. Con dicho dinero se les facilitó a ellos que cometieran toda clase de actos de corrupción, que la ciudadanía los ha condenado; siguió, con más ímpetu, politizando la justicia; el altísimo endeudamiento público, nunca antes visto en nuestra historia; el exceso de la planilla estatal con demasiados asesores y empleados; el control de precios; la militarización de la policía y su injerencia en las políticas del Estado.

Al presidente Varela hay que acreditarle: su plan de ‘desarrollo de Colón' (aunque ha causado ciertos problemas a un sector de la población); llevar a cabo la segunda línea del Metro; la terminación de la ampliación de la carretera Santiago a David; establecimiento de la información fidedigna de los actos del Gobierno (portal Panamá Compras); su plan de viviendas populares (sin terminar); la apertura de las relaciones con China; su intención de acabar con las ‘Escuelas Rancho'; la enseñanza del inglés; la remodelación del Teatro Nacional; su intervención para que la JMJ fuera en Panamá y debido a sus esfuerzos logró también que su santidad, el papa Francisco venga a nuestro país.

Tocará a la historia juzgar a los Gobiernos de Martinelli y de Varela. Hoy día las pasiones existentes lo impiden.

EMPRESARIO

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