Columnistas 13/06/2019 - 12:00 a.m. jueves 13 de junio de 2019

El manglar a la orilla de la costa

La formación de sedimento proveniente de los ríos que desembocan en la bahía de Panamá

José A. Berdiales
opinion@laestrella.com.pa

Cristóbal Colón llega en segundo viaje a las costas de Panamá. ‘El 10 de octubre de 1502, en su cuarto viaje, Cristóbal Colón llegó a la costa atlántica del istmo, en las actuales provincias de Bocas del Toro y Veraguas. El 2 de noviembre, llegó a una preciosa bahía en la actual provincia de Colón, a la que bautizó como el nombre de Portobelo o Puerto Bello.

Estos españoles quedaron maravillados por la abundancia de peces y mariscos provenientes del mar, sin saber en esa época que nuestra riqueza marina provenía de nuestros manglares, que son criaderos de casi todas las especies que viven en el mar y gracias a esa abundancia de peces proveniente del ecosistema de manglar es el nombre de Panamá.

Este hábitat son los estadios juveniles de muchos peces pelágicos y litorales, moluscos, crustáceos, equinodermos, anélidos, cuyos hábitats en estadios adultos son la praderas de fanerógamas, las marismas, lagunas costeras y agua dulces, en el interior de los continentes (aproximadamente el 70 % de los organismo capturado en el mar realiza parte de su ciclo de vida en zona de manglar o laguna costera.)'.

La formación de sedimento proveniente de los ríos que desembocan en la bahía de Panamá, sobre todo el de río abajo, dio como resultado la formación de sedimentos de lodo proveniente de las cuencas altas y medias, dando la formación del manglar que se encuentra al frente de las ruinas de Panamá Vieja, la especie dominante de mangle es (Laguncularia racemosa) mangle blanco y dentro de ese manglar se encuentra grandes cantidades de basura, plásticos, llantas, entre otro que son retenidos por las raíces del manglar. Si no fuera por ellos toda esta basura estaría en el océano o se estarían observando desde el corredor sur montañas de basuras al frente de las ruinas, las cuales fueron vertidas por todas las comunidades de personas que viven en estas zonas de la ciudad de Panamá.

Gracias a este manglar que ha crecido veloz, pues, si no, las instalaciones de la administración de Panamá Vieja hubieran sido impactadas por el oleaje, ya que en partes de su muro existen rajaduras; con el cambio climático se van a pronunciar más los fenómenos ambientales provenientes del mar. Debemos agradecer que tenemos esta barrera viva de protección.

El voraz manglar que cada día nos protege del litoral contra la erosión costera y eólica de la mar derivada del oleaje y las mareas, lo vemos como si no tuviera un atractivo turístico, esa forma de pensar debe quedar atrás y tenemos que empezar a visualizar la naturaleza como parte de nuestras vidas como seres humanos. Los manglares estuvieron primero y la belleza escénica es del manglar, no de la vieja urbe construida por nuestros conquistadores.

Los seres humanos hemos sido los grandes intrusos por nuestra falta de previsión y sabiduría para interactuar en forma sostenible con la naturaleza, resultando en la mayor amenaza que el mundo enfrenta hoy día: EL CAMBIO CLIMÁTICO.

INGENIERO FORESTAL, ESPECIALISTA EN MANGLARES.

‘Los seres humanos hemos sido los grandes intrusos por nuestra falta de previsión y sabiduría para interactuar en forma sostenible con la naturaleza [...]'
 
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