Columnistas 12/03/2018 - 12:01 a.m. lunes 12 de marzo de 2018

Mala práctica médica…

‘[...] ¿merecerá la población seguir expuesta al riesgo[...] de mala práctica médica y [...], a mayores costos en los servicios de salud?'

Leopoldo E. Santamaría
opinion@laestrella.com.pa

La mala práctica médica es una realidad incuestionable, pero como para el médico es una situación indeseable, algunos creen que negándola o ignorándola, podrán atenuar su impacto, evitar que se debata el tema o mejor aún, impedir una ley que regule la materia. El problema es complejo y sería ingenuo creer que una ley resolvería. No obstante, los ciento catorce años de vida republicana, Panamá no tiene una política nacional de salud; prevalece la administración política, cada gobernante designa, a discreción, al encargado de improvisar lo concerniente a la salud pública, durante su mandato; de modo tal que, en las instituciones hospitalarias la gestión de calidad total es tema desconocido; es más, ni siquiera existen programas de control de calidad; y como no se revisa lo que se hace ni se lleva un registro epidemiológico formal, resulta difícil conocer la incidencia y/o prevalencia del fenómeno.

¿Cuántas necropsias se efectúan?, ¿cuántas de ellas se revisan en el curso de sesiones para tal efecto? ¿En cuántos de los hospitales nacionales se realizan reuniones de morbimortalidad? ¿En cuántos hay Comités de Bioética, de Enseñanza, de Tumores, de Infecciones? ¿Cuántos hospitales cumplen un programa de educación continuada? ¿En cuántos hospitales del país existen reglamentos para los departamentos y servicios médicos? Y de tenerlos, ¿cuántos están actualizados? ¿Cuántos hospitales cuentan con protocolos de atención; manuales de procedimientos? ¿Cuántos disponen de información estadística estandarizada y supervisada por especialistas en epidemiología? ¿En cuántos se efectúa investigación clínica, investigación básica? ¿En cuántos de los hospitales nacionales las direcciones, las jefaturas de los departamentos y servicios se someten a concurso? En síntesis, ¿cuántos hospitales nacionales están acreditados por una organización internacional reconocida? ¿Cuántos hospitales pasarían una auditoría propiamente dicha?

No obstante tales deficiencias, las autoridades reconocen varios hospitales, a nivel nacional, como docentes; es decir, aptos para formar especialistas, en diversas ramas; pero, ¿cuántos de estos hospitales están afiliados a una Universidad con Facultad de Medicina? Y todo esto sin considerar el estado calamitoso en que se encuentran los servicios y prestaciones médicas, dada la prevalencia de un modelo de atención obsoleto, centrado en la atención a la enfermedad; a la ausencia absoluta de una planificación científica y técnica; todo ello aderezado con abundante politiquería y corrupción; lo que traduce el déficit crónico existente, en el suministro de materiales, reactivos e insumos, equipos deteriorados o fuera de servicio, con áreas quirúrgicas inhabilitadas, por daños en la infraestructura, etc. Con semejante escenario, ¿cómo negar la posibilidad de mala práctica médica?; si lo que sobra son factores que la propician; al extremo que el ejercicio de la profesión parece más un acto de temeridad. El problema no es jurídico, tiene múltiples aristas y exige, por tanto, un enfoque responsable; que debe partir por la elaboración de un diagnóstico integral y para cuya solución es imprescindible consensuar el tema con seriedad, evitando sesgos propios de intereses sectarios.

En agosto del 2012, denuncié, públicamente, a las máximas autoridades médicas y administrativas de la Caja de Seguro Social de promover y encubrir la mala práctica médica en la institución; situación que puse en conocimiento detallado de la Junta Directiva, así como de las organizaciones gremiales del sector salud, pero prefirieron no escuchar, y mucho menos investigar. Sin embargo, hoy día, mientras unos mantienen el silencio, otros ‘descalifican' sin cuestionar su autoridad, afirmando además que todo es consecuencia de la deficiente conducción gerencial de la institución; misma que avalan, porque forman parte, a cambio de prebendas. El capital financiero, representado por la medicina gerenciada, la industria farmacéutica y las empresas aseguradoras, ya identificaron el nicho y por eso están promoviendo una ‘ley', no para resolver el problema sino para lucrar a expensas de la cadena de vicios condicionados existentes, sobre todo, en las instituciones públicas; aunque no por ello descartan la veta del sector privado; representada en el aumento del costo de los servicios, en virtud de la medicina defensiva; las primas se ajustarán de acuerdo a la cobertura que determinen los riesgos según especialidades; el juego sería ganar-ganar. Con las condiciones prevalecientes en los servicios públicos de salud; deficitarios y hasta inexistentes y con la economía deprimida como está, sería absurdo esperar algo positivo; pero ¿merecerá la población seguir expuesta al riesgo cierto de mala práctica médica y además, a mayores costos en los servicios de salud? ¿Ud. qué opina?

MÉDICO

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