Columnistas 01/12/2017 - 12:02 a.m. viernes 1 de diciembre de 2017

De lecciones y elecciones

El destapado parece un tipo interesante y también lleno de contradicciones

Mariela Sagel
opinion@laestrella.com.pa

Por las causalidades de la vida coincide mi visita anual a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con algún suceso político electoral de relevancia en México. Me ha tocado estar cuando asumió Enrique Peña Nieto su mandato por seis años (los presidentes mexicanos toman posesión el 1 de diciembre y las elecciones se celebran a inicios de julio). Ahora coincidió mi visita con el anuncio del ‘destapado', el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y esa designación recayó en José Antonio Meade, que ha ocupado cargos tanto en Gobiernos del PAN como del PRI. Recordemos que el PAN rompió la hegemonía que tenía el PRI por 71 años en las elecciones de 2000 y sus dos sexenios no fueron necesariamente dignos de emular.

Tuve la oportunidad de asistir y participar en foros y debates, además de presentaciones de libros, que giraban en torno al presidente del vecino del norte, que quiere construir un muro para evitar la inmigración ilegal de México a los Estados Unidos. Enrique Krauze y Paul Auster (a quien correspondió el honor de inaugurar el programa literario del la FIL) se refirieron a Trump como ‘ese nombre que no quiero mencionar' y Jorge Volpi presentó el panfleto ‘Contra Trump' en el mejor estilo de los libelos políticos de los siglos XIX y XX. Según la periodista Mónica Maristain, del portal digital SinEmbargo, Volpi ‘propone un entendimiento claro y racional de su peligroso pensamiento (el de Trump) y también políticas, contrapesos y resistencias a las peores lacras de su administración'.

La presentación del libro ‘Los suspirantes', coordinado por Jorge Zepeda Patterson, ofrece el perfil de ocho candidatos que sueñan con sentarse en ‘La silla del águila' de Los Pinos, palacio presidencial. Como el libro salió en mayo, ha habido varías bajas en los últimos días y ahora quedan cuatro o cinco, dependiendo de las alianzas que logren concretar. Uno de los más nombrados es Andrés Manuel López Obrador, AMLO para todos, que ahora correrá por el partido Morena (anteriormente dirigía el PRD), de orientación de izquierda y a quien se le critica que no condena a Maduro o lo que ocurre en Venezuela. También está Margarita Zavala, que sueña con volver a Los Pinos, ya que estuvo seis años como primera dama (es esposa de Felipe Calderón) y Aurelio Nuño, que ante el destape que hizo Peña Nieto de su candidato canceló una conferencia que iba a dar en la FIL.

El destapado parece un tipo interesante y también lleno de contradicciones. Ha ocupado cargos tanto en Gobiernos del PAN como del PRI. Con Felipe Calderón fue titular de Energía y Hacienda y con Peña Nieto fue canciller, Secretario de Desarrollo Social y otra vez de Hacienda.

Mi amigo Jon Lee Anderson, periodista estelar de The New Yorker, me contó que Meade es un tipo muy culto y leído. En el debate acalorado que se dio en la presentación de ‘Los suspirantes' los panelistas, Jorge Zepeda y Ricardo Raphael, periodistas y analistas, explicaron el descarte y la razón de la inclusión de los excluidos en la publicación. Meade, además de no estar inscrito en el PRI, viene de una familia con fuerte protagonismo político. Fungía como canciller cuando Donald Trump era candidato y se abstuvo de nombrar un embajador mexicano ante la Casa Blanca. Ha tenido cinco jefes que son Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Se esperaba que el 30 de noviembre se inscribiera en el PRI.

Todo parece indicar que Peña Nieto quiere dar la imagen de un candidato neutral e impoluto y los demás, excepto AMLO, correrán dependiendo de las alianzas que se concreten. En el debate que se suscitó en la presentación de ‘Los suspirantes' hubo quien le reclamó al coordinador que, si bien ha ofrecido los perfiles de los que aspiran a sentarse en la silla presidencial, no aporta las lecciones que deben haber aprendido al elegir a un mal presidente.

Pero la mayor preocupación que tenían los presentes en el salón era que Meade y su familia son ultracatólicos, al punto de ir a misa diaria y eso, para un Estado laico como México tiene mucho peso. Se mencionó que al poder de la Iglesia católica hay fuerzas evangélicas que trabajan para contrarrestar su influencia. De aquí a julio tendremos mucho que escuchar de los vecinos favoritos de Donald Trump.

ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE ESTADO.

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