Columnistas 06/10/2017 - 12:01 a.m. viernes 6 de octubre de 2017

Lecciones aprendidas

Cada uno de ellos expuso cómo los marcó ese libro de Gabo que es un emblema que identifica a América Latina.

Mariela Sagel
opinion@laestrella.com.pa

La semana pasada, del 28 al 30 de septiembre, se celebró en Medellín, Colombia, el V Festival Gabo, organizado por la Fundación Gabriel García Márquez para un Nuevo Periodismo Latinoamericano (FNPI), que ha ido cobrando relevancia año tras año, desde que la inició hace más de veinte años el escritor colombiano ganador del Nobel, para el que cualquier idea o sueño era realizable. En esta quinta versión se entregaron cuatro premios en las categorías de imagen, texto, cobertura e innovación, además del reconocimiento Clemente Manuel Zabala a un editor destacado, que recayó en el periodista Fernando Ramírez y el de Excelencia Periodística en el destacado periodista mexicano de Univisión (inmigrante, como le gusta llamarse), Jorge Ramos. El monto de su premio lo donó a la Fundación para la Libertad de Prensa de Colombia, que ha atravesado tan dolorosos procesos durante más de 50 años y en los que muchos comunicadores han sido silenciados, sea por asesinato o por otros medios (la autocensura es una de las peores mordazas).

La organización de este Festival Gabo solamente puede calificarse de excelente. La ciudad exudaba el espíritu de lo que acontecería y en cada tienda del aeropuerto, o de la ciudad se veían anuncios, volantes y telones de tan importante evento cultural. Las charlas, debates, talleres y conferencias fueron organizadas en varias sedes, una de las más impresionantes y quizás la principal, el Jardín Botánico, en cuyo Orquideorama, considerado el símbolo del proceso de renovación del Jardín y un referente arquitectónico de la transformación de Medellín, ofrece un escenario que integra la naturaleza y genera un ambiente de tranquilidad y bienestar. En su tarima se celebraron las más importantes actividades y estuvo acondicionado con todos los requisitos para hacer una buena presentación, un buen debate, una gala y un concierto.

La combinación de temas fue magnífica, porque se tomó en cuenta la tecnología, con el tema de los fake news y la manera de detectar los ‘troles' en las redes sociales, el periodismo y la literatura, la dolorosa experiencia de ejercer el periodismo en un país como México, donde han muerto más de 30 periodistas en lo que va del mandato del actual presidente, un homenaje al recientemente fallecido maestro de la FNPI Miguel Ángel Bastenier (por algunos de sus colegas y discípulos que contaron anécdotas sobre él) y la celebración de los 50 años de la publicación de Cien Años de Soledad, conferencia en la que participaron algunos de sus más cercanos amigos, como Darío Jaramillo Agudelo, Wendy Guerra, Guadalupe Nettel, Sergio Ramírez y Jorge Franco, que fue el moderador. Cada uno de ellos expuso cómo los marcó ese libro de Gabo que es un emblema que identifica a América Latina.

La gala de entrega de los premios fue en el Orquideorama, con una elegancia y sutileza en mesas sentadas, con comida y vino, donde los protagonistas eran los finalistas y premiados, a pesar de que el Festival Gabo tiene un gran respaldo tanto privado como estatal. El único orador de los patrocinadores del evento fue el alcalde de Medellín (que también se hizo presente en algunas conferencias) cuyo discurso es digno de leer por la interiorización que hizo sobre la importancia de apoyar proyectos que eleven el nivel cultural en la ciudad y con qué mejor referencia que la labor que lleva a cabo, con gran éxito, la FNPI. El discurso de Jorge Ramos fue incendiario, otra pieza de colección, en el que repetía que los comunicadores estamos para cuestionar todo lo que hace el gobierno.

La periodista panameña Mary Triny Zea fue finalista en la categoría cobertura y su trabajo, además de divulgado en redes, fue presentado por ella misma en una sesión anterior al día de la premiación. El tema era la ‘Dudosa filantropía en la Asamblea Legislativa', sobre los donativos de los que abusaron los diputados de Panamá y la forma escandalosa en que los cobraban, usando personas humildes a las que solamente les daban un mínimo porcentaje. Si bien no ganó el premio, la divulgación del tema es suficiente para que el mundo entero mire cómo se comporta uno de los órganos del estado panameño más desprestigiado.

La simpatía y amabilidad de los paisas no hubiera estado completa sin el recorrido al que invitó el alcalde Federico Gutiérrez, que nos llevó por el Metro, tranvía y metro cable, con una parada en el Museo Casa de la Memoria, donde se sirvió un almuerzo típico y se pudo conocer, de su parte, la transformación de esa ciudad.

ARQUITECTA Y EX MINISTRA DE ESTADO.

comments powered by Disqus