Columnistas 11/08/2019 - 12:02 a.m. domingo 11 de agosto de 2019

Lava Jato: una causa sin causa

‘[...] fuimos nosotros las víctimas de un crimen, un hackeo, que hasta el día de hoy no ha sido investigado. Sustrajeron más de 11 millones de documentos de nuestras computadoras [...]'

Ramón Fonseca Mora
opinion@laestrella.com.pa

Primero, debo aclarar que este artículo se trata solamente del caso de Lava Jato en el que Ministerio Público nos ha querido falsamente involucrar. El resto de los casos con otros sospechosos, incluidos los de Odebrecht, tienen sus propias bases, la mayoría de ellas, en mi opinión, justificadas.

Hace casi dos años publiqué en La Estrella de Panamá un artículo titulado ‘¿Por qué me encarcelaron', en el que exponía las razones ‘sin pies ni cabeza' que utilizaron los fiscales para despojarnos de nuestra libertad por casi tres meses a mi socio, a mí, a directores de los departamentos de Cómputo, Recursos Humanos, Contabilidad, entre otros; personas decentes y buenas, cuyo solo crimen fue cumplir con su trabajo. Este artículo es para recordarles algunas cosas, principalmente los argumentos de la Fiscalía que nos señalan como bandidos de carreteras. Creo sinceramente que solo explicándolos se darán cuenta de que nuestros actos fueron los usuales hechos por abogados en el mundo entero, y que no tienen ninguna base ilegal. Sospecho que fueron inventados para complacer a ciertas autoridades de turno las que, gracias a Dios, ya no están.

Lo primero que desearía decirles es que fuimos nosotros las víctimas de un crimen, un hackeo, que hasta el día de hoy no ha sido investigado. Sustrajeron más de 11 millones de documentos de nuestras computadoras relacionados con más de 250 000 sociedades vendidas por nuestra firma a través de casi 40 años, sin haber tenido nunca ningún problema legal en el mundo entero. Periodistas inescrupulosos, con agendas y sin el mínimo deseo de buscar la verdad objetiva, repartieron la documentación en muchos países a otros periodistas y fiscales, con lo que en algunos pocos casos surgieron nombres relevantes que justificaron artículos manipulados, pero ninguna acusación seria, salvo en Panamá. Es decir, a más de tres años del hackeo, y después de haber sido investigados nuestros archivos acuciosamente, ni la Firma, ni mi socio o yo estamos acusados de nada en el mundo entero. Y las únicas acusaciones formales que tenemos en Panamá —perdonen que repita el término— son ‘sin pies ni cabeza'. Paso a explicarlas.

Éramos una ‘transnacional' panameña, con más de 40 oficinas en muchos países —algunas de ellas propiedad de socios nuestros, como en Brasil— y más de 600 colaboradores. Nos dedicábamos, al igual que otros abogados de Panamá y del mundo entero, a formar sociedades anónimas —no solo panameñas sino también de otras jurisdicciones, como Nevada, EUA— y venderlas principalmente a clientes intermediarios, como bancos, fiduciarias, otras firmas de abogados y otros que eran instituciones, no clientes finales. Ellos, a su vez, tenían sus clientes, los que no teníamos el deber legal de saber quiénes eran. Nuestro único deber era saber que nuestros clientes institucionales eran honorables y con buen prestigio. Y, por supuesto, no éramos responsables de las acciones de nuestros cientos de miles de sociedades una vez eran vendidas. Habiendo explicado esto, paso ahora a nuestro ‘caso' de Lava Jato.

Nuestra oficina en Nevada, EUA, recibió el pedido de una sociedad de parte de la oficina de nuestra representante en Brasil. Era para un abogado que la necesitaba para la compra de un apartamento de una de sus clientes. Ese apartamento quedaba en el mismo edificio en que se sospechaba que Lula había adquirido uno y el fiscal brasileño sospechó que la compradora era una testaferra de Lula. Decidió entonces allanar las oficinas de nuestra representante y detener a su personal. También detuvo al abogado y a la pobre compradora del apartamento. Los retuvieron a todos por cinco días mientras investigaban todo, incluyendo las computadoras, y al final los liberaron y no sucedió nada más hasta el día de hoy. Seguro se dieron cuenta a tiempo de que se habían metido en una calle sin salida y enseguida echaron ‘revoch'. Esto tuvo lugar hace casi cuatro años. Poco después se descubrió que el apartamento supuestamente de Lula era otro. No obstante, ese es el caso por el que el Ministerio Público nos acusa: vender una sociedad de Nevada que no se utilizó para cometer ningún delito ¡Aunque no lo crean…!

Nuestra investigación ha sido selectiva. En el caso Lava Jato, incluyendo el de Odebrecht, se formaron miles de sociedades anónimas por abogados en el mundo entero, incluyendo Panamá, y nosotros —que formamos una que no se utilizó para cometer delito alguno— somos los únicos que hemos sido investigados y acusados. ¿No les parece extraño…?

Nuestro Ministerio Público, necesario para la defensa de los ciudadanos, lamentablemente no tiene todavía mucha experiencia en este tipo de casos que envuelven conceptos poco conocidos para ellos. Estamos seguros de que, poco a poco, adquirirán la experticia para resolverlos en forma satisfactoria. Pero, rehusamos servir de ‘conejillos de indias' en estas experiencias nuevas, y exhortamos a nuestros fiscales a buscar asistencia de personas con conocimiento cuando casos como el nuestro se presenten. Si somos condenados por vender una sociedad, no habrá suficientes cárceles en Panamá para enchirolar a todos nuestros colegas que se dedican a hacer exactamente lo mismo.

ESCRITOR

Nuestra investigación ha sido selectiva. En el caso Lava Jato, [...] nosotros [...] somos los únicos [...] investigados y acusados'
 
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