Columnistas 10/01/2018 - 12:00 a.m. miércoles 10 de enero de 2018

Las dos magistradas

Es el voto, si este es secreto, no hay la menor duda de que los nombramientos serán aprobados

Samuel Lewis Galindo
opinion@laestrella.com.pa

No he tenido oportunidad de conocer personalmente a ninguna de las dos magistradas que fueron designadas por el presidente Juan Carlos Varela a la Corte Suprema de Justicia.

De acuerdo a la Constitución Nacional es un derecho que tiene el Sr. Presidente de la República de hacerlo. Nadie lo discute. No es mi deseo el entrar a discutir las cualidades ni las hojas de vida de las dos señoras. Otros mayores conocedores de los aspectos jurídicos, éticos, morales y la independencia lo podrán hacer. Yo me quiero ocupar, por ahora, de la forma en que el presidente Varela hizo sus nombramientos. Esperó hasta la semana de Navidad, cuando la comunidad entera está ocupada en asuntos relacionados con estas festividades.

Aunque el presidente Varela sabía muy bien desde hace muchos meses que le correspondía hacer los nombramientos, da la impresión de que él tuviera temor a que sus nombramientos fueran muy criticados y debilitó con ello a sus candidatos y además le restó la oportunidad a que las dos señoras fueran bien analizadas y mejor conocidas por los distintos sectores de nuestra sociedad. Les hizo a ellas, innecesariamente, un gran daño y fueron ellas víctimas de toda clase de especulaciones.

Mucha gente se pregunta por qué hizo estos nombramientos tan tardíos. La respuesta es sencilla: creía contar, como en el pasado, con los votos de los diputados. También, pienso, que se evitaba —con la demora— críticas que tanto le molestan. El que difiere de sus opiniones, le disgusta mucho, hasta el punto de que se transforma y refleja su enojo en su rostro.

Las dos señoras escogidas serán objeto de diversos comentarios. Sin embargo, me atrevo a pronosticar que esos debates no van a reflejar absolutamente en nada en el resultado de su aprobación o desaprobación. Es el voto, si este es secreto, no hay la menor duda de que los nombramientos serán aprobados. Si es una votación abierta, en que el diputado tendrá que responsabilizarse de su actitud ante su partido, es muy posible que los nombramientos serán rechazados .

Definitivamente, es muy triste que se tenga que llegar a la negociación, chantaje y ‘matraqueo' cuando se trata de la justicia, de algo que debe estar muy por encima de la política.

POLÍTICO

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