Columnistas 10/06/2018 - 12:02 a.m. domingo 10 de junio de 2018

El lado humano del deporte

La ‘pérdida de confianza' es otra frase favorita entre los presentadores deportivos. 

Rafael Carles
opinion@laestrella.com.pa

Muchas veces sentimos obsesión por el deporte cuando seguimos los resultados de juegos en el mundo, incluyendo fútbol, béisbol, baloncesto, golf, tenis, jóquey, hípica, automovilismo, entre otros. Y damos gracias a Dios por eso, porque allí encontramos entretenimiento y mucha sabiduría, además de personas extraordinarias que esperamos sean perfectas todo el tiempo, casi como los dioses.

Los grandes atletas se caracterizan por su excelencia mental y física. Como dijo Yogi Berra: ‘El béisbol es 90 % mental y la otra mitad es física', una expresión brillante que aplica básicamente a todos los demás deportes. Cualquiera que observa o escucha un comentarista deportivo sabe que algunas citas o palabras pueden usarse para describir un evento particular durante un juego. Tomemos de ejemplo la palabra ‘enfocado'. Durante el partido entre Hungría y Argentina en la Copa del Mundo 1978, el delantero argentino Leopoldo Luque intentó en el primer tiempo pasar el balón al frente del marco a Osvaldo Ardiles, pero el pase fue interceptado por un defensor húngaro. Luego vino la explicación del narrador argentino: Luque no está en su mejor día y está desenfocado. Unos veinte minutos más tarde, Luque chutó el balón y la colocó en la esquina del poste lejano. Ahora Luque sí estaba enfocado, concentrado y determinado.

La ‘pérdida de confianza' es otra frase favorita entre los presentadores deportivos. Una serie de tiros errados en los primeros minutos por el jugador Stephen Curry de Golden State Warriors se atribuye a una pérdida de confianza, mientras que una canasta para ganar el partido en el último segundo se explica porque Curry recuperó su confianza. Sin un criterio objetivo de lo que significa nivel de confianza, aparte del número de canastas que un jugador encesta, la ‘confianza' se convierte en un mero sinónimo de racha de puntos. Queda entonces pendiente crear un indicador que explique mejor lo que sucede en la mente de los atletas que tienen ‘confianza'.

Un ejemplo de lo que ocurre en la mente de los deportistas nos lo dio la tenista Mónica Seles cuando a los 16 años venció a Steffi Graf en el Abierto de Francia en 1990, después de una derrota dolorosa el año anterior. En una entrevista posterior a su victoria, Seles dijo: ‘A los 15 años no pude vencerla mentalmente... pero hoy mi estrategia fue jugar lo mejor que pudiera... y no tenerle miedo'. Todos sabemos que la fortaleza mental es elemental para una victoria y todo atleta tiene una estrategia para no temer al oponente. Si no, recordemos las palabras de Mike Tyson: ‘Todo el mundo tiene un plan, hasta que lo noquean en el primer asalto'. En otras palabras, la realidad tiende a burlarse de la estrategia.

Aparte de la falta de confianza y fuerza mental, existen atletas que sufren de nervios y tembladera, que a su vez causan deterioro en el rendimiento frente a la presión competitiva, en donde se aprieta la garganta, se tranca la mente, se tensan los músculos y desaparecen las habilidades. Este cuadro de pánico aflige sin previo aviso a los atletas que están al borde de la victoria, como ocurrió a Greg Norman en 1996 cuando perdió ventaja de 8 golpes en la última ronda del Masters en Augusta.

Pero también hay atletas que enfatizan la importancia del pensamiento positivo. Por supuesto que los deportistas tienen su mente enfocada y estrategias para ganar cuando compiten. Pero, tal como lo teorizó Jon Elster cuando definió el concepto de ‘subproductos esenciales' para explicar lo que sucede a un atleta durante una competencia, no sirve de nada pedirle a un deportista que sea espontáneo y responda de forma natural a una demanda directa del público. Los deportes están llenos de subproductos esenciales, llamémoslos desconcentración, falta de confianza, mentalidad desenfocada, tembladeras, etc., y no importa cuánto entrenamiento hayan logrado o qué estrategia hayan diseñado, al final es un tema intrínseco de la naturaleza limitada del ser humano.

Lo que nos lleva a la pregunta sobre cómo debemos reaccionar ante las limitaciones humanas y casos en que los atletas deliberadamente rompen las reglas para sacar ventaja y que los oficiales no los detectan. En primer lugar, hay un problema conceptual cuando un jugador no juega el juego correctamente. Y segundo, existe un problema moral cuando la transgresión escapa de la notificación del árbitro y el jugador actúa deshonestamente ‘como si nada hubiera ocurrido'.

En la siguiente entrega, analizaremos la mano de Maradona, el brazo de Henry y el ‘gol' de Blas.

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