Columnistas 09/10/2017 - 12:00 a.m. lunes 9 de octubre de 2017

Juan Antonio Tack, el gran ausente

Cuando Tack se aprestaba a rechazarlo, Torrijos se adelantó y lo repudió, sugiriendo que el canciller tomara en sus manos las negociaciones.

Julio Yao Villalaz
opinion@laestrella.com.pa

‘La victoria tiene muchos dueños; la derrota, ninguno'. Nunca ha sido este dicho tan cierto como durante el 40º Aniversario de los Tratados.

Juan Antonio Tack, ministro de Relaciones Exteriores (70/75) y Principal Negociador (72/76), contribuyó como nadie a resolver nuestro principal problema como nación. Integró una Comisión Asesora, primero con Galileo Solís y Hernán Porras; luego, Diógenes de la Rosa, Carlos López Guevara, Jorge Illueca, Julio Yao, Edwin Fábrega, Omar Jaén Suárez, Ricardo Arosemena, Flavio Velásquez, Julio Noriega y Juan Antonio Stagg.

Tack reactivó las negociaciones (6/70), comunicándole a William Rogers el rechazo de los proyectos de 1967, pues ‘ni siquiera servían como base de negociaciones'. Tack se opuso a la prórroga de la Base de Río Hato y amenazó con renunciar si se aceptaba. Ultrajado por EE.UU. en Nueva York, expulsó a los Cuerpos de Paz y a la DEA.

Denunció ante la ONU que los proyectos de 1967 ‘no eliminaban las causas de conflicto' (4/10/71); propuso relaciones con Cuba (22/8/74) y amenazó con renunciar porque el Gobierno se oponía.

A inicios de 1972, el embajador en España, Moisés Torrijos, me manifestó que ‘el general y Tack' querían mi opinión en torno a un proyecto de tratado (ya me lo había sugerido mi amigo José Yánes Durán en Holanda), y pude demostrarle al embajador que el mismo, ¡era una vulgar parodia de 1967!

Pero en julio, De la Ossa, Diógenes, López Guevara y Manfredo se lo recomendaron al Gobierno. Cuando Tack se aprestaba a rechazarlo, Torrijos se adelantó y lo repudió, sugiriendo que el canciller tomara en sus manos las negociaciones.

En visita a Tack (8/8) a sugerencia de Jorge Illueca, me explicó que el objetivo era la soberanía y eliminar la Zona y las bases, invitándome a ser, como diplomático de carrera, su asesor personal.

Aquilino Boyd y Tack gestionaban un Consejo de Seguridad para 1973, y este quería sondear mi opinión (11/72). ‘Necesitamos una estrategia integral y viajar en secreto a La Haya para redactar la resolución', le aconsejé, y Tack me envió a la Corte Internacional. El secretismo era necesario porque Manuel Antonio Noriega había detectado filtraciones de la Comisión ¡a la Embajada de EE.UU.!

En enero de 1973 se nos presentó una resolución que pedía la neutralización de canales internacionales, a la que me opuse rotundamente porque el Canal de Suez pertenecía a Egipto, era una cuestión interna y nos privaba de apoyos claves en el Consejo. Luego de persuadir en privado a Torrijos en Contadora para que rectificara, elaboré una resolución unificada a petición de Tack, quien cerró el Consejo con estas palabras lapidarias: ‘EE.UU. vetó el proyecto en apoyo de la causa panameña, pero el mundo entero vetó a EE.UU.'.

El más importante apoyo vino de la China cuando, a pregunta nuestra a su embajador Huang Hua sobre la neutralización de canales internacionales, el presidente Mao Tsé Tung envió este telegrama: ‘La República Popular China apoya cualquier propuesta de Panamá, incluyendo el RETIRO INMEDIATO de las bases militares de EE.UU.'.

El secretario de Estado, Henry Kissinger, se reunió con Tack (22/9). Meses después, Tack me puso al tanto de un proyecto de Declaración que había recibido de Kissinger, encomendándome que la contestara, ‘ajustándola al máximo a nuestros intereses nacionales'.

La reformulé, y Tack se la regresó a Kissinger, quien la aceptó sin cambios. Condicioné que las obras nuevas en las que participara EE.UU. fuesen entregadas a la terminación del tratado, fijada para 1999. La Declaración Tack-Kissinger (7/2/74) no mencionaba la neutralidad porque significaba una intervención perpetua.

A fines de 1975, las negociaciones casi naufragaron cuando Kissinger y Linowitz declararon que ‘los panameños nunca tendrían independencia en el Canal', lo que enfureció al general y a Tack, quienes, para no romper con las negociaciones, me autorizaron refutarlos desde México.

A raíz de mi réplica, el ultraderechista presidente Lakas le exigió a Tack sacarme de la Cancillería, pero este le respondió: ‘El general Torrijos nombró a Julio Yao y solo él puede removerlo: ¡tendrán que pasar sobre mi cadáver!'.

Desde 1970 a su renuncia (19/6/75) y antes de cesar como Negociador Principal (12/76), Tack ya había asegurado la descolonización, el Canal y la soberanía.

Citemos algunos eventos bajo Tack: Conferencia de Colombia, Costa Rica, Venezuela y Panamá (24/3/75); Declaración entre Cuba y Panamá (25/8/75); Segundo Congreso de Unidad Latinoamericana (9/76).

Representé al canciller en: Revolución de Portugal (1974); Kenya (ONU-Medio Ambiente); Conferencia de Cancilleres de Países No Alineados y del Tercer Mundo, Senegal, (1975); Año Internacional de la Mujer-ONU, México (7/1975); Mesa Redonda, UNAM; Refutación a Henry Kissinger (México, 1975); Mesa Redonda por la Revolución Anticolonial y Antiimperialista de los Pueblos, Yugoslavia (1976); Corea del Norte (1977).

Tack realizó giras al interior junto a Torrijos. A mí me tocó dictar más de mil conferencias.

Sangre nueva entró con Rómulo Escobar B., Adolfo Ahumada, Aristides Royo, Nicolás González Revilla, Gabriel Lewis Galindo, Nicolás Ardito Barletta, Omar Jaén Suárez, Edwin Fábrega y Rodrigo González. La Comisión original fue desintegrada.

Según Jaén Suárez, Tack fue víctima de una ‘conspiración'. Aquilino Boyd, sucesor de Tack, fue liquidado; Jorge Illueca, trasladado a la ONU. Yo renuncié (20-8-77). No obstante, la extraordinaria labor del Canciller de la Dignidad, nadie durante el 40º Aniversario mencionó una sola vez a Tack, quien enfrentó por seis años consecutivos a dos presidentes, verdugos de Vietnam y Chile: Nixon y Ford. En cambio, algunos de los recién llegados, que a lo sumo estuvieron un año, contaron con la bendición del benevolente Carter.

Tack me confesó esto (8-2-2009) en el 35º Aniversario de la Declaración Conjunta: ‘Estimado Julio: Muchas gracias por ser —como todo parece indicar— tú y yo los dos únicos panameños que recordamos el Anuncio Conjunto. Cuando uno ve la retrospectiva, y revisamos las ‘hazañas' de Kissinger a nivel mundial y latinoamericano, especialmente en el asesinato de Salvador Allende, podemos ser más conscientes sobre CON QUÉ CLASE DE INDIVIDUO NOS ATREVIMOS A METERNOS.

‘Hasta que las negociaciones fueron de verdad orientadas dentro de esos Ocho Puntos, siempre se pensó en UN SOLO TRATADO DEL CANAL DE PANAMÁ, con fecha muy fija de terminación, y dentro del cual, EN UN ÚNICO ARTÍCULO, la República de Panamá, como soberana de su territorio y de su Canal, declaraba la real NEUTRALIDAD PERMANENTE DEL CANAL'. Tony (mayúsculas de Tack)'.

Por no permitir intervenciones perpetuas y una falsa neutralidad, Tack fue eliminado con intrigas abanicadas desde Washington. Sobre los ‘cínicos', Tack escribió a Fernando Manfredo, Julio Manduley y Julio Yao (28-9-09):

‘En solo cinco cortos párrafos (refiriéndose a Manfredo) resumes de manera perfectamente clara y precisa lo que los CÍNICOS que estuvieron merodeando alrededor de las negociaciones de los Tratados Torrijos-Carter —y que, intrigando, lograron entrar— han hecho PARA TOMARSE ELLOS LA HISTORIA DE ESAS NEGOCIACIONES'.

Entiendo la complejidad en la aprobación de los Tratados, pero jamás justificaría haber invisibilizado a Juan Antonio Tack, para quien sigue siendo verdad lo dicho por Gandhi: ‘Más vale ser vencido diciendo la verdad que triunfar por la mentira'.

EL AUTOR FUE ASESOR DEL CANCILLER JUAN ANTONIO TACK (1972-1977).

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