Columnistas 14/05/2018 - 10:46 a.m. lunes 14 de mayo de 2018

La irregular política exterior panameña

El Estado panameño no cuenta en la actualidad con una sólida y coherente política internacional

Antonio Saldaña
opinion@laestrella.com.pa

El presidente de la República Juan Carlos Varela viajó la noche del pasado viernes 11 de mayo a Reino Unido e Israel para completar su periplo internacional número 56 en visita oficial “con el objetivo de relanzar las relaciones con ambos países y consolidarlas de manera más fuerte, y dinámica”. El otro objetivo específico enunciado es el de “profundizar en las oportunidades de cooperación para el desarrollo e intercambio de buenas prácticas entre ambos países en materia de seguridad, fiscal y educación”. (Telemetro)
Henry Kissinger, ex Asesor de Seguridad Nacional y ex Secretario de Estado en el gobierno de R. Nixon, expresa en su ensayo “Estructura Interior y Política Exterior” que “aparte de la distribución de los recursos, la estructura interna afecta de un modo crucial las formas como se interpretan las acciones de otros Estados. La estructura interna es, en suma, decisiva en la elaboración de unos objetivos positivos. El aspecto más difícil, realmente trágico, de la política exterior, es cómo hacer frente al problema de la conjetura”. De manera que para este protagonista mundial –en su momento- de las relaciones entre los Estados, dos son los factores que impactan la política exterior de cualquier País, esto son: “La estructura administrativa y la experiencia formativa de los grupos rectores”.
El tratadista internacional panameño Paulino Romero C. nos dice que “Toda política interna también es en alguna forma política internacional, Por eso queremos enfatizar en esta oportunidad, que la primera cuestión básica que tendríamos por delante en los años que vienen es la de construir esa política”.(La Estrella de Panamá, 27/10/2016) Finalmente, en el Informe anual 2015/16 de la Cancillería se señala que en “un mundo que ha cambiado notablemente en el último año, al cual el Ministerio de Relaciones Exteriores se ha adaptado y puesto sus buenos oficios para coadyuvar en los esfuerzos globales de mantener la paz y la seguridad internacional, principales objetivos de la Organización de las Naciones Unidas”. Con ese propósito, supongo, el ente rector de la diplomacia panameña define los cuatro pilares de la política exterior, a saber: “La política exterior como instrumento inclusivo de desarrollo; Panamá como país de diálogo y consenso; Cancillería innovadora para el servicio de excelencia y; Cancillería con personal como principal agente de cambio.”

Como se puede colegir de lo mencionado, el Estado panameño no cuenta en la actualidad con una sólida y coherente política internacional que responda a sus intereses nacionales de neutralidad permanente del Canal; de fortalecimiento de su principal actividad económica, la prestación de servicios internacionales; de autodeterminación e histórica solidaridad entre naciones y pueblos del mundo. Al contrario, la política interna, subordinada como se encuentra a los intereses subalternos de la oligarquía y a los designios del “Norte revuelto y brutal” y en lo absoluto a las necesidades nacionales; explica, en gran medida, la zigzagueante política internacional de la República de Panamá.

Si los objetivos globales de la ONU son “mantener la paz y la seguridad internacional” y agrego, la cooperación internacional para el desarrollo y habiéndose planteado la cancillería el rol de “país de diálogo y consenso” es totalmente contradictorio que hace pocas semanas, a causa de solventar intereses extranjeros, la diplomacia panameña haya puesto al borde de la ruptura diplomática de nuestras relaciones con la República Bolivariana de Venezuela; resulta completamente absurdo también, que siendo la búsqueda de la Paz uno de los objetivos de nuestra política exterior, sea el Estado panameño, siguiendo directrices de los Estado Unidos, el único país de América Latina que haya declarado la guerra al Estado Islámico (ISIS) poniendo en gran peligro la seguridad de los nacionales y extranjeros que residen en nuestro territorio así como la seguridad del Canal de Panamá.

En conclusión, en el Programa de Gobierno de las nuevas autoridades nacionales que resulten victoriosas en las elecciones generales de 2019,  una de sus prioridades debe ser el diseño de una Política Exterior que responda a los intereses nacionales y no a grupos subalternos y a favores foráneos. ¡Así de simple es la cosa!

El autor es abogado y analista político.

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