Columnistas 10/10/2018 - 12:00 a.m. miércoles 10 de octubre de 2018

El Instituto Nacional y Emerson

Lo anterior y mucho más, revoloteaban en las memorias de los cientos de ‘aguiluchos' que, en un ‘hasta luego', despedíamos al aguilucho Héctor Peñalba

Heriberto Torres Acosta
opinion@laestrella.com.pa

‘Solo los que construyen sobre ideas, construyen para la eternidad', Emerson.

Así reza el llamado orientador que, después de traspasar las águilas y esfinges en el Instituto Nacional, usted debe leer al transitar por la izquierda del frontispicio. Y si tenemos la gracia de cantar el himno, sentimos un estremecimiento mágico con las estrofas ‘en donde se funden los hombres que han de ser cariátides de bronce de nuestra nación'; y continúa ‘en sus quietos aleros anidan mil palomas emblemas de paz y en sus aulas se mueven febriles mil halcones que ya volarán'. ¡Cuánta emblemática sugerencia o un especial llamado de valores para construir un profundo e integral ser humano!

Lo anterior y mucho más, revoloteaban en las memorias de los cientos de ‘aguiluchos' que, en un ‘hasta luego', despedíamos al aguilucho Héctor Peñalba, compañero contestatario que desde las aulas institutoras, en la generación de 1955, dejó huellas ejemplares, que influyeron en nuestra personalidad como ciudadanos responsables y con una elevada conciencia nacionalista en el rescate de nuestra plena jurisdicción en el área canalera.

Reconocemos la ausencia de valores morales y cívicos que estremece nuestro país, agravada por la corrupción institucional. Nos urge una educación de calidad, con pensamiento crítico y visión humanista. ¿Por qué un centro educativo como el Instituto Nacional produjo, en todos los órdenes (deporte, ciencia y arte), seres con valores trascendentales? ¿Cuáles fueron los métodos aplicados para tan valioso producto humano? ¿Qué tipo de panameño y para qué época queremos producir hoy?

El devenir histórico nos enseña que la sociedad que olvida su pasado y no aprende de las experiencias vividas, comete los mismos errores.

La memoria histórica, el estudio de nuestras raíces compartidas, fortalecen la identidad nacional.

La sabiduría de nuestros ancestros, sus ejemplos son indispensables para orientar nuestro presente.

Aprendamos de otras civilizaciones y culturas que cimentan su progreso evaluando puntualmente el ayer.

El Instituto Nacional es un ícono orientador de la nación panameña.

Invito a otros aguiluchos a exponer sus vivencias y abrir un debate para evaluar y proponer las alternativas para mejorar la educación panameña; bienvenidos sean.

EDUCADOR Y DIRIGENTE CÍVICO DARIENITA.

comments powered by Disqus