Columnistas 01/02/2019 - 12:00 a.m. viernes 1 de febrero de 2019

El impacto de la inversión pública en infraestructura en los ODS

Este crecimiento fue determinado básicamente por los proyectos de construcción de infraestructura

Roberto Carrillo-Castillo
opinion@laestrella.com.pa

En los últimos 15 años, el presupuesto de inversión pública en Panamá ha crecido a una tasa promedio anual de 15.5 %. Considerando que durante este mismo período la inversión pública representó en promedio el 32 % del presupuesto público, se puede deducir el efecto positivo de la formación bruta de capital del sector público que creció en los últimos diez años, por el orden 28 % anual.

Este crecimiento fue determinado básicamente por los proyectos de construcción de infraestructura, cuyo valor pasó de B/.445 millones en el 2007 a su cifra más alta de B/.4850 millones en el 2013, y que, a pesar de contraerse en el 2016 a B/.3112 millones, no deja de ser un monto realmente importante.

La importancia de este volumen de inversión del sector público en infraestructura ha sido abordada, en estos primeros días del año 2019, en un artículo de la Unidad de Inteligencia de la revista The Economist, titulado ‘El rol crítico de la infraestructura para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)'. En este artículo se afirma que la infraestructura juega un papel crítico en las tres dimensiones de la sostenibilidad del desarrollo de las sociedades a saber, la economía, el medioambiente y la sociedad. La agenda de Desarrollo acordada por los Estados para el año 2030, integra estas dimensiones en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Entre estos objetivos, el número nueve presta especial atención a la construcción de infraestructura resiliente; sin embargo, se reconoce que todos los ODS están apalancados por uno u otro tipo de infraestructura, por tanto, esta inversión pública en proyectos de infraestructura se ubica en el centro del cumplimiento de los ODS. En este sentido, pensar en reducir inequidades (ODS10) y la pobreza (ODS1), o proveer buena salud (ODS3), agua potable (ODS6), energía (ODS7), educación (ODS4), etc., implica desarrollar infraestructura bajo el principio de poner en el centro de la misma a las personas y sus necesidades.

Desarrollar infraestructura de manera sostenible implica gestionar los efectos negativos que los proyectos pueden generar en su proceso de implementación, pues, según el Foro Económico Mundial, la infraestructura es responsable de más del 60 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y al mismo tiempo los proyectos de infraestructura pueden generar disrupciones negativas en el desarrollo de comunidades, llegando a provocar hasta su desplazamiento.

La no consideración de riesgos de desastres en la planificación de la infraestructura compromete los recursos asignados a la inversión pública, provocando endeudamiento o déficit fiscal. Por otro lado, la infraestructura debe ser considerada como un medio, no un fin, pues en lo que los ciudadanos ponen toda su atención es en la calidad del servicio provisto, asociado a la infraestructura construida.

El artículo hace un llamado de atención a planificar, diseñar, proveer, gestionar y mantener proyectos de infraestructura minimizando sus impactos negativos y maximizando sus impactos positivos a lo largo de todo su ciclo de vida, especialmente sobre la economía, el medioambiente y la sociedad.

La planificación basada en diagnósticos precisos y definición clara de los problemas y necesidades de los ciudadanos, lleva a plantear que la infraestructura debe responder a un proyecto más amplio que considera además de la obra gris, los recursos para su funcionamiento y con ello el imprescindible recurso humano capacitado para la provisión del servicio, sumándole la tecnología, el modelo de gestión y mantenimiento de la infraestructura, entre otros elementos que constituyen la solución integral planificada y provista.

Panamá es un país que recientemente ha pasado a ser considerado por el Banco Mundial en el nivel de renta alta, por lo tanto, es un tema de ser y parecer. La gestión de la inversión pública en infraestructura debe ser un tema prioritario, en el que cada balboa (B/.) invertido debe impactar directamente en la calidad de vida de los ciudadanos, positivamente sobre el medioambiente y transparentemente sobre la economía del país, así nos acercaremos al cumplimiento de los ODS.

GERENTE DE PAÍS, UNOPS.

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