Columnistas 26/04/2019 - 12:03 a.m. viernes 26 de abril de 2019

Haciendo patrias

El nacionalismo va en aumento en Europa y en las Américas. Es una tendencia preocupante, porque, como escribió Romain Gary, ‘El patriotismo es el ...

Dirk Janssen
opinion@laestrella.com.pa

El nacionalismo va en aumento en Europa y en las Américas. Es una tendencia preocupante, porque, como escribió Romain Gary, ‘El patriotismo es el amor de los propios. El nacionalismo es el odio de los demás'.

En Europa hemos visto cómo, durante el último siglo, llamados ‘hombres fuertes' que prometen poner a su ‘propia gente primero' terminan guiándonos… al abismo.

La fuerza de los países pequeños, como Panamá y los Países Bajos, que viven de la globalización y del comercio internacional, está en nuestra naturaleza abierta. Es lo que nos ha hecho grandes, lo que nos ha traído prosperidad. Déjenme darles un ejemplo.

En el siglo XVI, muchos judíos sefardíes huyeron de España y Portugal hacia los Países Bajos. Holanda ya era en esos días un modelo de tolerancia religiosa, y los sefardíes fueron recibidos con los brazos abiertos. Estos inmigrantes y sus hijos contribuyeron a hacer de los Países Bajos el motor económico, cultural y científico de Europa en su Siglo de Oro, el siglo XVII. Algunos de los hijos más notables de mi país en ese siglo eran de descendencia sefardí, como por ejemplo el gran filósofo Spinoza. En Ámsterdam, los sefardíes construyeron la sinagoga Portuguesa, la cual era en ese entonces la sinagoga más grande del mundo.

Durante el siglo XVIII, muchas de las familias sefardíes en los Países Bajos decidieron mudarse al Caribe Holandés. Principalmente a la isla de Curazao, la cual se estaba convirtiendo en un hub de comercio en la región. Muchos de ellos se convirtieron en exitosos comerciantes y banqueros. En Willemstad, la capital de Curazao, construyeron la hermosa sinagoga Mikvé Israel - Emanuel, la sinagoga de uso continuo más antigua del Hemisferio Occidental. Se convirtieron en una parte integral de la historia, del alma de Curazao.

La construcción del ferrocarril interoceánico y del canal de Panamá les abrió nuevos horizontes, nuevas oportunidades para los sefardíes de Curazao. Así es como los Delvalle, Maduro, Henríquez, Fidanque, Lindo, Cardoze, De Lima y otras familias de Curazao llegaron a este hermoso país. Ayudaron a construir Panamá, tal como ayudaron a construir Holanda y Curazao. Son un lazo importante entre Panamá y nuestro Reino, una historia compartida. Ojalá recordemos esta historia a la hora de tomar decisiones en cuanto a cómo manejar el asunto de los migrantes.

Rechacemos la retórica irresponsable que intenta fomentar odio en nuestras sociedades. Celebremos la diversidad y trabajemos juntos para defenderla. Es lo que hace fuertes a nuestros países. Conectemos en vez de dividir. En vez de muros, construyamos canales. En eso somos buenos, los panameños y los holandeses.

EMBAJADOR DEL REINO DE LOS PAÍSES BAJOS EN PANAMÁ.

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