Columnistas 15/11/2017 - 12:00 a.m. miércoles 15 de noviembre de 2017

‘Hacer realidad lo imposible': legado de ‘La Sele' a la juventud

La probabilidad de estos resultados en conjunto es de tres milésimas de un punto porcentual; es decir, una en 326 oportunidades

Luis Enrique Quesada
opinion@laestrella.com.pa

Al margen del triunfo futbolero de nuestra selección, la experiencia nos sirve para comprender que, aunque la vida en general es compleja y difícil, siempre se puede vencer y mejorar, solo hay que intentarlo, como dijo Lucio Séneca hace dos mil años, ‘no es porque las cosas sean difíciles que no nos atrevemos, es porque no nos atrevemos que las cosas son difíciles'.

Como personas podemos, si lo intentamos, interesarnos más en los problemas sociales de importancia, utilizar la razón y no la emoción al evaluar nuestro entorno y plan de vida, hacer lo necesario, hoy y no mañana, dar nuestro mejor esfuerzo como individuos y sociedad, en fin no esperar a que los planetas se alineen a nuestro favor sino construir nuestro propio camino.

Oportuno traer a colación el triunfo que en días pasados nos obsequiara, el también conocido como el equipo de los canaleros, que venció dos a uno a Costa Rica, en el estadio Rommel Fernández, con esta victoria, Panamá pasó directamente a participar a su primer Mundial, Rusia 2018.

Muchos panameños asumíamos este resultado como imposible, las probabilidades nos desfavorecían, ‘ganábamos' solo si se alineaban los planetas, fenómeno en el que todos o la mayoría de los planetas se ubican en el mismo cuadrante. Esto ocurre solo cada 200 años, al respecto la próxima alineación planetaria será en 2040, cuando Saturno, Venus, Júpiter y Marte lo hagan, la alineación de planetas más perfecta en términos de regiones cercanas será el 6 de mayo de 2492.

Los tres juegos de ese día tenían que dar resultados específicos, en los que Panamá, Honduras y Trinidad y Tobago ganaban; en el caso de Panamá y Costa Rica, hasta ese momento se habían enfrentado en 46 ocasiones. La primera vez en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1938, cuando el país vecino nos derrotó 11 a cero. En total le habíamos hecho 38 goles y los ticos nos regalaban 105 tantos, le habíamos ganado únicamente ocho juegos y perdido o empatado 38.

En tanto, hasta ese momento teníamos una probabilidad de ganar de solo 17 % y de perder de 83 %. Honduras y México habían realizado 34 juegos de los cuales Honduras había ganado seis y perdido o empatado 28 encuentros. Con similares probabilidades de perder o ganar que el equipo panameño. Trinidad y Tobago y EE.UU. habían realizado 20 partidos, ganando los trinitenses dos encuentros y perdido o empatado 18, Trinidad y Tobago registraba una probabilidad de ganar de 10 % y de perder 90 %.

Las ciencias matemáticas indican que la probabilidad de ocurrencia de los triunfos de Panamá, Trinidad y Tobago y Honduras en un mismo día es el resultado de la multiplicación de las probabilidades de éxito de cada una de estas naciones en sus confrontaciones individuales. La probabilidad de estos resultados en conjunto es de tres milésimas de un punto porcentual; es decir, una en 326 oportunidades. En otras palabras, se pudiesen haber dado 325 rondas de los tres juegos y no se hubiesen dado los resultados de ese día. Se alinearon los planetas y nos olvidamos de las probabilidades. Decía Albert Einstein: ‘Como no sabía que era imposible, lo hice'.

ECONOMISTA

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