Columnistas 07/08/2018 - 12:02 a.m. martes 7 de agosto de 2018

Grupos de interesados

 ¿Me pregunto si llegará el día en que tendremos que sacar cupos para vender empanadas?

John A. Bennett N.
opinion@laestrella.com.pa

Nuestra historia está cargada de las acciones de grupos de interés que buscan sus propios intereses, los cuales con demasiada frecuencia no coinciden con los de la nación. Hay muchos casos ilustrativos, pero el de intereses contra Uber, en particular, es más que evidente. Por todos lados vemos editoriales noticiosos, tal como uno que publicó el New York Times, advirtiendo que ‘los servicios de transporte compartido de base cibernética son un serio problema que requiere una solución legislativa'. Lo curioso es que para quienes usan los servicios de estas plataformas de asistencia al transporte, la pregunta es: ‘¿Y cuál es el problema?'; dado que para ellos no es sino una solución.

El problema es que estas plataformas constituyen un supuesto problema para quienes pagaron elevadas coimas para lograr el derecho a ganarse el pan de cada día. ¿Me pregunto si llegará el día en que tendremos que sacar cupos para vender empanadas? ¿No se han puesto a pensar que los costos de las coimas para cupos tienen que ser pagados por los usuarios? En otras palabras, que los usuarios son los que terminan pagando lo que embolsan torcidos funcionarios y sus compinches en delitos oficiales.

Pero lo que poco nos detenemos a considerar es que los taxis de cupo típicamente los encuentras en las áreas del ‘sí voy'; y poco se habla de las áreas en donde no se les ve. En este y otros sentidos, el transporte facilitado por las plataformas cibernéticas son soluciones y no problemas. Tenemos que dejar de manjar la cosa pública como manejan las mafias sus territorios.

Muy triste que no nos demos cuenta de la perversión del clientelismo político que convence a tantos de tener derechos que no son tal cosa; como pensar que existe el ‘derecho de protección contra la competencia'. Lo que sí es derecho es que Juan y Pedro trancen libremente sus contratos de transporte.

Y, a fin de cuentas, lo que vivimos es un favoritismo politiquero en donde un grupo enquistado habla de ‘competencia desleal'; pero no ve nada malo en que a otros ciudadanos se les niegue el derecho a ganarse el sustento. El licenciamiento no es más que un instrumento de la corrupción. Y mejor que se vayan poniendo las pilas, ya que antes de lo que imaginan llegarán los autos robot y será borrón y cuenta nueva.

AVIADOR/EDUCADOR/EMPRESARIO.

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