Columnistas 16/04/2019 - 12:01 a.m. martes 16 de abril de 2019

Gelo Córdoba, paladín de la cumbia panameña

La historia de la vida de GELO Córdoba se convierte cada día en una especie de leyenda campesina que nos lleva a varias conclusiones, con nuevas incógnitas

Bolívar González
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En el libro ‘FITO ESPINO, el látigo tableño' de reciente publicación, FITO Espino expresa lo siguiente: ‘resulta que Claudio Castillo y GELO Córdoba mantenían un acuerdo de caballeros; que consistía en que si uno de los dos moría, el otro tenía que asistir a su entierro e interpretarle una pieza musical durante ese evento. Entiendo que fue la primera vez que un pacto como este se acordaba en nuestra provincia'.

Por ese pacto le correspondió a FITO ESPINO con el acordeón y al maestro Clímaco Batista con su violín ‘sacar la cara' por Claudio Castillo, el 15 de febrero de 1959, fecha en que falleció el gran acordeonista Rogelio ‘GELO' Córdoba Cortez. Claudio, quien laboraba en una empresa cervecera, no le concedieron permiso para viaja a Pedasí a cumplir el acuerdo adquirido con su amigo y colega.

Claudio Castillo, otro santeño destacado que marcó historia musical con su acordeón, logró, por intermedio de tercera persona, solicitarle a FITO Espino, a quien apreciaba por su amistad y calidad musical, como el más digno para representarlo y así cumplir con su palabra.

En el mismo ‘busito' en que era conducido desde la capital, en la parte superior, el cuerpo del gran músico, viajaron desde la ciudad de Las Tablas FITO y el maestro Clímaco hasta Pedasí. El entierro de GELO Córdoba se llevó a efecto en el cementerio del distrito de Pedasí, lugar en que residía con su familia. La pieza que a dúo interpretaron FITO y el maestro Clímaco Batista fue ‘No me olvides', de la autoría de GELO. Hecho ocurrido en el patio de la casa de quincha en que vivía el difunto.

Tras una corta enfermedad, fallece este gran artista, a consecuencia de un derrame cerebral y no de Peritonitis, como se dijo originalmente. Información recabada del certificado de defunción por uno de sus alumnos más destacado, Rogelio Cruz.

La historia de la vida de GELO Córdoba se convierte cada día en una especie de leyenda campesina que nos lleva a varias conclusiones, con nuevas incógnitas.

Rogelio ‘GELO' Córdoba Cortez desciende de familias tradicionalmente musicales de la región del Canajagua; para más certeza, de El Paradero, cercano a El Mogollón, pertenecientes al distrito de Macaracas.

Su infancia perece no tener muchas referencias, pero sí cuentan que, desde pequeño, a escondidas, tomaba el violín de su tío Sacramento Córdoba y aprendió a interpretarlo. En oportunidades reemplazaba a su tío con este instrumento en eventos de la comunidad.

Algunas opiniones indican que fue un músico nato sin mucha cultura académica musical; sin embargo, existen testimonios de que recibió clases de música en la ciudad de Chitré, pero no se conoce hasta la fecha quién fue su maestro. Las geniales interpretaciones con que contamos hoy día en grabaciones de buena calidad confirman sus conocimientos, dominio del instrumento, del Pentagrama y de la Cumbia Panameña.

Tampoco existe un dato exacto de cuándo GELO Córdoba tuvo contacto con el primer acordeón; todo indica que fue su madre Gertrudis quien realmente le enseñó la técnica para ejecutar este complejo instrumento de viento.

Los acordeones diatónicos con que inició GELO Córdoba eran instrumentos elementales o rudimentarios; como decimos, de uno o dos chorros y, aunque llegó a interpretar el Corona III de la Honner, este carecía de las facilidades con que cuenta hoy, como son los Bemoles y Sostenidos. Aún así, sus interpretaciones son modelo para que cualquier acordeonista se luzca en el festival que se realiza en Guararé, cada año, durante el Festival Nacional de la Mejorana, que lleva su nombre: ‘CONCURSO DE ACORDEÓN GELO CÓRDOBA'; uno de los eventos de mayor importancia.

Oscar Carrasco, acordeonista y profesor de Música, asegura que la mayoría de las cumbias grabadas por GELO fue efectuada con un acordeón Si Mi La Bemol; lo que nos confirma su destreza y que no disponía de muchos acordeones.

Este santeño, que nació un 15 de marzo de 1911, tiene muchos méritos con respecto a la música de acordeón, algunos que comparte con otros tres grandes, como Claudio Castillo, Cecilio ‘CHILO' Gutiérrez y SEVERITO Batista. El mayor mérito, según mi humilde concepto, es el de NO haber ‘contaminado' la Cumbia panameña, con elementos foráneo ni en sus composiciones, como ‘Martes de Carnaval', ‘De David a Pedasí', ‘Costillal de guerrero' y otras ni en sus interpretaciones de Danzones Cumbia de compositores como TOÑITO Sáez, Francisco ‘CHICO' Ramírez y muchos más, al trasladarlas del violín al acordeón.

Tampoco creo que en la mente de este ingenioso, humilde y gran músico, cruzó la idea de que lo que hacía con un cambio de instrumento impactaría para siempre en nuestras raíces musicales más genuinas.

ESCRITOR, FOLCLORISTA Y COMPOSITOR.

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