Columnistas 15/02/2017 - 12:03 a.m. miércoles 15 de febrero de 2017

El futuro del jaguar

La noche cubrió totalmente la selva. 

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Modesto A. Tuñón F.
opinion@laestrella.com.pa

La noche cubrió totalmente la selva. Se escuchó el rumor de las hojas y el susurro del viento circular entre la vegetación. Entonces se inició un tránsito por el suelo húmedo a causa del rocío. Unas grandes garras avanzaron en sigilosa marcha con la finalidad de buscar alimento. Varias horas después, un venado que no alcanzó a huir rápido, colgaba de los colmillos brillantes y era conducido a una guarida para satisfacer un mero instinto de conservación.

Escena normal en este ámbito. El jaguar establece un patrón y ocupa un lugar cimero en la cadena que vincula a los mamíferos y otros géneros. La interdependencia es tal, que su presencia o ausencia, condiciona al conjunto y prácticamente se puede decir que a los demás. Si las presas se alteran o no existen, él se afecta y requerirá de cambiar sus costumbres y así, intervendrá en otros escenarios, incluso en haciendas y fincas.

Este tipo de nexo entre los grupos humanos y el de los felinos, requiere una mayor explicación o conocimiento para garantizar la prolongación de la vida animal y evitar que se extinga; fenómeno que parece avanzar a ritmos acelerados y que brinda el pesimista balance de poner en vulnerabilidad a la riqueza de la fauna y a ciertos especímenes que han reducido sus poblaciones y en el peor de los casos, desaparecido.

Esta situación es la que torna valioso el trabajo que desarrolla Ricardo Moreno, biólogo panameño, quien se ha dedicado por más de dos décadas a estudiar al jaguar y otras familias semejantes como el ocelote, jaguarundi y tigrillo. Hace unos días brindó una conferencia en el Biomuseo y resaltó de manera muy enfática que esa especie ‘está pasando por tiempos muy fuertes' y que por lo general debe trasladarse a otras zonas por la presión humana.

El encuentro entre los establecimientos ganaderos y el gran depredador provoca, en todo el territorio nacional, un decrecimiento de ejemplares, cuyas pieles se exhiben como premio de un esfuerzo por afianzar la presencia del hacendado en los confines de su ‘oponente'. Las cifras hablan de casi trescientos felinos desaparecidos en los últimos veinticinco años; números que se refieren solo a casos conocidos y documentados.

Moreno utiliza balances regionales en los que él ha colaborado. Peligro crítico es la condición de esta fiera cuyo ámbito se extiende desde México hasta Argentina con diferentes variables y que caracteriza todo el trópico continental. Sin embargo, sus costumbres son diferentes en cada región por las particularidades y conocimiento que se tenga de sus dinámicas.

El tesón y convicción de este científico le ha llevado a identificar unidades en Darién, Portobelo, provincias centrales y en Bocas del Toro. ‘Estamos en una carrera contra el tiempo'. Si la tendencia se prolonga, pronto no tendremos este gran gato moteado en el territorio.

Escuchar cómo interviene en las fincas, caseríos, comunidades y altera la vida de los pobladores al estimularlos a cambiar su visión de este aparente enemigo, es satisfactorio; refleja su devoción y compromiso, de base científica.

‘Tenemos que ayudar a la gente para mantener este gran gato', afirma con entusiasmo. Cuando contribuyen a colocar las cámaras en los árboles por donde deambula la vida silvestre en las noches, no son conscientes de lo que ofrecerán las imágenes y entonces se muestran interesados en cooperar en la labor sin saber aún de las posibilidades, hasta económicas.

‘Tiene que haber interés de alguien, incluso en esas zonas remotas detrás de la cordillera', expone con convicción. Sabe que no hay mucho tiempo, pero es consciente de que el futuro del jaguar puede además determinar la realidad de las comunidades. Su tarea requiere promoverse en las políticas orientadas hacia el fomento de la vida silvestre.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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