Columnistas 12/01/2017 - 12:00 a.m. jueves 12 de enero de 2017

Ser fiel a uno mismo

‘A veces, cuando tengo pareja, es como si no fuera yo mismo. Trato de ser a toda costa lo que la otra persona quiere que sea'

Daisaku Ikeda
opinion@laestrella.com.pa

‘A veces, cuando tengo pareja, es como si no fuera yo mismo. Trato de ser a toda costa lo que la otra persona quiere que sea'.

Buscar constantemente la aprobación de tu pareja es degradante. En este tipo de relaciones falta profundidad, afecto, e incluso el amor. Si no te tratan como tu corazón te dice que deberían, espero que tengas el valor y la dignidad para decidir que estarás mejor si rechazas el menosprecio de tu pareja, que soportar la infelicidad.

Una persona superficial solo tendrá relaciones superficiales. El amor verdadero no consiste en que una persona dependa de la otra, solo puede surgir entre dos personas fuertes y seguras con individualidad firme.

En lugar de aferrarte tanto al amor que parece que solo existen ustedes dos, es mucho más sano que sigas esforzándote por mejorar y crecer a la vez que aprendes de las cualidades de tu pareja, a la que respetas y admiras. Antoine de Saint-Exupéry, autor de El principito, escribió una obra titulada Viento, arena y estrellas, ‘Amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección'. Las relaciones duran más cuando ambos comparten valores y creencias parecidas.

El amor verdadero no consiste en hacer lo que quiera la otra persona o creer que eres algo que en realidad no eres. Alguien que te quiere de verdad, no insistirá en que hagas nada en contra de tu voluntad ni te implicará en ninguna actividad peligrosa.

Sin respeto, ninguna relación durará mucho y además ninguna de las dos personas podrá sacar lo mejor del otro.

Personalmente, espero que los hombres sean muy corteses y atentos con las mujeres, respetándolas y haciendo todo lo posible por apoyarlas. La responsabilidad de los hombres es ser lo suficientemente fuertes, compasivos y adultos para procurar la felicidad de sus parejas durante toda la vida. Para los hombres que se esfuerzan por cultivar esta cualidad, esto es también una expresión del amor verdadero.

Es también importante pensar en cuando tengas tus propios hijos: ¿cómo te gustaría que les tratasen cuando se enamorasen? Si no puedes imaginarte esa situación, todavía no estás listo para el amor.

Creo que es importante que todo el mundo tenga al menos una persona con la que pueda hablar de todo, especialmente sobre el amor. Me preocupan especialmente aquellos que se han cerrado a sus amigos y familia: está bien guardarse algunas cosas para uno mismo, pero a veces los secretos pueden hacerte daño. En cuestiones amorosas, debes aceptar, por tu bien, que no eres necesariamente el mejor juez de tu situación, y debes ser lo suficientemente sensato para dirigirte a otros para conocer sus opiniones objetivas y sus consejos.

Por mucho que parezca que te estés divirtiendo ahora o por muy en serio que creas que va tu relación, si permites que tu vida amorosa consuma tu tiempo y tu energía a costa de tu crecimiento, solo estarás jugando. Y si siempre estás jugando, eso es lo que será tu vida: un juego.

PRESIDENTE DE LA SOKA GAKKAI INTERNACIONAL.

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