Columnistas 16/07/2019 - 12:00 a.m. martes 16 de julio de 2019

Evolucionemos la educación

Como fui designado embajador en la OEA en el mismo mes de las elecciones de mayo, pude empaparme de mi trabajo de inmediato

Guillermo A. Cochez
opinion@laestrella.com.pa

Para nadie es un secreto que mientras no se haga una verdadera revolución en materia educativa, seguiremos cojeando en nuestro crecimiento y desarrollo económico y social. Es necesario ampliar las oportunidades a los jóvenes más vulnerables, sobre todo en las comarcas indígenas que, desafortunadamente, salen de la escuela y no saben qué es lo que quieren, porque les ha faltado orientación y facilidades, tanto en las aulas de clase como en sus familias, en muchos casos disfuncionales. No nos quedemos en el diagnóstico y propongamos cosas puntuales para mejorar nuestra educación, utilizando todas las herramientas disponibles.

Como fui designado embajador en la OEA en el mismo mes de las elecciones de mayo, pude empaparme de mi trabajo de inmediato, gracias a la valiosa ayuda que recibí de mi exprofesor y amigo Aristides Royo, quien me precedió en el cargo. Puse en contacto a la OEA y a la Universidad de Panamá, donde prestaba servicios como docente, para que firmaran un convenio para incluir a nuestra Magna Casa de Estudios, y así servir de puente de intercambio con otras universidades del continente. Dicho pacto fue firmado por la OEA y el rector Gustavo García de Paredes, en presencia desde Washington, vía Skype, del embajador Royo. Estuve presente en el acto.

La OEA es una fuente inagotable de becas para estudios superiores disponible a todos los países miembros de la organización, como es Panamá. Existen fondos para ayudas y becas parciales y completas. A los países donantes de oportunidades para estudiar carreras, maestrías y doctorados, les es más fácil tener a la OEA, mediante el pago de una contribución, como la administradora de las becas que otorga a la región, porque así lidian con un solo socio. Es el caso de China. Desconozco si el Ifarhu saca provecho de estas facilidades que, en muchos casos, hasta incluyen el aprendizaje del idioma. Recuerdo el comentario del embajador Carlos Ozores (q.e.p.d), cuando sirvió en Canadá, al referirse el caso de las cinco becas para estudiar allá en universidades en francés, perdidas por años ante la falta de aplicantes. En ese sentido, tanto Senacyt como el Ministerio de Educación, deberían coordinar con el Ifarhu para que a estas oportunidades no se pierdan.

En 2012, traje a Panamá, para una de las ferias científicas, un experimento que en Washington ha dado grandes beneficios a los migrantes, a fin de que no se conviertan en una carga para quienes viven en la capital norteamericana. Las escuelas ‘chárter', existen en los Estados Unidos como centros de enseñanza, financiados con fondos del Estado, dirigidos por organizaciones no gubernamentales, debidamente supervisadas. Sirven para atender requerimientos de la población para asuntos específicos como, por ejemplo, el aprendizaje de la música.

Los visitantes eran directivos de la Escuela Chárter Carlos del Rosario, nombrada así por el dedicado educador de Puerto Rico, fundador del centro escolar. Allí labora una panameña, Aracelly Watts, como directora de sus programas de educación. Hicieron su presentación en Atlapa, ante escaso público; ni siquiera le dieron cita en el Ministerio de Educación. Ante la gran cantidad de migrantes a la capital de EUA, esta escuela facilita educación técnica para aquellos extranjeros, sobre todo de El Salvador, que llegan a vivir allí y que requieren aprender el idioma y al mismo tiempo un oficio. Sus programas para enseñar inglés, mediante módulos, están considerados como los mejores del país. Además. poseen una gigantesca cocina, donada por la cadena Marriott, enseñan a los estudiantes a convertirse en cocineros, asistentes de cocina, chef y saloneros, practicando con eventos remunerados fuera de la escuela. Igualmente imparten clases especializadas de tecnología, de asistente médicos y de enfermería.

La idea que concebí era aprovechar los especializados programas, que estaban dispuestos a compartir con Panamá a ningún costo, ofrecidos para la enseñanza del inglés y para que los migrantes de nuestro interior que vienen en búsqueda de oportunidades puedan mejorar su sistema educativo mediante programas rápidos, exitosos en otros lugares.

Comparto estos conocimientos de mi experiencia en Washington, porque, iniciándose un nuevo Gobierno, comprometido, como ha reiterado, en darle impulso radical a la educación, podemos sacar más provecho del que hemos obtenido hasta ahora. Solo será posible si todas las entidades vinculadas con el sector, como Meduca, Ifarhu, Senacyt, Inadeh y Relaciones Exteriores, que cuenta con un viceministerio de Cooperación Internacional, coordinen sus esfuerzos para no desaprovechar oportunidades que a veces se desperdician muchas veces por desconocer que existen o por falta de coordinación entre entidades públicas.

EMBAJADOR EN LA OEA 2009-2013.

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