Columnistas 07/08/2018 - 12:01 a.m. martes 7 de agosto de 2018

Enseñanza de las humanidades: aclaración necesaria

‘¿Ven lo peligrosa que es la incultura cuando lleva a una institución académica a devorarse a sí misma?'

Delia Cortés Márquez
opinion@laestrella.com.pa

No fue el rector Eduardo Flores Castro quien estableció las condiciones de la demanda contra las leyes que protegen la enseñanza de la cultura nacional. Fue el Consejo Académico, a solicitud del decano de la Facultad de Medicina y otros más, quienes aprobaron las condiciones de la demanda interpuesta. El rector Flores, como representante legal de la Universidad ante las restantes instituciones nacionales, tuvo que darle curso.

Ahora, se debió consultar la validez jurídica de la demanda, dado que ni la Asamblea Nacional ni la Corte Suprema de Justicia tienen competencia en la organización de los Planes de Estudios de las carreras, en ningún nivel de educación; porque, entre otras razones, en algunos casos, se podría incurrir en formas de censura a la difusión del conocimiento y la información.

Se podría ver afectado el estudio de temas conflictivos ante determinados intereses: las Relaciones de Panamá con los EE.UU., por ejemplo.

Que el Consejo Académico sacara las decisiones fuera del ámbito de la Universidad es un auténtico disparate, porque ninguna de las dos instancias antes mencionadas tiene competencias para intervenir.

Esta acción, imprudente, ha provocado que ahora cualquier ‘parte interesada' cree e inicie acciones diversas para interferir en los planes de estudios universitarios del país, competencia que corresponde solo a las instancias internas de la Universidad de Panamá.

Otra falacia es creer que la designación del idioma oficial de un país es causa suficiente para que los nacidos en ese país nazcan sabiéndolo. Pruebas hay, a montones, que en todos los países es necesario, para acceder al nivel instrumental de una lengua, que esta deba estudiarse concienzudamente.

Inglaterra es un excelente ejemplo: durante siglos, el pueblo habló una ‘cosa extraña' que después se convirtió en su exquisito inglés, mientras las oligarquías se comunicaban en francés; de hecho, Ricardo Corazón de León nunca usó otra lengua que el francés.

Hoy día, se hacen inspecciones periódicas en los centros de enseñanza para verificar el nivel de inglés que se enseña y al salir de secundaria, se adquiere el título profesional de Maestro de Inglés.

En Panamá, en donde el nivel de la lengua común, por razones de graves carencias culturales, lo que se habla y escribe, en promedio, parece más bien dialecto o jerga panameña que el idioma español oficial, se debería cultivar el aprendizaje de la lengua para acceder a niveles de educación deseables y a la información actualizada.

Esa es una de las grandes dificultades con que tropiezan los estudiantes para acceder al conocimiento: no conocen el nivel de la lengua en el que viene empacado el conocimiento científico valioso. Gran parte de más del 40 % de deserción escolar surge de esas carencias.

A veces, me consuelo pensando que los extranjeros, que tienen aberrantes experiencias lingüísticas en Panamá, deben creer que somos tan imaginativos que nos hemos inventado un propio idioma, parecido, en algo, al español.

Hay que hacer excepción de Monagrillo porque, entre la lengua de los conquistadores y la propia evolución, los monagrilleros han producido un fenómeno lingüístico digno de estudiarse con seriedad.

Esta acción de los decanos demandantes en contra de las Humanidades, muestra la típica actitud de grandes sectores nacionales que, haciendo gala de su ignorancia, se enfocan en contra de la cultura. Para ellos la cultura NO ES NECESARIA, ¿para qué sirve ‘eso'?

¡Las Ciencias censurando a las Humanidades y a las Artes! Me pregunto qué diría Galileo Galilei, cuyo padre era especialista en dramaturgia griega clásica (literatura y artes escénicas, señores) y en su homenaje, la Camerata Fiorentina, creada por Misser Vincenzo Galilei, fundó la sublime ópera, supongo que totalmente innecesaria a los ojos del decano de Medicina, porque no sirve para nada más que para engrandecer el espíritu.

¿Ven lo peligrosa que es la incultura cuando lleva a una institución académica a devorarse a sí misma?

Es lo que está ocurriendo en muchos ámbitos universitarios del país y debemos tomarlo como un síntoma verdaderamente grave. Las últimas décadas de malas prácticas en la administración universitaria están detrás de toda esta ¡monumental estolidez!

CATEDRÁTICA TITULAR, FACULTAD DE HUMANIDADES, UP.

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