Columnistas 04/08/2017 - 12:03 a.m. viernes 4 de agosto de 2017

Eliminación total del tabaco

Solo con este tipo de liderazgo y una visión audaz se pueden lograr progresos reales.

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Rafael Carles
opinion@laestrella.com.pa

Al inicio de este año, el National Cancer Institute (NCI) de los Estados Unidos, en colaboración con la Organización Mundial de Salud (OMS), publicó ‘El Impacto Económico del Tabaco y sus Controles', un informe de casi 700 páginas con una impresionante lista de trabajos de más de 60 autores en todo el mundo, y que proporciona un resumen exhaustivo de las últimas pruebas e investigaciones en dos áreas fundamentales. Primero, los costos asociados al tabaco, incluido el uso y sus cultivos, la fabricación y comercialización, y las intervenciones y políticas de control para reducir el consumo de cigarrillos y sus efectos sobre la salud y la carga de la enfermedad tabaquismo. Y segundo, las implicaciones económicas de los esfuerzos mundiales de prevención desde la entrada en vigor del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco en 2005.

La pregunta clave es si este informe marcará alguna diferencia. Actualmente, alrededor de siete millones de personas mueren mundialmente por consumo de tabaco cada año, cifra que se prevé que aumenten a nueve millones en 2030, a menos que se tomen medidas más estrictas. Se espera que la mayoría (80 %) de las muertes ocurra en países de ingresos bajos y en todas partes el consumo de tabaco se concentra en las personas más pobres y vulnerables. El informe destaca la enorme carga económica para los países y las sociedades, más de $800 mil millones anualmente a través de gastos de salud y pérdida de productividad.

Las políticas y programas de reducción de la demanda del tabaco, que incluyen la prohibición completa de las actividades de comercialización de la industria tabacalera, la implementación de políticas libres de humo, las advertencias gráficas de advertencia de salud y los programas de cesación del tabaco son altamente efectivos y rentables en la reducción del consumo de tabaco. Pero de todas las intervenciones, el informe reafirma que el impuesto sustancial y los aumentos de precios son las medidas de control del tabaco más eficaces. Y aunque los precios más altos reducen el consumo y los impuestos generan ingresos considerables para los Gobiernos, el informe muestra que solo una fracción se utiliza para el control del tabaco o en otros programas de salud. Por ejemplo, en 2014, se generaron alrededor de $280 mil millones en ingresos a partir de los impuestos globales sobre el tabaco, pero a nivel mundial los Gobiernos gastaron menos de $900 millones en actividades de prevención.

El mensaje del informe de que las intervenciones y políticas de control del tabaco son buenas para la salud pública y las economías, especialmente en los países pobres, no es nuevo. El problema es que las tácticas y estrategias de la industria del tabaco para socavar o subvertir los esfuerzos de control del tabaco cada año se intensifican más. Con preocupación, el informe concluye que el poder de mercado de las compañías tabacaleras ha aumentado recientemente, lo que plantea nuevos desafíos para controlar los esfuerzos. La región del Mediterráneo oriental, donde el consumo de tabaco está aumentando, y África, donde comienza la epidemia, ya están siendo apuntadas como una última oportunidad para que la industria tabacalera se beneficie.

Para reducir rápidamente la prevalencia del tabaquismo, la imposición es crucial para cumplir con la meta de la OMS de reducir el consumo mundial de tabaco en un 25 % para 2025 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible de reducir las muertes prematuras por enfermedades no transmisibles en un tercio antes de 2030. Sin embargo, solo 35 países están utilizando estrategias integrales que incluyen aumentos sustanciales de los impuestos. En lugares como China y la India (que alberga alrededor de 400 millones de los fumadores estimados en el mundo), los aumentos de impuestos han sido muy pequeños e inefectivos.

La FDA en Estados Unidos anunció la semana pasada un plan para controlar el tabaquismo que propone obligar a reducir el nivel de nicotina en los cigarrillos de forma que se mitigue su efecto adictivo. Se trata de la primera vez que la regulación afectaría a los niveles de nicotina, lo que causó que las acciones de las grandes tabaqueras se desplomaran bruscamente tras el anuncio. Por supuesto, siempre habrá intereses económicos de por medio y por eso siempre será esencial que haya Gobiernos comprometidos a reducir drásticamente el consumo de tabaco y un sector no gubernamental incansable y sin temor.

Solo con este tipo de liderazgo y una visión audaz se pueden lograr progresos reales.

EMPRESARIO Y CONSULTOR EN SALUD PÚBLICA.

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