Columnistas 07/03/2018 - 12:00 a.m. miércoles 7 de marzo de 2018

Educación, compromiso de todos

Todo este equipamiento debía ser absolutamente nuevo

Modesto A. Tuñón F.
opinion@laestrella.com.pa

La niña de edad escolar había intercambiado por el celular con sus compañeritas sobre diferentes tipos de mochilas y lograron definir una determinada marca que se ajustaba a los gustos y exigencias del grupo. No dudó en informarle a sus padres sobre tales aspiraciones, mientras éstos se rascaban la cabeza; habían invertido en una engrosada lista de libros, cuadernos sofisticados, uniformes y otros accesorios.

Todo este equipamiento debía ser absolutamente nuevo. Por esa razón, encontré en Changuinola, Bocas del Toro y en David, Chiriquí, los almacenes atestados con todos estos materiales, pese a que se observa en la primera de ellas, algunos infantes con sus cajas que en las calles limpian zapatos y no se preocupan de esta fiebre de consumo, pues no asisten a ningún centro educativo, aunque estén en el tiempo de ingresar al nivel primario.

Al igual que la pequeña del morral y sus amigas, una cifra cercana a 900 mil otros chicos iniciaron este año lectivo con renovadas fuerzas. Pero además de ellos, el conjunto de actores que intervienen en este proceso y que procuran consolidar un modelo con un conjunto de objetivos que buscan el desarrollo de una formación para satisfacer necesidades que el país requiere y sobre todo garantizar un porvenir más próspero.

Esto que parece un principio constitucional y que encierra en una sola frase toda una política, es quizás el más importante objetivo nacional por la complejidad de alcanzar los indicadores que aseguren el cumplimiento de cada una de las etapas en que se deben involucrar los protagonistas de este gran esfuerzo. Esto es algo en que todavía no alcanzamos a ponernos de acuerdo.

El Ministerio de Educación tiene quizás el papel preponderante. Es la institución que orienta y ejecuta este lineamiento del Estado y a la que corresponde brindar garantías para alcanzar una eficiencia y eficacia en los logros y resultados. Uno de ellos, según varios sectores, tiene que ver con las condiciones de sus más de 3 mil establecimientos. Algunos no están en capacidad de brindarlas adecuadamente. Se ha logrado destinar locales opcionales.

Pese a que se cuenta con partidas municipales para subsanar requerimientos de mantenimiento en la infraestructura escolar; resulta difícil una gestión en los gobiernos locales para alcanzar un apoyo al trabajo que realiza el ministerio. No hay una correlación o coordinación entre la información que debe emanar de las escuelas y colegios. El único impulso comunitario es obtener y lograr mejoras y viajes para la banda escolar.

El personal docente ocupa un lugar importante en este gran programa. Sin embargo, asombra que estos profesionales de la enseñanza se preocupan de las condiciones en que se desempeñan en un nivel que deja en un escalón más bajo, la transmisión del conocimiento. La praxis cotidiana brinda importantes elementos para hacer de ésta, una labor renovada y llena de actividades, que quienes intervienen se sientan beneficiados integralmente.

Parece una película repetida, las próximas semanas, las diferentes agrupaciones de educadores recorrerán calles, amenazarán las instancias ministeriales con la condición de los centros educativos; la falta de los salarios al personal que trabaja en lugares de difícil acceso y la inclusión en planilla de quienes se integraron tarde a las tareas. Ninguna iniciativa se orienta en el mejoramiento del currículum o definición de nuevos campos de aprendizaje.

Al parecer no es importante el alto nivel de escolaridad panameño, contar con uno de los salarios más altos en América Latina y el alcance de la cobertura. Hay que erradicar ciertos problemas como la existencia de escuelas rancho o multigrados. Es un compromiso de todos porque la educación que tengamos caracteriza a toda la sociedad. Así, la chica de la mochila será consciente de que lo que aprende es primordial.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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