Columnistas 02/12/2018 - 12:00 a.m. domingo 2 de diciembre de 2018

Los diputados controlarán el torneo electoral

Los aspirantes presidenciales deben empinarse sobre esta especie de ‘chantaje' a que quieren someterlos algunos malos dirigentes.

Samuel Lewis Galindo
opinion@laestrella.com.pa

Los actuales diputados, con algunas excepciones, han sido acusados de graves faltas de honestidad y de corrupción, como nunca antes se había visto en el país. A pesar de ello, algunos controlarán el próximo torneo electoral; presionan con ello a sus propios candidatos presidenciales para hacerlos sentir que ellos, los diputados, son indispensables para llevarlos al triunfo.

Si observamos la actual constitución de la Asamblea Nacional, podemos darnos cuenta de que muchos de los diputados manejan la dirección política de los partidos que están representados en la cámara legislativa. Tenemos así el siguiente cuadro: Benicio Robinson es presidente del PRD; José Luis Varela lo es del Panameñismo; Carlos Arango preside el Partido Popular; José Muñoz el de Alianza; Francisco Alemán es presidente del Molirena. Rómulo Roux no es diputado, pero toda la Junta Directiva del CD está integrada por ellos. Los diputados que controlan los directorios de los partidos, hacen todo lo posible por tener mucha influencia con el que resulte ganador de las próximas elecciones. Aunque varios candidatos traten de hacer distancia con alguno de ellos, por considerarlos que son figuras negativas que pueden causarles daño con el electorado. Siempre, sin embargo, necesitarán de ellos cuando se hagan las distintas alianzas, que tienen que ser aprobadas por las juntas directivas de sus partidos que esos diputados controlan.

Casi todos los candidatos actuales a la Presidencia de la República son personas con principios y deseos sinceros de hacer un buen Gobierno. Saben bien que el que resulte triunfador tendrá grandes obstáculos y muchos problemas que le vienen de atrás. Para poder resolverlos necesitará el apoyo colectivo de los panameños.

Los voceros de casi todos los aspirantes presidenciales que, por lo regular son los diputados, dicen que las alianzas se harán solo en busca de coincidencia en los proyectos de Gobierno. Eso no se los cree nadie. Esas personas solo buscan arrimarse a quien les otorgue mejores beneficios personales y políticos.

Los aspirantes presidenciales deben empinarse sobre esta especie de ‘chantaje' a que quieren someterlos algunos malos dirigentes.

Conozco personalmente a varios de los candidatos a la Presidencia, muy especialmente a Laurentino Cortizo, quien comenzó su carrera política en Solidaridad cuando yo era presidente de ese colectivo político. Pienso que él podrá superar los muchos escoyos que se le presentarán en el camino hacia la Presidencia. Su personalidad no conflictiva, su reconocida habilidad política y el momento actual, le son muy favorables para que pueda llegar a la cima.

La prioridad para él y los otros aspirantes debe ser la institucionalidad del país que ha perdido toda credibilidad y respeto. Posteriormente el triunfador y próximo presidente deberá ir haciendo realidad sus planes de campaña, especialmente lo referente a la economía que está por el suelo y al desempleo que cada día es mayor.

Ya el elector está cansado y no cree en ofrecimientos que se hacen en las campañas, sino en realidades. Cada día más el panameños sabe distinguir entre la demagogia y la verdad.

Los partidos políticos son una de las columnas vertebrales de toda la democracia. Tienen todos los partidos que lograr que el ciudadano vuelva a tener fe y confianza en ellos y en nuestras instituciones. La alternativa es mala, muy mala. La tenemos como ejemplo, en Venezuela, donde la incredibilidad en los partidos políticos y en sus instituciones llevó al país a la autocracia y a la lastimosa situación en que hoy se encuentra.

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