Columnistas 10/10/2018 - 12:00 a.m. miércoles 10 de octubre de 2018

Devorar y esperar ser devorado

Todos los Gobiernos pregonan, para coronarse con el poder han prometido acabar con la pobreza

Adán Arcelio
opinion@laestrella.com.pa

Reelección es corrupción al cuadrado y los políticos que hoy disfrutan de celestiales alimentos, mañana ellos serán el alimento y también son visibles la marcha ondulante de esbirros y payasos, con el afán único de complacer a sus amos en sus dementes aspiraciones que están balanceándose en la cuerda floja.

‘Un estómago vacío no es buen consejero político', frase célebre de Einstein y el tiempo ha demostrado que el verdadero alimento en tiempo de elecciones, el dinero, favorece en alto porcentajes a los candidatos con mayores recursos económicos...

Todos los Gobiernos pregonan, para coronarse con el poder han prometido acabar con la pobreza, excelentes viviendas, hospitales regionales, canasta básica barata, etc.

El tiempo demuestra al pueblo que los Gobiernos están colmados de charlatanes y oportunistas a los que poco les importan las necesidades de su propia gente. Esta es una verdad que palpita sobre el ánimo popular con la precisión de un reloj espacial.

No existe forma divina o humana que pueda cambiar las mentes torcidas de nuestra clase política. Es evidente que estos oscuros personajes de nuestra fauna política cargan sobre sus espaldas más pecados que virtudes, pero casi siempre logran el fin utilizando el ‘no importa el medio'.

Observando el panorama actual en materia política es visible la revancha que los electores depositarán en las urnas. Y deben saber que de la derrota no hay retorno.

Algo de historia pasada. Desde el tiempo del nacimiento de nuestra República también nació una burocracia corrompida. Una élite de gamonales echó sus garras y colmillos a todo lo que se moviera en favor de sus intereses. Era el tiempo de los nuevos villanos.

Se reconoce que hubo verdaderos patriotas dispuestos a luchar o morir, pero también hubo oportunistas, debido a que aún no se organizaba la nueva república y todo era un desorden.

Fueron tiempos pasados, pero no ha habido muchos cambios en materia de transparencia con los fondos del Estado. Todavía hay manipulaciones en concesiones de licitaciones, préstamos millonarios sin garantías, planillas de garrafones y botellas en todos los estamentos del Estado.

Ha llegado el momento de demostrar si somos un pueblo que se hace respetar o somos un rebaño de ovejas rumbo al matadero. Demostremos que tenemos las suficientes energías para levantar el puño y lanzar el grito de ‘¡BASTA YA DE ARRIBISTAS, OPORTUNISTAS Y CORRUPTOS!'.

COMUNICADOR

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