Columnistas 11/09/2018 - 12:00 a.m. martes 11 de septiembre de 2018

El descrédito de los celulares

La pregunta sirvió para, de todos modos, adentrarnos en la modalidad de cargar, para todas partes, como si fuera una extremidad adicional, un teléfono móvil

Alberto Velásquez Morales
opinion@laestrella.com.pa

En una fonda, subiendo a El Valle de Antón, en donde habíamos parado para comprar unas tortillas de maíz, un señor, con el típico atuendo campesino, sobrero y camisa manga larga blanca, se asomó a la paila y hablando por un teléfono portátil de la época, que parecía un ladrillo, llamaba a alguien para preguntar cuántas tortillas compraba.

Nuestra acompañante, una distinguida doctora, graduada con honores en la Universidad de Panamá, al ver la escena del campesino le preguntó, muy intrigada, ‘¿cuánto cuesta un celular?'. Era obvio, apenas comenzábamos a experimentar una nueva era de la comunicación, el teléfono móvil, y no todos contábamos con uno.

La pregunta sirvió para, de todos modos, adentrarnos en la modalidad de cargar, para todas partes, como si fuera una extremidad adicional, un teléfono móvil, que desde aquella vez nos percatamos que el mundo comenzaba a girar sobre ese mínimo aparato, revolucionándolo todo, acercándonos unos a otros con solo tocar unas cuantas teclas.

Pero el móvil no se quedó estático, para servir solo como teléfono. Hoy día constituye la piedra filosofal de la comunicación, para bien o para mal de muchos.

El celular sirve ahora para comunicar toda clase de mensajes y en una variedad de modalidad de sonidos y gráficas que no solo nos aturden, sino que nos alteran, trastocan nuestros pensamientos, a la vez que nos mantienen al día con los acontecimientos que nos rodean nacional e internacionalmente.

Esta modalidad, que como dicen llegó para quedarse, ha sido factótum en el comportamiento de grandes sectores de la sociedad, al punto de que ha sido elemento decisorio en el desarrollo de importantes acontecimientos. Una herramienta muy útil. Pero útil para todo, para todo bien y para todo mal en las llamadas redes sociales.

En la actualidad, y cada vez más, su uso para producir informaciones falsas se acentúa (‘fake news'), y de seguir creciendo el descrédito será mayor, precisamente frente a una sociedad que se enfrenta a situaciones muy conflictivas. Las dudas sobre la certeza de lo que transmite serán irreversibles.

Menos mal que contamos con otros medios de comunicación que todavía conservan su credibilidad.

PERIODISTA

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