Columnistas 01/12/2017 - 12:01 a.m. viernes 1 de diciembre de 2017

Desconfianza

 La proactividad es lograr que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer para cumplir con la ley y garantizar el derecho

Carlos Augusto Herrera
opinion@laestrella.com.pa

La percepción pública sobre un grado de corrupción es notable y galopante, para señalar al sector judicial, producto de las noticias sin sustentación, fallos judiciales cuestionados o de la campaña de desprestigio que se vienen fomentando y que aumentarán en base al periodo electoral que se asoma, lo que será otra batalla de descrédito entre candidatos y contra el Gobierno actual.

Con la experiencia ganada por años como abogado particular y de funcionario a través de altos cargos dentro del Ministerio Público, podemos comentar y opinar sobre las fallas que sobrevienen de la actividad judicial y las consecuencias con la abultada desconfianza que se ha provocado.

‘La verdad y la credibilidad van de la mano y por ello, personas e instituciones alcanzarán un mayor grado de idealismo, si [...] no se han puesto en evidencia [...]'
 

Consideramos que existe una plataforma en la que se diagrama el estadio ideal sobre la aplicación de la justicia, que se pierde, por la falta de seguimiento y ejecución. Este delicado asunto se diluye por el comportamiento del servidor público y de sus auxiliares, los cuales deben promover las garantías procesales de modo proactivo, una vez judicializado el reclamo, lo que parece ignorado o desconocido por los sujetos procesales sin excepción.

Las Garantías Individuales no son otra cosa que asegurar y cumplir un acuerdo o compromiso, como un derecho esencial, reconocido y blindado por nuestra Constitución Política, que protege en favor del gobernado como su titular, los derechos subjetivos, apenas son amenazados o perturbados, promovidos como un derecho fundamental, que debe proteger el Estado, a través de la Constitución y los Tratados Internacionales de los que formemos parte.

‘Las Garantías Individuales no son otra cosa que asegurar y cumplir un acuerdo o compromiso, como un derecho esencial, reconocido y blindado por nuestra Constitución Política [...]'
 

Las garantías individuales tienen como característica su condición de derecho absoluto por su particularidad y como obligación universal, que se deben hacer valer contra cualquiera. Aquí el asunto es que las Garantías no se interpretan, se deben ejecutar de manera proactiva a favor del gobernado como derecho unilateral, inalienable, e irrenunciable. El asunto grave es que son las autoridades, a través de los servidores públicos, las responsables de velar para que se cumplan y además son las que violan el precepto con su inaplicabilidad.

El término proactividad fue definido en la década de 1940 por el neurólogo Viktor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazis, que luego populariza Stephen R. Covey en un libro donde diagrama los siete hábitos como poderosos factores en la vida de las personas altamente efectivas, que son aquellas que generan resultados apropiados y esperados en cado situación.

La proactividad es un concepto de trabajo y organización, definido como la actitud del sujeto mediante el cargo que desempeña, y con el que asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. La proactividad es lograr que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer para cumplir con la ley y garantizar el derecho.

Si hablamos de confianza y credibilidad, identificamos una escala que permite la medición de las relaciones personales, además de las conexiones o vínculos entre las personas e instituciones, que, como reglas de oro, están relacionadas con todos los componentes objetivos y subjetivos, que permiten que otras personas crean o no la información que comunicamos. Es por ello que se garantiza credibilidad cuando una persona o institución genera confianza, lo que aunado al conocimiento que se disponga sobre un hecho, acontecimiento o actividad, facilita la identificación de la verdad.

La verdad y la credibilidad van de la mano y por ello, personas e instituciones alcanzarán un mayor grado de idealismo, si en sus actividades no se han puesto en evidencia o se sospeche que han mentido. En la medida en que se dude de su honestidad, se elimine la confianza y la seguridad sobre el conocimiento del que disponen, se acumulen errores en la difusión de información, y se presenten incongruencias en la transmisión de opiniones o interpretaciones, su credibilidad disminuirá gradualmente. Seguimos.

ABOGADO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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