Columnistas 06/03/2018 - 12:00 a.m. martes 6 de marzo de 2018

Defenestremos al impostor de CD

Lo reiteré hasta la saciedad; no obstante, los dólares resultaron más poderosos que las conciencias

Rodrigo Sarasqueta
opinion@laestrella.com.pa

Me cansé de decirlo, pero nadie escuchó. Lo repetí centenas de veces; sin embargo, la gente no reflexionó. Lo reiteré hasta la saciedad; no obstante, los dólares resultaron más poderosos que las conciencias. Las anteriores frases están vinculadas con la elección de los convencionales y, posteriormente, la escogencia de la nueva junta directiva de Cambio Democrático (CD).

Desde el mismo instante cuando el miembro postizo de CD asomó su cabeza para postularse para la presidencia de CD, en compañía de una retahíla de diputados (todos traidores a la figura de Ricardo Martinelli), yo pronostiqué que ello sería el peor error político del partido.

Ahora, con el reciente anuncio del contralor general sobre las auditorías aplicadas a juntas comunales y alcaldías, un escándalo mayúsculo en donde están vinculados, sin excepción, todos los actuales diputados reelegidos a la Asamblea Nacional, podemos observar que el futuro de CD se percibe oscuro, a no ser que la inmensa mayoría de los miembros despierte del letargo e impulse un golpe de timón para que la organización fundada por Martinelli se presente como la alternativa más potable para los comicios de mayo de 2019.

El presidente artificioso de CD está acompañado actualmente por diez diputados que forman parte de una junta directiva con 15 integrantes. Estos 10 diputados representan hoy más del 66 % de esa junta directiva.

Si se ponen de acuerdo, como parece ser, el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia, y sancionan a esta decena de legisladores, entonces el CD quedaría cercenado en su alta dirección. Y, en estas condiciones, el CD iría con desventaja abismal para enfrentar a las huestes oficialistas del panameñismo en la próxima contienda para ocupar la principal silla del Palacio de las Garzas.

Quiero mucho a Ricardo Martinelli, el hombre que durante el quinquenio 2009-2014 posicionó a Panamá dentro del periodo de mayor crecimiento y pujanza económicos que ha conocido nuestra historia republicana. Con el paso del tiempo le he demostrado a Martinelli lealtad en grado sumo. Pero debo reconocer públicamente que él se equivocó de manera estratosférica cuando designó al adepto impostor como secretario general de CD, allá por el año 2016. Mi persona, como voz solitaria en el desierto, advirtió, una y otra vez, que el copartidario artificial se convertiría eventualmente en el caballo de Troya de CD. El tiempo nos ha dado la razón.

A pesar de que no se puede recoger la leche derramada, la mayoría decente de CD debe multiplicar sus esfuerzos para recuperar el partido. Dejemos atrás las lamentaciones, sequemos las lágrimas e iniciemos la tarea para emancipar al CD de la actual dirigencia nefasta, traidora y corrupta.

El actual dirigente pérfido de CD, con la ayuda del varelismo, obtuvo todas las prebendas inimaginables para comprar las conciencias de un significativo número de convencionales. Pero el CD cuenta con una mayoría digna y decorosa que, estoy seguro, frenará los ímpetus de ese personaje opaco que, al mejor estilo de los libros de Harry Potter, su nombre jamás debe ser mencionado.

EL AUTOR ES ABOGADO Y PRECANDIDATO PRESIDENCIAL POR CAMBIO DEMOCRÁTICO.

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