Columnistas 09/07/2018 - 12:00 a.m. lunes 9 de julio de 2018

Cuentos de Rusia

El cazador se acercó sigilosamente al tigre, que estaba cargando un animal muerto en su hocico

Juan Carlos Navarro
opinion@laestrella.com.pa

Hay un viejo cuento ruso de un cazador que se llamaba Vladimir Markov. Un buen día, Vladimir sale de cacería y después de tres días de estar recorriendo el bosque se encuentra en medio de una loma con un imponente tigre siberiano. Este tigre pesaba alrededor de 500 libras y tenía diez pies de largo.

El cazador se acercó sigilosamente al tigre, que estaba cargando un animal muerto en su hocico. Vladimir se agacha entre los arbustos, pone al tigre en la mira de su rifle y le mete un tiro. El tigre cae herido al suelo, pero se levanta y sale corriendo. El cazador se acerca al sitio donde le disparó al tigre y ahí se encontró con el jabalí muerto que el tigre cargaba en su mandíbula.

Aparentemente el tigre no se había ido muy lejos. Se quedó a unos 100 metros escondido de donde Vladimir le había disparado. El tigre volvió una hora más tarde al sitio donde lo había herido el cazador y recogió el olfato de Vladimir Markov. El animal empezó a olfatear a Vladimir por las próximas 48 horas hasta llegar a su hogar.

El tigre cansado y dolido del balazo, se metió por la ventana a la casa de Vladimir y se la destruyó toda, no dejó nada sin quebrar, después tumbo la puerta y esperó a Vladimir que había salido. Cuando Vladimir vuelve a su casa sin su arma, se encuentra con la sorpresa de que el tigre al que le había disparado hace dos días, lo estaba esperando en la puerta de su casa.

El tigre le saltó encima a Vladimir y lo arrastró a un árbol al lado de su casa mientras que Vladimir gritaba, PERDÓN, PERDÓN, PERDÓN. Debajo de la sombra del árbol el tigre mató y se comió al cazador lentamente. Saboreando cada pedazo que le arrancaba del cuerpo. No se sabe si el tigre estuvo más molesto porque el cazador le disparó o porque le robó su jabalí. Lo cierto es que el cazador terminó siendo cazado.

Si llevamos la moraleja de este cuento al plano político panameño, no queremos ni más tigres ni más cazadores en el 2019. Este gobierno ha herido a muchos tigres, y esos tigres que no están muertos, vienen con sangre en los ojos por su venganza. Hoy ya no estamos para más cuentos rusos.

Si pensamos primero en las necesidades del pueblo, no podemos permitir ni revanchismos ni persecuciones políticas. Muchos de los miembros y dirigentes del Partido Cambio Democrático tienen como meta pasarle la factura a los gobernantes salientes del Partido Panameñista. Lo que hay que hacer es dejar la justicia en manos del Órgano Judicial y del Ministerio Público, para atender como gobierno las necesidades económicas y de seguridad que reclama el pueblo Panameño. Nuestro único norte como país y como gobierno deben ser el bien común y la reconciliación del país.

Mi partido es el único que tiene una visión de estado. Por eso, yo estoy comprometido con las metas trazadas en la VISION 2050 del PRD, para que juntos corrijamos el rumbo de Panamá.

EXALCALDE DE PANAMÁ

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