Columnistas 10/10/2017 - 12:01 a.m. martes 10 de octubre de 2017

A cuatro años del centenario de la Guerra de Coto

 La historia patria nos lo agradecerá.

Guillermo A. Cochez
opinion@laestrella.com.pa

Nuestras relaciones exteriores se han enfocado siempre con los Estados Unidos y la historia que con ese país se tejió tras nuestra separación de Colombia en 1903 e inmediata firma de los Tratados Hay-Bunau Varilla, donde Panamá ‘cedió' a perpetuidad la Zona del Canal. Algunos dicen, ignorando las luchas del pasado, que la nacionalidad se termina de forjar cuando se logra la firma de los Tratados Torrijos-Carter, que incluyen la devolución del Canal de Panamá a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999. No comparto ese criterio porque la nacionalidad panameña se ha ido consolidando desde el instante en que nos separamos de Colombia.

Desde su nacimiento como Estado independiente Panamá solo ha tenido un conflicto bélico, además de muchas fricciones con los norteamericanos por sus absurdas pretensiones sobre la Zona del Canal y sobre nuestro mismo territorio. En 1921, con nuestra vecina Costa Rica, la llamada ‘Guerra de Coto', donde muchos de nuestros antepasados, si bien no combatieron, se alistaron en el ejército expedicionario del istmo para enfrentar la invasión tica a nuestro territorio y sus aspiraciones de hacer de ellos la provincia de Bocas del Toro. Jugó un papel preponderante en esta lucha que muchos desconocen y que no nos enseñan en la escuela, el gran visionario liberal Belisario Porras, presidente de la República en ese tiempo y jurista que, cuando la Patria lo exigió, vistió de militar para defender los colores patrios, no solo durante la Guerra de Coto, sino también antes de la separación con Colombia durante la Guerra de los Mil Días. El gran liberal, importando poco que su esposa fuese costarricense, supo enfrentar las pretensiones ticas con gallardía aún con pocas armas (los norteamericanos habían desarmado a la Policía Nacional) y apoyadas por las fruteras de Estados Unidos interesadas en nuestras tierras.

Antes de la separación de Panamá, Colombia había llevado su problema limítrofe con Costa Rica a un arbitraje internacional, confiando al presidente de Francia, Èmile Loubet, la resolución del mismo. Laudo arbitral que Costa Rica, aupada por lo intereses económicos norteamericanos, no aceptó, y que Panamá tuvo que enfrentar con Costa Rica, sin contar con archivo alguno porque, luego de la separación, Colombia ignoró a Panamá como país independiente.

El doctor Carlos Cuestas Gómez, abogado y escritor chiricano, nos recrea en varias obras y con un profundo estudio bibliográfico este conflicto que tanto ayudó a que nos formáramos como Nación. Cuestas, fiscal que destapó el escándalo de la Caja de Seguro Social luego de la muerte de Torrijos, y hoy magistrado del Tribunal Superior de Chiriquí, diría yo, es el historiador panameño que más ha aportado a este conflicto que, como señalé, es parte integral de la lucha por la integridad nacional.

Faltan cuatro años para conmemorarse el centenario de este conflicto que bien debiera considerase, al igual que las luchas por la liberación del Canal, como histórica en la formación de nuestra Nación. Seguro estoy de que, si el Ministerio de Educación hace una encuesta entre los alumnos de escuela secundaria, casi ninguno podrá identificar a Coto. Simplemente no nos lo enseñan en la escuela, así como tampoco muchos otros hitos en la formación de lo que es la Nación panameña hoy.

Tengo entendido que el Ministerio de Educación, por gestión del viceministro Carlos Staff, ha contratado los servicios profesionales del gran periodista panameño Julio Bermúdez Valdés, para que prepare una guía de historia nacional, para que los estudiantes conozcan cómo se formó nuestra República. Enhorabuena por este necesario esfuerzo.

Sobra decir que, así como el Meduca honró el Bicentenario del Padre de la Nacionalidad Panameña, el patricio Justo Arosemena Quesada, apoyados por valiosos panameños como Olimpo Sáez y Lisímaco López y de Luis Navas Pájaro, que sugirió la emisión de una moneda conmemorativa a ese gran panameño, podamos en cuatro años rememorar ese hecho histórico tan olvidado hoy, como lo es la Guerra de Coto de 1821. La historia patria nos lo agradecerá.

ABOGADO Y POLÍTICO.

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