Columnistas 13/09/2017 - 12:01 a.m. miércoles 13 de septiembre de 2017

Una coyuntura para la paz

Es quizás el más importante mensaje hacia la relación entre los colombianos con la construcción de sus valores ciudadanos más significativos.

Modesto A. Tuñón F.
opinion@laestrella.com.pa

Las visitas papales a Colombia han estado envueltas en climas de conmoción social y política que son históricas en ese país. Cuando el pontífice Francisco pisó la capital bogotana la semana pasada, el conjunto del Estado aún gestionaba la consolidación de las bases para un porvenir pacífico en que participen los diversos grupos luego de un conflicto de más de cincuenta años y la mortífera estela que ha dejado una ilógica pobreza estructural.

En ese país andino, la guerra mantiene un índice en que uno de cada cinco ciudadanos es un afectado y con un record de 7 millones, 211 mil desplazados, según el Registro Único de Víctimas (RUV). Este panorama contrasta con la riqueza humana de su población, los vigorosos recursos naturales, su cultura, como ha dicho el ilustre visitante y representante de la iglesia y el ‘patrimonio de fe' que le dan indomable coraje de resistir la muerte.

El peregrinaje del representante del Vaticano tiene varias lecturas. Para algunos, estuvo vinculada con objetivos políticos que buscan una adhesión a los proyectos gubernamentales de alcanzar una conclusión de las diferencias con la FARC. Por otro lado, se planteó la posibilidad meramente religiosa que manifiesta el deseo de un encuentro de la grey con sus pastores para buscar el fortalecimiento de una vocación decreciente en los feligreses.

El escenario no es fácil de abordar. Tan solo en 2016 y en el contexto de negociaciones, hubo 188 secuestros, que históricamente brinda a cada uno de los gestores de la cruenta realidad su porcentaje de la separación de individuos de sus familias y hogares. Hasta 2010, seis de ellos habían producido 29,088 personas plagiadas en todo el país; un grave indicador, pues muchos nunca regresaron a su lugar de origen.

El ilustre visitante por esa razón programó visitas que le pusieran en contacto con los sectores implicados y con ellos estableció un diálogo testimonial. Jóvenes a quienes pidió conservar la alegría propia de su edad para buscar ‘con perseverancia la comunión' entre ellos ‘a través de un diálogo franco y fraterno condenando como pestes las agendas encubiertas…' Esto implica la vigilancia contra ser utilizados por parte de intereses específicos.

El jefe de la iglesia católica viajó hacia provincias para encontrar a involucrados civiles, antiguos guerrilleros, miembros de organismos paramilitares que dieran su visión de esta secuencia de actos y hechos contra la dignidad humana. Villavicencio y Medellín fueron estos escenarios allí habló de reconciliación y a la necesidad que las víctimas protagonicen los esfuerzos hacia la paz.

Resulta imposible regenerar conductas de vida tradicionales. Por eso resalta el llamado que hace hacia buscar en los tiempos que vienen, un ‘estilo de vida que vaya más allá del apego frío a normas y leyes' y aboga por ‘mayor profundidad'. Esto se dirige a considerar que las relaciones no pueden sustentarse en la superficialidad que caracteriza las costumbres de la gente.

Hizo énfasis en una conducta propia, al enfatizar en acciones ‘impulsadas por la búsqueda de una tranquilidad personal y de promoción social, cuando la motivación es ‘subir de categoría', apegarse a intereses materiales, que llega incluso a la torpeza del afán de lucro.' Es quizás el más importante mensaje hacia la relación entre los colombianos con la construcción de sus valores ciudadanos más significativos.

En Cartagena se dirigió a los pobres y comunidades vulnerables –el Caribe concentra muchos poblados menesterosos con graves problemas de todo tipo- y dijo que ‘millones de personas son vendidas como esclavos'. Abogó por su dignidad y derechos.

Quizás Colombia se encamine hacia la prosperidad si logra sustentar su peregrinaje sobre tales bases morales. Es este el resultado más trascendente que ha dejado la visita papal a una democracia enredada en buscar un destino pacífico.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

‘El (papa) viajó hacia provincias para encontrar a (quienes) dieran su visión de esta secuencia de actos y hechos contra la dignidad humana'
 
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