Columnistas 11/01/2018 - 12:00 a.m. jueves 11 de enero de 2018

La corrupción: ¿un fenómeno en expansión?

Cada día nos asombramos de los escándalos surgidos en la penumbra de la noche, y es la sobremesa de la mañana del panameño común

Gersán Joseph Garzón
opinion@laestrella.com.pa

En la actualidad la palabra ‘corrupción' es un tema recurrente en los noticieros, la radio, medios escritos y en las redes sociales. Cada día nos asombramos de los escándalos surgidos en la penumbra de la noche, y es la sobremesa de la mañana del panameño común. En las mesas de los poderosos, esas noticias son de preocupación, estrés, y verdadera tensión, de que se revelen sus nombres en algún medio exterior.

La corrupción es una lacra social, destructora de instituciones y que causa un ‘impacto profundo' en la sociedad de hasta al menos cuatro generaciones.

Según José O. López Presa: ‘La corrupción corroe y debilita lo que toca, tomo de lo colectivo para beneficiar a lo particular; en el proceso, genera efectos perjudiciales sobre la equidad y la eficiencia en la asignación de recursos: afecta a quienes menos tienen y desperdicia energías y esfuerzos. Pero el más grave efecto de la corrupción es, quizá, que prospera clandestinamente al margen de las normas y del respeto a la moral pública, lo que acaba por socavar la confianza en las instituciones e inhibir la búsqueda del bien común'. (López: 1998, p-15)

La corrupción se expresa a través de: soborno, malversación de fondos, nepotismo, clientelismo, fraude, influencia de grupos de interés sobre las reglas de juego y su interpretación, acuerdos entre empresas para fijar precios (colusión), control de los medios de comunicación, conculcar el derecho a disentir para manipular a la sociedad.

Para el Fondo Monetario Internacional un aumento del 10 % de la corrupción genera una pérdida de 2 % en el crecimiento de la economía, medida a través del producto interno bruto anual.

Hasta que un gran escándalo de corrupción, popularmente denominado como ‘tangentopoli' (ciudad soborno), derribó a la clase política que había gobernado Italia durante varias décadas, ese país había dado cuenta de una de las mayores cuotas de gasto de capital en el PIB entre los países de la OCDE (Vito Tanzi).

El uso y abuso por parte de los ‘políticos' de los dineros del erario es una práctica consuetudinaria por sectores de la clase política y algunos empresarios. La corrupción le abre camino al enriquecimiento ilícito, los sobrecostos, el aumento de las remuneraciones, comprar fidelidad. No obstante, es un fenómeno que se expande precisamente por la avaricia, la ambición, el deseo desmedido de tener más y más, a cualquier costo.

El corrupto es un ‘pudridor' encarnado en empresario, funcionario de alto cargo o de cargos menos encumbrados, pero su ‘modus operandi' es similar, debe contagiar a sus víctimas para que puedan someterse a sus aspiraciones. Pero si la supuesta víctima ya ha sido inoculada con anterioridad, es mucho más fácil la tarea. Es una sociedad de ‘zombies' por la epidemia de la corrupción, una sociedad de desalmados, ya que la corrupción les roba hasta el alma.

El contexto del corruptor es fundamental para su éxito y allí su abono es un sistema educativo colapsado y clientelista, que promueve antivalores, familias carenciadas y disfuncionales, nepotismo, amiguismo, facilismo, son algunos de los elementos que complementan el caldo de la corrupción; una sociedad permisiva, cómplice, conformista, pusilánime, entregada, vencida, violada, secuestrada y con el síndrome del prisionero que cuando descubre que ha sido robada, tiende a defender a su ladrón, a su dirigente corrupto señalando de manera cómplice ‘Fulano robo, pero al menos hizo', esa es, desde cualquier punto de vista, una sociedad que es y será cómplice permanente de su propia tragedia.

Ante esta situación grave en que se encuentra la sociedad, los únicos laxantes que pueden acabar con esa dolencia son: Educar, Educar, Educar. Seguir educando y confiando en la juventud, como esperanza magnífica de la sociedad.

ECONOMISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

TANZI, VITO Y HAMIDI DAVOODI (2001) CORRUPCIÓN, INVERSIÓN PÚBLICA Y CRECIMIENTO. EN: GAPP N° 21 MAYO-AGOSTO 2001. LÓPEZ, PRESA JOSÉ OCTAVIO (1998) CORRUPCIÓN Y CAMBIO. EDITORIAL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MÉXICO.

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