Columnistas 15/05/2018 - 12:00 a.m. martes 15 de mayo de 2018

Corrupción, desigualdad e indiferencia de los panameños

 La procuradora afirmó que había más de 51 casos abiertos en aquel momento.

Juan Diego Correa Quirós
opinion@laestrella.com.pa

Panamá es el sexto país más desigual del mundo y la corrupción está generando aún más desigualdad. En julio del 2017, un estudio de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, Transparencia Internacional y la Alianza Ciudadana Pro Justicia, reveló que la lesión patrimonial era de 355 Millones de dólares. Esto solo en 20 casos de corrupción. La procuradora afirmó que había más de 51 casos abiertos en aquel momento.

El Banco Mundial nos sitúa como tercer país de mayor crecimiento económico en Centroamérica. Sin embargo, solo unas cuantas familias panameñas tienen la mayoría del dinero y según Forbes, algunas de ellas figuran entre las más ricas de América Latina.

El sistema es un círculo vicioso que beneficia a unos cuantos, a los Gobiernos, a los contratistas, al funcionario, al cambista y a las empresas constructoras, pero olvida las necesidades del pueblo.

En vez de botar dinero en sobrecostos de megaproyectos y abultando la planilla estatal, el Gobierno de Panamá debe invertir en el sector público, salud y educación. Debe darle mayores oportunidades a los ciudadanos de bajos recursos.

Muchos mueren por no poder conseguir un simple medicamento, porque la Caja de Seguro Social no lo tiene, o le aplazan la cita por milésima vez y el paciente no aguanta. A esto le sumamos el desfalco de los 300 millones que agrava la situación del Programa de Invalidez, Vejez y Muerte.

Hay que salir a protestar, hay que usar los medios de comunicación masiva para denunciar la corrupción de las autoridades. No le tengamos miedo al poder del dinero.

Algunos panameños hasta han declarado que no les importaría si el actual Gobierno está robando y burlándose del pueblo, porque la ampliación de la línea del metro, la Cinta Costera y otras construcciones hacen que Panamá se vea más moderna; sin importar los sobrecostos, negociados, contratos ilegales, o los miles de millones desaparecidos en ‘donaciones' de empresas confesas de sus delitos.

Hay personas que aseguran que la corrupción es buena, pues están acomodadas en sus casas o viven a punta de subsidios; dependen de un Gobierno que les regala con una mano y les roba con la otra.

La ignorancia y conformismo de muchos panameños es tan grande que, si Ricardo Martinelli se volviese a postular como candidato presidencial, tendría posibilidades de ganar en el 2019.

Vergonzoso lo que se vive en Panamá. No solo los jóvenes, sino todos debemos pensar bien en quienes vamos a votar en las próximas elecciones. Debemos empoderarnos e involucrarnos, protestar y dejar de ser indiferentes frente a la desigualdad y corrupción que está matando a nuestro país.

ESTUDIANTE

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