Columnistas 18/05/2017 - 12:00 a.m. jueves 18 de mayo de 2017

Contaminantes vs 1,5 °C

Ellos parecen fuertes e indestructibles ¡por supuesto! Son la mayoría.

Laura Cecilia Vidal Payán
opinion@laestrella.com.pa

Ha llegado el día asignado para celebrar la gran carrera contra el tiempo, en la que se enfrentarán dos gigantes.

Por un lado tenemos a los 133 países, representando el 70 % de la población mundial, un equipo enorme que cada día trabaja por lograr su unificación y cumplir la misma meta, mantener el aumento de la temperatura promedio en 1,5 °C. Ellos parecen fuertes e indestructibles ¡por supuesto! Son la mayoría.

Conozcamos ahora a su rival: ellos se muestran con ímpetu y seguridad, no demuestran miedo ante las ‘ambiciosas metas' de su oponente; ante nosotros están las grandes industrias y empresas que las representan.

Esta carrera se celebrará en un circuito repleto de obstáculos. Debido a las condiciones climatológicas del día, iniciarán recorriendo una plantación de cañaveral inundada.

Luego tomarán un desvío a la izquierda para recorrer una aldea con olor a hambruna y tristeza, seguidamente se toparán con un humedal seco, donde las lluvias no se han presenciado y le han ocasionado a los árboles de la zona absorber hasta la última gota de agua del núcleo de ecosistema.

Ambos equipos seguirán por una curva muy pronunciada hacia la derecha, para encontrarse con un ganado en estado de putrefacción y mil campesinos llorando su desgracia a un lado.

Finalmente, tomarán la recta final, la línea perfecta del recorrido para observar, nada más y nada menos que a los hijos de los competidores. Sí, sus hijos caminando hacia sus escuelas con mascarillas y tanques de oxígeno, en un cálido clima gris y sin vista alguna del llamado sol.

En esta carrera no habrá ganadores ni premiaciones. Ambos participantes serán responsables de las medidas que tomarán el resto de sus vidas para remendar el problema, confiados de que no sea demasiado tarde.

Porque no se trata de ganar para llevarse el crédito ni para aprovecharse de la esperanza de las víctimas ni para obtener todo el dinero y el poder del mundo para regocijo propio. Se trata más bien de cuidar el lugar donde habitas. Porque, queramos o no, en este planeta la casa de la víctima es la misma casa del victimario.

Si compartimos el hábitat, ya es hora de compartir las soluciones.

ESTUDIANTE, 3ER LUGAR DE ORATORIA PANAMÁ 2016.

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