Columnistas 17/05/2017 - 12:03 a.m. miércoles 17 de mayo de 2017

La contaminación ideológica de la ONU y el complejo de país bananero

De verdad que el problema no es que piensen que somos país bananero, sino que nos comportemos como tal.

Adolfo E. Linares Franco
opinion@laestrella.com.pa

La semana pasada el experto independiente de las Naciones Unidas sobre los efectos de la deuda externa y los derechos humanos, Juan Pablo Bohoslavsky, en conferencia de prensa, recomendó que se tipificara la evasión fiscal como un delito penal. Con esta declaración la ONU se convierte en otro organismo internacional, junto con el GAFI, OCDE, Foro Global, FMI, etc., que osa flagrante y públicamente violar la Soberanía Nacional, así como los Propósitos y Principios de la Carta de las Naciones Unidas, establecidos en sus artículos 1 y 2, al entrometerse en temas que competen únicamente a la República de Panamá.

Estos organismos hace tiempo dejaron de actuar en defensa y protección de los derechos fundamentales del hombre; en la igualdad de derechos de las naciones grandes y pequeñas y el derecho internacional, pues producto de su contaminación ideológica, y viejos complejos imperiales, ahora responden a los intereses de los infiernos fiscales de la OCDE, buscando imponer en el mundo sus impuestos confiscatorios, en detrimento al derecho a la privacidad, a la libertad individual y al derecho de los panameños de escoger libremente nuestra fiscalidad y desarrollo económico, como lo han hecho todos ellos.

En vez de preocuparse por la democracia y los DDHH en Venezuela y Siria, para mencionar solo estos dos ejemplos, andan promoviendo una persecución tributaria contra los contribuyentes. Los DDHH y la redistribución de la riqueza NO se protegen ni garantizan imponiendo altos impuestos y mucho menos criminalizando la evasión fiscal, sino por medio del Estado de derecho, la igualdad ante la ley, la protección de la propiedad privada y la TRANSPARENCIA del Gobierno hacia los ciudadanos y no al revés, pues estos manejan fondos públicos y no aquellos.

La evasión fiscal NO es un problema global, sino del contribuyente que evade el impuesto y la oficina de rentas internas del país respectivo. ¿O es que acaso no hemos entendido que las ‘guerras globales' inventadas por los países del G-8, e impuestas al resto del mundo forzándonos a firmar tratados multilaterales, en violación al derecho internacional público, siempre han beneficiado a los países desarrollados en detrimento del resto? La supuesta ‘guerra' contra las drogas, la evasión fiscal, el financiamiento del terrorismo y las armas de destrucción masiva han sido inventadas e impuestas por ellos para su propio beneficio económico y como pretexto para imponernos regulaciones y leyes que muchas veces ni ellos cumplen, pero, sobre todo, para imponernos sus propios intereses geopolíticos y comerciales.

Y ante el inminente fin de la guerra contra las drogas, ahora nos quieren embutir la guerra contra la evasión fiscal. Si en Panamá hay lavado de dinero es por la mala suerte de estar geográficamente ubicados entre Colombia y los EE.UU., el país que más produce y el que más consume droga en el mundo; sin embargo, le creemos a cualquier pelafustán con rango de ‘consultor internacional' que la culpa es de los bancos panameños. ¡De verdad que somos unos CONGOS!

Por otro lado, no entiendo cómo nuestras autoridades siguen permitiendo que vengan supuestos ‘expertos' acá a restregarnos en nuestra cara, en nuestra propia casa, y asumo que pagados con nuestros propios impuestos, las supuestas revelaciones de evasión fiscal, cuando lo único que se reveló con los Panama Papers es el uso de sociedades anónimas, lo cual NO es un delito y en Panamá está garantizado por nuestra Constitución (artículo 39). Pareciera que el fiasco Stiglitz todavía no lo hemos comprendido. Los únicos delitos revelados y comprobados, pues hubo confesión de parte, fue el robo de información privada y la violación del derecho a la privacidad de miles de personas que confiaron en Panamá para administrar sus actividades financieras y comerciales, como sucede en todas partes del mundo.

Por otro lado, el problema de la deuda externa de los países no es producto de una supuesta evasión, sino del despilfarro y saqueo de los impuestos de los contribuyentes de parte de los políticos que, por mantenerse en el poder, y mantener un estado de bienestar insostenible, establecen políticas públicas populistas creando subsidios a diestra y siniestra con plata ajena y financiados por regímenes fiscales confiscatorios. Sí ajena, pues los fondos públicos NO le pertenecen al Gobierno ni a los políticos, sino a los contribuyentes, quienes somos los que producimos riqueza con el sudor de nuestra frente y el riesgo de nuestro emprendimiento. Y como la gota que derrama el vaso lleno de ideologías fracasadas, nos vienen con el cuento de que es el Estado, por vía de altos impuestos, como se garantizan los DDHH; lo cual es, además de una aberración económica, un descaro e hipocresía, pues ninguno de estos burócratas paga impuestos, porque sus salarios son Tax Free .

De verdad que el problema no es que piensen que somos país bananero, sino que nos comportemos como tal.

ABOGADO

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