Columnistas 12/06/2018 - 12:03 a.m. martes 12 de junio de 2018

A cien años de la Reforma Universitaria de Córdoba

Ante la paradoja de los tiempos, los postulados de la Reforma de Córdoba y la vigencia de su centenario mañana, 13 de junio

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Roberto Montañez
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Ante la paradoja de los tiempos, los postulados de la Reforma de Córdoba y la vigencia de su centenario mañana, 13 de junio, vuelve a abrirse el debate inspirado en los sueños de jóvenes reformistas argentinos de construir una universidad comprometida con el desarrollo de sus pueblos. El movimiento estudiantil gestado en 1918 en la Universidad Nacional de Córdoba, República Argentina, sentó las principales bases del actual sistema universitario argentino, tales como la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la libertad y periodicidad de las cátedras, cambiando para siempre el modelo de educación superior elitista imperante hasta principios del siglo XX.

La Universidad de Córdoba fue fundada por los jesuitas en 1613, tres siglos más tarde, en 1917, los estudiantes se movilizan cuestionando la legitimidad del rector y los decanos, denunciando reglamentos universitarios por vetustos y autoritarios. El 21 de junio se difunde el célebre Manifiesto a los Hombres Libres de Sudamérica, redactado por Deodoro Roca, proclamando la necesidad de autonomía, Gobierno tripartito, asistencia libre, régimen de concursos y periodicidad de la cátedra, entre otras demandas. El Gobierno de Hipólito Yrigoyen, haciéndose eco de las protestas, reconoce algunas aspiraciones estudiantiles, como la reforma del estatuto, y acepta la renuncia de numerosos docentes.

Las reivindicaciones reformistas bregaban por la renovación de las estructuras y objetivos de las universidades, la implementación de nuevas metodologías de estudio y enseñanza, el razonamiento científico frente al dogmatismo, la libre expresión del pensamiento, el compromiso con la realidad social y la participación del claustro estudiantil en el Gobierno universitario.

No existe la menor duda de que la utopía universitaria extendió su influencia a todas las universidades argentinas y latinoamericanas. La juventud universitaria de Córdoba inició un movimiento por la genuina democratización de la enseñanza, cosechando rápidamente la adhesión de todo el continente. Esta gesta, conocida como Reforma Universitaria, es uno de los mitos de origen de la Córdoba del siglo XX, y uno de los puntos de partida de su entrada en la modernidad.

Los conceptos privatistas de la educación excluyente, abogan por la comercialización, mientras que la democratización de la educación pública se enfrenta al desafío de formar educadores formadores de educadores. Nuestro sistema educativo requiere con urgencia de docentes para el desarrollo sostenible, acorde con la dimensión de nuevos planes de estudio de las carreras universitarias, ingenierías, ciencias exactas en la sociedad del conocimiento, ante los desafíos de las Ciencias Sociales.

Las universidades se enfrentan hoy al reto de diseñar e implementar propuestas que evoquen y analicen los cambios producidos en aquel entonces y reflexionar sobre el rol de la Universidad Pública en el Siglo XXI. El legado de la Reforma, de poner los centros de altos estudios al servicio de un futuro de prosperidad y de buen vivir de los pueblos en un mundo del conocimiento fue y es un gran desafío donde los proyectistas de la educación enfrentan la responsabilidad de reflexionar sobre la calidad de profesionales que requiere el país para enfrentar el futuro.

En el caso de nuestro país, tenemos que ir construyendo instrumentos que nos permitan alcanzar esos propósitos para crear las ofertas académicas que reclama nuestro desarrollo social, económico y político. Panamá no es una excepción, pues los ecos de Córdoba de hace cien años llegaron a la región para quedarse y contrario a los que favorecían una educación elitista, hoy los progresistas en el mundo universitario latinoamericano se muestran a favor de las transformaciones para desplegar el potencial de las universidades públicas.

El desarrollo económico y social experimentado por nuestro país en la última década, así como la creciente y dinámica globalización de los mercados mundiales, que permite el libre intercambio comercial y cultural entre países disímiles, obliga a que los nuevos profesionales sean cada vez más eficaces y eficientes, a objeto de competir al más alto nivel de productividad y calidad. A riesgo de no convertirnos en una atractiva bolsa de trabajo para extranjeros en muchos casos son calificados, pero están ingresando al país sin ningún control migratorio.

El creciente intercambio comercial y tecnológico que se derivará de los acuerdos con China es un desafío en la reinserción de Panamá en los mercados internacionales con obvios impactos internos, tanto en actividades productivas y comerciales. En consecuencia, hay que implementar una política de Estado que proteja la mano de obra nacional, pero, al mismo tiempo, nuestro sistema educativo tiene que ir acompasado con estas exigencias internacionales.

Es importante contextualizar los postulados de la Reforma Universitaria de Córdoba a las realidades del siglo XXI. Ante el impulso de las inversiones chinas con empresas de alta tecnología, será menester que nuestras universidades públicas y privadas estén en capacidad de innovar, creando carreras con los perfiles tecnológicos para fortalecer la demanda de técnicos e ingenieros en diversas especialidades.

ABOGADO Y ANALISTA INTERNACIONAL.

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