Columnistas 09/11/2018 - 12:01 a.m. viernes 9 de noviembre de 2018

El caso para que Panamá tenga al inglés como segunda lengua oficial

‘[...] no necesitamos un ‘Panamá Bilingüe', necesitamos una lengua como el inglés, [...], como segunda lengua oficial'

Miguel Sanchíz Jr.
opinion@laestrella.com.pa

Se denomina segunda lengua al idioma no nativo de una persona o territorio, es decir, una lengua aprendida durante el período crítico de adquisición por una persona tras ser un hablante competente de su lengua materna.

Es necesario hacer una distinción entre el término segunda lengua y lengua extranjera. Se denomina lengua extranjera a un idioma el cual no pertenece a la comunidad nativa del individuo que desea aprender otro idioma. Por ejemplo, en Canadá el francés es considerado una segunda lengua, debido a que el país cuenta con dos lenguas oficiales, el inglés y el francés. Sin embargo, en otros países un idioma extranjero es considerado una lengua extranjera, ya que este no hace parte de las lenguas oficiales del país y se aprende mediante medios académicos.

También se debe distinguir el concepto segunda lengua del de ‘bilingüismo', pues un mismo individuo puede tener más de un idioma nativo o materno aprendido y en tal caso no es de aplicación la denominación segunda lengua para dichos idiomas. Dado que en los dos casos la intención es aprender una lengua diferente, el término más común e implementado es aprendizaje de una segunda lengua.

Desde el momento en el cual el hombre siente la necesidad del aprendizaje de una segunda lengua, ya sea por motivos profesionales (laborales, educativos, culturales, económicos, investigativos o científicos, e idioma puede ser aprendido rápidamente. De allí, el fracaso de PANAMÁ BILINGÜE, ya que no existe la ‘necesidad' por aprenderlo en los centros educativos que lo imparten, porque ‘¿para qué usarlo, si la mayoría de las cosas se hace en español?'.

Ya en el 2004, bajo el Gobierno de Mireya Moscoso, se hizo el intento de tener al inglés como segunda lengua oficial de Panamá, lo que hubiera creado la necesidad de aprenderlo y ya después, a 14 años (2018) de su implementación, Panamá hubiera sido un país con dos lenguas oficiales, lo que hubiera mejorado nuestra competitividad en el plano internacional. ¡Qué lástima que el proyecto fue ‘planchado' en la Asamblea Nacional!

En la adquisición de una segunda lengua al proceso gradual de desarrollo e incorporación de las características propias de la segunda lengua, que lleva a cabo un individuo mediante técnicas naturales (no académicas) y el cual ya puede dominar una lengua materna o lengua propia (el español en Panamá).

En Panamá y, a pesar de estar ligados por mucho tiempo a una nación de idioma inglés, como lo son los Estados Unidos, el nivel de penetración del idioma como segunda lengua es bajo, y solo hay que ver los resultados de los estudios cada año de la internacional EDUCATION FIRST, para ver lo poco que avanzamos o lo estancados que estamos.

Mediante la exposición, el individuo, el cual adquirirá la segunda lengua, lleva a cabo un proceso cognitivo menos consciente que de quienes la aprenden. Este individuo adquiere la segunda lengua mediante una exposición física y constante en el entorno que lo rodea, especialmente si las cosas se hacen en un idioma extranjero como el inglés.

Por ejemplo, los niños pequeños, los cuales presencian el uso de la segunda lengua, son más propensos a adquirirla de una manera mucho más rápida. Un buen ejemplo son los hijos de padres hispanohablantes, los cuales viven en el extranjero; estos niños estarán, al igual que los mismos padres, en un alto nivel de exposición de la segunda lengua. De igual manera, los adultos que terminan aprendiendo la segunda lengua por el constante contacto social o profesional en el cual se ven envueltos.

Los expertos aseguran que para aprender un idioma de forma satisfactoria, es preciso ponerla en práctica en interacciones reales y directas con otras personas, expresando nuestros mensajes de forma clara y asegurándonos de que quien nos escucha nos entiende. Al mismo tiempo, el interlocutor o interlocutores nos hacen saber de forma directa o indirecta si nos están entendiendo o no. En el caso de que no se entienda nuestro mensaje, es preciso recurrir a la paráfrasis y probar otra construcción distinta. El aspecto más positivo de esta fórmula es que los individuos se ven en la necesidad de experimentar con el idioma, probar estructuras nuevas, expresiones y palabras, ayudando a automatizarlas y a producirlas de manera más natural en el futuro.

En Panamá, no necesitamos un ‘Panamá Bilingüe', necesitamos una lengua como el inglés, idioma universal de los negocios y las empresas, como segunda lengua oficial. ¿Quién será el estadista que se atreve?

‘[...] bajo el Gobierno de Mireya Moscoso, se hizo el intento de tener al inglés como segunda lengua oficial [...]'
 
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