Columnistas 20/03/2017 - 12:00 a.m. lunes 20 de marzo de 2017

Un callejón con pocas salidas

El panorama para el gobierno no es encantador. 

Jorge Luis Macías Fonseca
opinion@laestrella.com.pa

El panorama para el gobierno no es encantador. Todo parece conducir a un callejón que se estrecha cada vez más, con poquísimas salidas. Nada se presenta fuera del alcance de las complicaciones y la crisis ha alcanzado a todos los órganos del estado panameño al punto que se impone un distinto y nuevo modelo de gestión gubernamental.

Prácticamente es imposible mantener el estado de cosas purulentas pues lo que se administra está dañado. Cualquier remedio que se quiera aplicar va a terminar peor que la enfermedad. Ya dije en un artículo de opinión: ‘Panamá Artificial', que hay quienes han querido hacer un país de mentecatos o al menos así lo conciben, quienes piensan que le tienen la medida al pueblo.

En qué juicio sano y no maltrecho puede caber que una comisión de diputados debe realizar investigaciones a otros diputados. Eso es lo mismo que el diálogo ‘yo con yo'. Eso, ni más ni menos es jugar con el sentido común y con la inteligencia de una población que la tienen nada más, como un instrumento electoral y como una careta para esconder sus sinuosas actuaciones.

Precisamente, ante la crisis institucional de los poderes del gobierno, la cual no parecer tener retorno para reivindicarse, es obligante llenar el espacio con una nueva constitución, pero igual con nuevos hombres justos y ejemplares, que tengan a la política como un mecanismo para servir a la población que pone en sus manos sus voluntades y no seres obsesionados por las riquezas materiales, que terminan casi que entregándole sus almas al maligno.

La llamada clase política en Panamá ha fracasado. Hay que reemplazarla, como decía Jhon Locke, que debía hacerse con los gobiernos que no respondían a la voluntad popular. Urge el relevo de quienes no estuvieron a la altura de las circunstancias.

Hoy, la Asamblea de Diputados, la misma que se ‘cubrió' de ‘honradez', juzgando a un magistrado, está en un callejón con pocas salidas, al igual que el gobierno en su conjunto. Le ha caído un manto de descrédito que es muy difícil esconder. Las posibilidades de maniobras son nulas y las arbitradas como la de la comisión investigadora terminan por enredar más la cosa.

Definitivamente que las fórmulas para enfrentar toda la descomposición, han de surgir de la misma población, que dicho sea de paso, parecieran obligarla a tomar una avenida que puede conducir a tensos escenarios. El oficialismo inmerso en todo el desbarajuste queda invalidado para proponer salidas, puesto que siendo parte eficiente del mismo no tiene pudor para ello.

Hay muchas gotas que ayudaron a llenar la vasija para rebasarla. Lo regado no puede recogerse y lo mal actuado debe sancionarse con energía.

Bien decía José Martí: ‘Mientras hay muchos hombres sin decoro, hay un puñado de hombre que llevan el decoro de muchos hombres'. El pueblo sacrificado si tiene decoro, eso es lo que le falta a la clase política.

Al pueblo le queda darse su solución. Recordar lo de Sansón y los filisteos. El gobierno entró en un callejón con pocas salidas.

DOCENTE UNIVERSITARIO.

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