Columnistas 09/07/2018 - 12:00 a.m. lunes 9 de julio de 2018

Cabanga, millones y realidad

Es bueno que sepamos, cuando termine el fútbol este próximo domingo, que esa cabanga será de un solo lado

Ernesto A. Holder
opinion@laestrella.com.pa

Hay que tener cuidado con lo que ocurra hoy en la Corte Suprema de Justicia, se está jugando con fuego, mientras tanto, paso a otra cosa. Cuando termine el fútbol este próximo domingo habrá un sentimiento de cabanga en gran parte de la población; una nostalgia por lo bien que se pasaron las últimas cuatro semanas, todos vestiditos de rojo; la diversión compartida, la complacencia del primer mundial en donde participa un equipo panameño,la distracción, la alegría, la rabia contra el árbitro Mark Geiger. Tendremos que volver a la realidad del ir y venir de cada día, sin estar al tanto de quiénes juegan mañana, dónde y con quién o quiénes veremos el juego. Por lo menos dos años han de pasar antes de que comiencen las eliminatorias para el Mundial 2022 en Catar.

Es bueno que sepamos, cuando termine el fútbol este próximo domingo, que esa cabanga será de un solo lado: del lado de los observadores, en su mayoría, poblaciones en gran medida parecidas a las nuestras, las capas medias con sus finanzas fluctuantes conforme las economías locales o globalizadas que, igualmente, fluctúan: Y las poblaciones pobres y en riesgo que con eventos deportivos como el que termina esta semana, muchos sueñan en ser famosos, felices y con poder salir de la pobreza, una esperanza que se multiplica con los últimos resultados.

Del otro lado está la FIFA, felices y rebosantes. Después de la crisis apenas hace tres años, con los señalamientos y las condenas por corrupción en ese organismo, la revista Business Review, señaló hace unos días que: ‘Esta edición de la Copa del Mundo será la más cara de la historia, pero también la más rentable. Con un estimado de 3.4 mil millones de personas viendo, la FIFA espera un ingreso de 6.1 mil millones de dólares americanos, mucho más que el dinero que se paga a las selecciones presentes en el torneo final y a los clubes de donde provienen los jugadores, que en total suma 719 millones de dólares'. El equipo de Panamá, por ocupar el último lugar de los 32 equipos participantes, debe recibir 8 millones de dólares, ya había recibido 1.5 millones para su preparación. El logo de la empresa New Balance en la camiseta de la Roja no está allí por bonita o bien diseñada, es una imagen publicitaria colocada en el escenario mundial, llevado por un equipo y una fanaticada que llamó la atención por su conducta alegre y emotiva. Eso es una fuente de ingresos económicos muy lucrativo.

Hay mucho que analizar si lo pudiéramos hacer alejado de las emociones y la etiqueta patriótica con que han envuelto todo lo relacionado con el equipo de Panamá. Ya había dicho en mi columna del 4 de junio pasado ‘… en el escenario mundial, las posibilidades todos las conocemos; y lo que pinta (…) la promoción Roja, es más negocio que realidad. Se aprovecha de la emoción de una fanaticada nacional que no duda en abrazar el esfuerzo del equipo nacional'.

En un ánimo positivo, muchos nacionales ya están pensando en un Panamá en el mundial de Catar, confiando en que la hazaña es fácilmente repetible. Hay algo más que señalé en la columna del 4 de junio, y que debemos prestar mucha atención para entender las probabilidades y la realidad: ‘Panamá clasificó a la Copa Mundial Rusia 2018 por tecnicismos: no por un juego firme y superior ante sus rivales de grupo…', eso se vio claramente en los tres juegos durante el Mundial. Con vergüenza deportiva, nuestros seleccionados, a pesar del apoyo de la barra y del país, han reconocido lo pobre de su desempeño.

La realidad es tenaz. En el del fútbol, el futuro es mucho más difícil que el pasado. La presión del público (conocedor o no del tema), va a ser severa, y, ante todo, cruel con el equipo y el director. Y mientras los muchachos del equipo luchan y sufren por tratar de repetir la hazaña, en el negocio del fútbol, la FIFA hará nuevas proyecciones, digamos, como mínimo un 30 % adicional a lo alcanzado entre el 2014-2018, para seguir lucrando ellos, y los asociados del patio, con los sueños y aspiraciones de los menos afortunados mientras la afición nacional se sumerge en una cabanga que nadie sabe cuánto durará.

COMUNICADOR SOCIAL

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