Columnistas 16/05/2018 - 12:01 a.m. miércoles 16 de mayo de 2018

No más borrachos manejando

‘Estamos presentando a la Asamblea algunas reformas a las penas  para tratar de evitar que los causantes de tantas muertes sigan impunes'

Álvaro Alvarado
opinion@laestrella.com.pa

¿Cuántos inocentes más tendrán que morir por la irresponsabilidad de conductores que en estado de ebriedad deciden conducir un vehículo por las calles de este país?

El sábado 5 de mayo el puente de las Américas fue escenario de otra tragedia, cuando en horas de la noche el auto que conducía el doctor Alex Arturo Gómez Sousa Lennox colisionó de frente contra un sedan conducido por la joven señora, de 28 años, Ana Karen Pérez, quien murió en el lugar de los hechos, dejando en la orfandad a una menor de cuatro años.

Según los informes, el doctor Gómez Sousa Lennox marcó 158 miligramos en la prueba de alcohol en sangre.

Es inaudito que un profesional de este nivel haya cometido tal irresponsabilidad de conducir un vehículo en tal estado, con el agravante de que ya en el pasado reciente había colisionado en Capira al señor Pedro González y nunca cumplió con lo acordado en materia del pago de medicamentos a los afectados.

Ya es hora de establecer sanciones más severas a todos aquellos conductores que, sabiendo los efectos que causa el alcohol en el ser humano, insisten en conducir un vehículo.

Recordemos que cuando el alcohol se absorbe en sangre las reacciones y movimientos son más lentos, aumenta la dificultad de concentración, la somnolencia, fatiga muscular, los problemas de coordinación, perturbaciones en la percepción de lo que nos rodea, en la visión y sistema auditivo e impide realizar correctamente el cálculo de las distancias. En consecuencia, quien conduce después de haber bebido alcohol se está exponiendo a un alto riesgo de provocar un accidente. Concretamente, el riesgo de accidente de tráfico se multiplica por 25 cuando la presencia de alcohol en sangre aumenta.

Las recientes estadísticas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) reflejan un alarmante incremento de infracciones por embriaguez comprobada. Nada más entre enero y abril del 2017 fueron sancionados 2576 conductores, mientras que en igual período de este año 2018, la cifra se elevó a 4123 conductores. Esta estadística nos indica un aumento del 60 % o sea 1547 conductores más. En la actualidad la ATTT no maneja una estadística que nos indique cuántos accidentes de tránsito ocurridos en nuestro país han estado vinculado a la ingesta de bebidas alcohólicas.

Otro dato importante es que entre enero y abril del 2017 se contabilizaron 1613 infracciones de tránsito por conducir con aliento alcohólico, mientras que en igual período de este mismo año la estadística aumentó a 2583, lo que refleja un incremento del 60 %, o sea, 970 conductores más. Si observamos en ambos casos, embriaguez comprobada y aliento alcohólico es del 60 %, lo que debe llamarnos a la reflexión a todos como sociedad. Esto es preocupante, ya que, a pesar de no manejar estadísticas claras, no plantea interrogantes tales como: ¿cuántas vidas humanas se han perdido y cuántas personas han quedado incapacitadas de por vida a causa de esta mezcla mortal de timón y alcohol?

No estoy planteando en ningún momento que se prohíba el consumo de bebidas alcohólicas ni mucho menos, ya que sé que eso es imposible en este país, pero sí creo que llegó la hora de ponernos de acuerdo como sociedad y atacar el problema por dos vía. Primero con educación desde las escuelas para hacer entender a nuestros niños el peligro que representa conducir en estado de embriaguez y por otro lado, fortalecer las sanciones en el reglamento de tránsito por un lado y en el Código Penal por el otro, para todos aquellos conductores ebrios, que insistan en agarrar un timón.

La Junta Directiva de la ATTT debe imitar algunos modelos de países del primer mundo donde este es un tema superado. Las multas deben ser aumentadas a todos aquellos conductores que son detectados conduciendo por primera vez en estado de ebriedad y con aliento alcohólico. Se les debe obligar a realizar servicio comunitario, exigir que acudan a una escuela de manejo, retirarles tanto el auto como la licencia y en caso de reincidencia, aplicar penas de prisión y la pérdida de la licencia.

En materia penal estamos presentando a la Asamblea algunas reformas a las penas ya existentes para tratar de evitar que los causantes de tantas muertes en las calles y avenidas de este país sigan impunes. Esperamos que este llamado, que hago en nombre de muchos panameños no caiga en saco roto y la Junta Directiva de la ATTT y los diputados de la República asuman su rol y apoyen esta iniciativa.

PERIODISTA

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