Columnistas 10/07/2018 - 12:00 a.m. martes 10 de julio de 2018

Avelino Muñoz, su talento y su música

Le dio gran importancia al impulso de nuevos valores de la música panameña

Bolívar González
opinion@laestrella.com.pa

El 20 de diciembre de 2012, se cumplió el primer centenario del nacimiento de uno de los artistas panameños de mayor talento, en el ámbito nacional, Avelino Muñoz Barrios.

El historiador Mario Garcia Hudson, al referirse a este gran artista, se expresa de la siguiente manera: ‘Avelino Muñoz fue, además, impulsador de talentos y representó a Panamá en distintos países donde creó orquestas y dirigió artistas de la talla de Fernando Fernández, Toña La Negra, Bobby Capó y Mirta Silva, por mencionar algunos, e hizo grabaciones de temas panameños sobre su propia música en sellos discográficos tan importantes como RCA Victor; Marvela, y Grecha, del cual fue director artístico, lo que le permitió la difusión de la música folclórica de Panamá especialmente la tamborera'.

Avelino Muñoz, hijo del español José Muñoz Moyeja y de la panameña Clotilde Barrios, es el segundo de los nueve hijos de esta pareja. Luego de culminados sus estudios en el Colegio La Salle, Avelino dedica tiempo completo a la música, principalmente al piano, instrumento que en casa aprendieron a interpretar casi todos sus ocho hermanos, principalmente Salvador, su hermano mayor.

Le dio gran importancia al impulso de nuevos valores de la música panameña. En 1938, grabó por primera vez acompañando a la inmortal Silvia Degrasse, en la Tamborera: La morena tumba hombre, aunque según mi humilde criterio, esta grabación fue realizada en un ritmo de Son Cubano, más que de Tamborera.

Impulsó otros artistas que lograron gran renombre nacional e internacional como Johnny Motete Palm, Los Hermanos Hernández, Manny Bolaños y algunos otros.

Durante los años comprendidos entre 1938 y 1944, participa en los arreglos del himno de Acción Comunal, movimiento nacional de corte político social. Forma parte de importantes grupos musicales nacionales. En 1941, por iniciativa del presidente de la república, el doctor Arnulfo Arias, constituye un grupo de músicos para fundar la Orquesta Sinfónica Nacional. Para 1942, comienza su periplo por toda América Latina, acompañando grandes artistas y en 1944, organiza la orquesta de Avelino Muñoz. Hace múltiples presentaciones en el Jardín Balboa, Jardín El Rancho, en el Club de Equitación de la Policía Nacional en Panamá La Vieja. Abre un local conocido como el Salón Muñoz, ubicado en el barrio de San Francisco.

Durante los años 1945-1950, viaja a países como República Dominicana, en donde deja una estela de triunfos desde la dirección de una de las orquestas más importantes como fue La Super Orquesta San José. Por su talento y don de gente es condecorado por el gobierno dominicano y contratado para difundir la marca de órganos Hammond en aquel país; en vista de su reconocido talento como organista.

Graba en Colombia la controversial pieza: La múcura, en la voz de Bobby Capó; este artista sostiene que la canción la escuchó por primera vez en Panamá, pero el colombiano Antonio Fuentes la registró como propia, en ritmo de Porro.

El año siguiente Bobby Capó, interpreta de la autoría de Avelino Muñoz el bolero: Irremediablemente solo y en la voz de la inmortal Toña la Negra: Maldición gitana, con el acompañamiento del propio Avelino.

En México su carrera musical se desarrolla como la de cualquier mexicano, así lo contratan para tocar en exclusivos lugares como Versalles acompañando a diferentes artistas como Pedro Vargas, María Luisa Landin, al doctor Alfonso Ortiz Tirado. Dirige la orquesta del recordado Mario Ruíz Almengol, entre otros.

En Cuba acompañó a Benny Moré y a Manolo Álvarez. Viaja por ocho estados de la Unión Americana, dejando huellas de su música.

En Colombia se presenta en centros nocturnos como el Hotel Nutibara; en el Hotel Caribe de la cadena Hilton de Puerto Rico, en Chile se presenta en Goyescas, en Brasil en Copacabana, entre otros.

Durante su estadía en Argentina, acompaña con su marco musical la canción Nostalgia Panameña cuyo autor e intérprete es Bolívar Rodriguez Mendieta de la provincia de Herrera; quien a la sazón era parte de un grupo de estudiantes, entre los cuales se encontraba Marisin Villaláz González Ruiz, Adolfo Vargas y otros estudiantes panameños que cantaban y disfrutaban su juventud en las calles de Buenos Aires, entonando música panameña, con tonadas ancestrales de tamboritos y cumbias.

FOLCLORISTA, COMPOSITOR Y ESCRITOR

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