Columnistas 11/08/2018 - 12:00 a.m. sábado 11 de agosto de 2018

Atropellos: entre indignación y venganza

En muchas ocasiones se cometen delitos que producen resultados no queridos por las personas

Virginia Arango Durling
opinion@laestrella.com.pa

En muchas ocasiones se cometen delitos que producen resultados no queridos por las personas, en estos casos estamos hablando de los delitos culposos, para diferenciarlos de los dolosos, que son aquellos en que la persona ejecuta el hecho de manera intencional.

Los casos de atropello doloso, en general, son excepcionales, aunque no por ello no existen, pues jurisprudencialmente en otros países ha ocurrido que un joven atropella intencionalmente a su novia causándole lesiones, mientras que en otro, se menciona a un camionero que le querían robar mercancías y persiguió a los ladrones atropellándoles y causándoles la muerte.

Los atropellos provocan lesiones e inclusive la muerte del peatón, y atropello es sinónimo de arrollamiento, y atropellar es alcanzar un vehículo a una persona o un animal violentamente, o pasar precipitadamente encima de uno. En los casos de atropello el conductor del vehículo debe avisar a los servicios de emergencia médica, darle los primeros auxilios si es posible, o llevarlo al centro médico más cercano, si no representa un peligro.

En general, los atropellos se producen por un descuido del conductor, un conductor distraído que aparta la vista de la carretera, usa el celular, o conduce bajo el influjo de bebidas alcohólicas, y en general, por el deber objetivo de cuidado que se le exige.

En nuestro país, cuando, mediante un atropello se provoca la muerte, estamos ante un homicidio culposo que se castiga (art. 133) con pena de prisión de tres a cinco años. Si del hecho resulta la muerte de varias personas o la muerte de una persona y la lesión de otras personas, la sanción será de tres a seis años de prisión. De igual forma, se aumenta la pena hasta dos terceras partes cuando: 1. El autor sea un conductor de transporte público, colectivo o selectivo, y cometa el hecho durante la prestación del servicio. 2. El autor cometa el hecho mientras conduce un equipo de carga pesada, corrosiva, inflamable o se trate de una sentencia de cualquier naturaleza que por su acción o difusión resulte peligrosa. 3. El autor cometa el hecho mientras conduce un vehículo bajo el efecto de bebidas alcohólicas, alucinógenas o sustancias que de cualquier forma sean alteradoras de sus facultades síquicas o fisiológicas, y 4. El hecho ocurra por omisión o negligencia de las personas en quienes recaiga la obligación de garantizar las medidas de seguridad para los trabajadores y transeúntes, en las áreas de construcción.

En el reciente atropello de la joven estudiante de la UTP, debemos indicar que, al igual que toda la ciudadanía, nos ha conmovido por diversas razones, y consecuentemente ha habido reacciones de toda naturaleza, de indignación, de sed de justicia, entremezcladas con un sentimiento de venganza hacia la conductora que no portaba licencia de conducir, y quizás podríamos decir que este caso no es más que la gota que derramó el vaso.

Ciertamente que estamos de acuerdo en que la conductora tiene que asumir su responsabilidad por los hechos realizados, y resulta ingenuo pensar que con ‘quemarla en la hoguera' todo se ha acabado, pues tratándose de accidentes de tráfico se constituye en general una pérdida irreparable para la familia, una carga moral para el conductor para toda la vida, y lamentablemente a cualquiera persona le puede ocurrir, pues nadie quiere ni siquiera tener una colisión y mucho menos un atropello.

De manera tal que hay que actuar dentro de los parámetros de la justicia y aplicar la Ley con carácter igualitario, dejar la selectividad y el favoritismo, así, por ejemplo, ¿cómo es posible que si el conductor mata a dos personas se le fije como medida la firma semanal e impedimento de salida del país?

¿No piensan ustedes también que este tipo de hechos pudo haberse evitado si las autoridades hubieren adoptado como medida la colocación de semáforos peatonales en la ciudad?

Y en cuanto al automóvil, es un arma en potencia, ¿pero que están haciendo las autoridades para disminuir los accidentes? Poner boletas por velocidad en el manejo, generalmente en carretera abierta, no es suficiente. ¿No creen ustedes que hay que adoptar medidas de prevención: más fiscalización y control del manejo desordenado en la ciudad, charlas educativas en caso de infracciones, preferiblemente los domingos y sábados en la tarde durante un tiempo prolongado, incluir en los colegios clases de manejo como asignatura optativa, y ser más rigurosos en cuanto a la concesión de las licencias de conducir?

CATEDRÁTICA DE DERECHO PENAL, UP.

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