Columnistas 14/03/2017 - 12:02 a.m. martes 14 de marzo de 2017

Ataque a la Cruz Roja: #nosonunobjetivo

Saludamos el centenario de la fundación de la Cruz Roja Panameña

Nicolas Alexandre Bonvin
opinion@laestrella.com.pa

F ebrero de 2017 será recordado por los representantes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como un mes aciago y doloroso. El pasado 8 de febrero, seis integrantes del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), organismo fundador del Movimiento, perdieron la vida en Afganistán y dos más fueron secuestrados en el peor ataque sufrido por la institución en veinte años. Un día después murió en otro incidente ocurrido en Alepo (Siria) un voluntario de la Media Luna Roja. En lo que va de 2017, seis trabajadores del CICR y siete voluntarios han fallecido en diversos incidentes mientras asumían su labor humanitaria.

Desde el Movimiento ambos hechos causaron inmenso dolor e indignación y los condenamos rotundamente. Las seis víctimas mortales del CICR acompañaban a un convoy de ayuda humanitaria perfectamente identificado que transitaba por la región afgana de Jawzan. Fueron sorprendidas por personas armadas sin identificar que acabaron con sus vidas. Dos colegas más están secuestrados y el CICR ha pedido su liberación segura e incondicional. El motivo del ataque todavía se desconoce. Desde el 8 de febrero en Afganistán están suspendidas las entregas de ayuda humanitaria, la evacuación de personas heridas, las visitas de apoyo técnico a hospitales y centros de salud, y la distribución de alimentos que realizaban diariamente los 2,000 trabajadores del CICR.

Tampoco está claro qué pretendían los agresores en el segundo ataque, perpetrado contra el centro de distribución de ayuda en Alepo (Siria). Esta acción cuya autoría se desconoce dejó a un voluntario de la Media Luna Roja muerto y heridos a dos beneficiarios y siete trabajadores y voluntarios de la Media Luna Roja Siria.

Desde 1996 a la fecha, un total de 52 trabajadores del CICR y unos 450 voluntarios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja han fallecido por ataques diversos en sus misiones en todo el mundo. En el caso del CICR, los compañeros estaban involucrados en misiones exclusivamente humanitarias para brindar asistencia y protección a las víctimas y beneficiarios de conflictos armados y otras situaciones de violencia. Ni el afán de protagonismo ni la notoriedad mueven a estas personas a dedicar sus vidas a la labor humanitaria. Se trata de prevenir y responder al sufrimiento de otras personas, el verdadero sentido de la acción neutral e independiente del CICR.

Para lograr proteger y asistir a quienes que sufren en situaciones lo fundamental es tener acceso a las personas vulnerables. Con ese propósito el CICR y las Sociedades Nacionales de Cruz Roja y de Media Luna Roja y su Secretariado (la Federación Internacional de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja), hacen todo lo posible para acercase de las regiones en el mundo más afectadas por el sufrimiento humano para llevar a cabo sus labores humanitarias. Eso implica comunicarse con la población, las autoridades y a veces con los actores armados para explicar los principios de humanidad y de imparcialidad del Movimiento.

En Panamá, donde el CICR trabaja desde hace casi tres décadas con esta misma lógica de la cercanía y la proximidad con el que sufre, los voluntarios de la Cruz Roja Panameña (CRP) y el personal del CICR han experimentado algunas situaciones difíciles. La mayoría de estos casos tuvo relación con la negativa de autoridades o de comunidades a permitir el acceso a lugares donde se impulsan actividades humanitarias.

Voluntarios de la CRP enfrentaron dificultades de acceso en 2010 al tratar de llegar al hospital de Changuinola, en Bocas del Toro, con personas heridas en confrontaciones entre policías y trabajadores de empresas bananeras. En 2012, los voluntarios de la CRP vieron su acceso limitado en Veraguas y Chiriquí. También hubo dificultades de acceso en 2015 y 2016 por bloqueos de carreteras ocurridos en comunidades de Darién. En Colón, en 2015, y en Chiriquí, el año pasado, de nuevo surgieron dificultades de paso para ambulancias que atendían a personas.

Huelgas, manifestaciones o bloqueos carreteros son actos legítimos de protesta social que, sin embargo, no deben impedir la llegada de trabajadores humanitarios a atender a personas necesitadas, tanto en Panamá como en otros lugares. Además, la proliferación de grupos armados ajenos a los de los Estados y la complejidad de los conflictos armados en el mundo, han complicado el diálogo sobre el acceso a las zonas afectadas por la violencia.

El Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se preocupa de que sus emblemas, reconocidos universalmente sean siempre respetados. Es el mejor escudo que protege a nuestro personal. En Panamá, existe desde 2001 una Ley Nacional de Protección del Emblema de la Cruz Roja que regula su utilización y permite acotar el abuso del mismo. Esa ley es muy valiosa, necesaria para que se permita al personal humanitario asistir y proteger a las personas más necesitadas de manera pronta, imparcial y efectiva. Con todo, sabemos que habrá ocasiones en que ese respeto podría no existir, y trataremos de preparados para afrontar estas situaciones.

Para concluir queremos hacerles un llamado en el contexto de lo ocurrido en Afganistán y Siria: la seguridad de los trabajadores humanitarios de la Cruz Roja depende de la aceptación y la confianza que genere el Movimiento por lo que, sin el apoyo individual de cada persona, será muy difícil que otras nos acepten plenamente. Estamos convencidos de que asegurar el paso y el respeto al emblema de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es una responsabilidad compartida, y creemos que tenerles de nuestro lado facilitará nuestra labor de aliviar el sufrimiento humano, proteger la vida y la salud, y hacer respetar a la persona humana en toda circunstancia. Este mismo llamado forma parte de una campaña que hemos lanzado en febrero en redes sociales, y a sumarse a ella para que la labor humanitaria sea respetada: #NoSonUnObjetivo, #NotATarget.

JEFE DE MISIÓN DEL COMITÉ INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA (CICR) EN PANAMÁ.

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